Un microsatélite argentino viajará en la misión Artemis. ¿A quién le cabe el mérito?

Cruces en las redes por los acuerdos que lo hicieron posible. La cronología de cómo se desarrolló y las evidencias que lo prueban

22 de enero, 2026 | 09.46

En una inusual aparición en los medios de comunicación (prácticamente no se lo vio desde que asumió, el 6 de junio de 2024), el Secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua, publicó hace un par de días un posteo en la red social X en el que expresó su orgullo por lo que calificó de “hecho histórico”.

Se refería a Atenea, el microsatélite argentino que viajará a bordo de la misión Artemis II, de la NASA, que volverá a llevar a astronautas a la órbita lunar. En el mismo mensaje expresó sus felicitaciones a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), a la compañía Veng Argentina y a las instituciones que colaboraron en su desarrollo (en particular, la Universidad Nacional de La Plata, la Facultad de Ingeniería de la UBA y la Universidad Nacional de San Martín). “Nuestra participación en esta misión fortalece la proyección internacional de la Argentina y demuestra que contamos con el talento, la capacidad y la visión para ser parte de la nueva economía espacial”, concluyó.

Más tarde volvió a la red X para contar que se había reunido con el equipo responsable del desarrollo “que posiciona a la Argentina en un lugar relevante dentro del escenario tecnológico internacional (…) –escribió–. Se trata de un hito para la ciencia y la tecnología nacional: la Argentina fue el único país de América latina seleccionado por la NASA para integrar esta misión espacial histórica”.

Hasta aquí, no parece haber nada fuera de lo común. El problema surgió cuando varias voces le hicieron notar que la participación local en la misión Artemis II fue posible por las gestiones de la anterior administración.  Su respuesta no se hizo esperar: “APARECIERON LOS GUARDIANES DEL ESTANCAMIENTO (sic) –volvió a publicar en X–. El convenio con la NASA se firmó en 2025. Durante años asfixiaron al sector privado, frenaron el desarrollo y aislaron a la Argentina del mundo. Prácticas imposibles para la nueva economía espacial". Y luego agrega: "Todavía no han explicado por qué la Argentina no creció ni mejoró la calidad de vida de su población durante los años en que dicen haber invertido ‘como nunca’ en ciencia. ¿Por qué no fuimos una potencia y, en cambio, terminamos con pobreza estructural y estancamiento? Hoy reaparecen para bloquear, confundir y difundir gráficos elaborados por ellos mismos. Nosotros estamos haciendo exactamente lo contrario: un modelo serio, profesional y eficiente, con objetivos claros, resultados medibles y un respeto real por el dinero de los argentinos”.

Este exabrupto dio lugar a acaloradas intervenciones. Le sugirieron, por ejemplo, que “no se cuelgue medallas que no le corresponden”. También opinaron que parecía distópico que “El secretario de ciencia del gobierno que más desfinanció a la CONAE y que pulverizó los salarios de tal manera que renunció casi el 20% de la planta en dos años, se da una auto-palmada en la espalda por un logro ajeno”. Pero más allá de esto, ¿cuándo se firmaron los convenios con la NASA y cómo se desarrolló el ATENEA?

Basta con revisar las noticias de julio y agosto de 2023 para aclararlo. En esos días estuvo en Buenos Aires el entonces director de la agencia espacial norteamericana, Bill Nelson, y todos los medios publicaron la firma de los acuerdos de Artemis II. “Entrenaremos a un astronauta argentino y viajará a la Estación Espacial Internacional”, tituló Página 12. Y agregó: “Argentina suscribió al acuerdo Artemis, por intermedio del cual la NASA planea volver a la Luna y hacia 2030 llegar a Marte”.

Ámbito Financiero, por su parte, consignó: “Argentina se sumará a la NASA para explorar la Luna. La visita del titular de la NASA a la Argentina fue realizada en el marco del acuerdo que el Gobierno argentino acaba de suscribir con Estados Unidos para participar del proyecto Artemis”.

La Nación también se hizo eco de la novedad: “Proyecto Artemisa: en qué consiste el acuerdo espacial que firmó la Argentina con la NASA. Bill Nelson, el director nacional de esa agencia, está en Buenos Aires para sumar al país en el tratado internacional; EE.UU. planea un viaje al polo sur de la Luna, donde estima que habría agua”.
 
Incluso la NASA lo dio a conocer en un comunicado: “Argentina es el 28° signatario de los acuerdos de Artemis”. En la foto de la firma aparecen Daniel Filmus y Alberto Fernández.
 
El origen de ATENEA se encuentra en un proyecto del Centro Tecnológico Aeroespacial de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el Usat1, iniciado en 2021 y que había recibido un subsidio por 80.000 dólares destinado a cubrir el costo del lanzamiento.

“El resultado de este proyecto será el desarrollo de tecnología satelital propia para su uso en misiones de pequeños satélites, compatible con el standard CubeSat –explicó una comunicación pública la UNLP–. Lo firmaron el ex ministro Daniel Filmus, el presidente de la UNLP, Martin López Armengol y el decano de la facultad de Ingeniería, Marcos Actis. 

“Fuimos dos veces a visitar a Nelson antes de que viniera –recuerda Filmus–. En principio, los acuerdos Artemis tenía que firmarlos la Cancillería, que se negó. Por eso tomé el tema yo a cambio de avanzar en el trabajo conjunto”.

Ya dentro del grupo de alrededor de 50 países que participaban del programa, en octubre de 2023, Conae difundió el llamado de la NASA para cargas útiles secundarias y la UNLP propuso participar con el USAT 1, que para esa época ya estaba “super maduro”.

Los sucesos se desarrollaron de este modo:

2023

•⁠  ⁠5 de octubre: CONAE difunde el llamado de NASA para cargas útiles secundarias (CubeSat). CTA-UNLP pone a disposición los desarrollos del USAT 1 para armar una misión. Este satélite debía estar listo para mayo 2024, luego esa fecha se fue posponiendo conforme se posponía el lanzamiento de Artemis II.

•⁠  ⁠Noviembre: Se presenta a NASA la propuesta de misión de CONAE + UNLP, nombrada ATENEA.

•⁠  ⁠Diciembre: 5 de diciembre, NASA acepta la propuesta de forma preliminar, solicitando información técnica. A fin de mes, el 31, enviamos la primera documentación técnica a NASA.

2024

•⁠  ⁠Enero: A finales de enero, NASA confirma la aceptación de ATENEA. Se deja en claro que la aceptación está sujeta al cumplimiento de todos los requerimientos técnicos, de seguridad y programáticos.

•⁠  ⁠Mayo: Primera revisión técnica y de seguridad con NASA. Se genera un extenso ida y vuelta de comentarios, aclaraciones y modificaciones a realizar.

•⁠  ⁠Julio: Se cumple con las expectativas de NASA y nos aprueban para seguir en camino.

•⁠  ⁠Septiembre: Segunda revisión técnica y de seguridad con NASA.

•⁠  ⁠Diciembre: NASA aprueba la segunda revisión.

2025

•⁠  ⁠Mayo: A finales de mayo, se firma el acuerdo entre NASA y CONAE para el lanzamiento de ATENEA.

•⁠  ⁠Agosto: Se comienza la integración final del satélite.

•⁠  ⁠Septiembre: Ensayos finales y entrega en Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos.

Presupuesto decreciente de la Conae

“Atenea es un satélite universitario financiado en su mayor parte por las universidades –subraya Filmus–. Cuando uno lee el comunicado del secretario de Ciencia, tranquilamente puede pensar que la Conae está recibiendo mayor financiamiento por parte del Estado. Pero no es así: está desfinanciada [su Presupuesto 2026, que acaba de aprobarse, se reduce casi un 40% en comparación con 2025]. No es gracias, sino a pesar de este gobierno que pudimos colocar este aparato. La posibilidad de que la Argentina participe junto a la NASA en este proyecto tiene que ver con el trabajo que desde hace muchos años científicos, investigadores, ingenieros de la CONAE, de VENG y de nuestras universidades vienen realizando en la actividad espacial. Esto no es de un día para el otro, se debe al conocimiento acumulado y la tecnología desarrollada durante estos años. Esto se hizo, por supuesto, sobre la base del convenio Artemis que firmamos en 2023, pero también con el esfuerzo que realizó en particular la Universidad de La Plata a través del desarrollo del USAT-1”.

Fuentes de esa universidad comentaron off the record que incluso tuvieron que importar los componentes que lleva el satélite, lo que exigió una suma de entre 200.000 y 300.000 dólares que todavía no les reembolsaron. También les adeudan los sueldos del equipo que lo hizo posible y que debió competir con proyectos de los otros 50 países. “Lo hicimos en alrededor de un año y solo fueron seleccionados cuatro”, se enorgullecen.

El aparato fue pensado para ensayo y aprendizaje, y como demostración tecnológica, porque lleva cargas de real valor –cuenta Sonia Botta, coordinadora del grupo–. Tiene un sistema de comunicaciones en Banda S, un receptor GPS, dosímetros para radiación y un fotomultiplicador [un sensor de vacío extremadamente sensible que detecta luz muy débil]”. Entre otras cosas, se espera que pueda analizar las “ondas de rebote de GPS” para ver si se pueden utilizarse en el espacio profundo. Es algo que solo se hizo un par de veces hasta ahora, todos intentos recientes.

Esto se pudo hacer por la historia y el know-how que adquirimos gracias a la Conae, que invirtió en nuestra facultad, y gracias a Filmus, que recibió al director de la NASA, le mostró las instalaciones, convenció a Fernández de que firmaran los acuerdos”, comenta otro de los involucrados que pidió confidencialidad.

En estos momentos, ATENEA, ya ubicado en el adaptador que conecta el lanzador SLS con la nave Orión, espera pacientemente ser lanzado al espacio. Fecha tentativa: 6 de febrero. “Para nosotros, el aprendizaje que supuso trabajar con la NASA en una misión así fue lo más valioso de todo”, se entusiasma Botta.