Las casas hechas con impresoras 3D o con materiales fabricados con estas herramientas ofrecen la posibilidad de construir una vivienda con costos más bajos y en menor tiempo que las tradicionales. Esto puede ser una solución para la crisis habitacional.
En ese contexto, Madrid presentó su primera promoción de viviendas construidas con módulos prefabricados en madera impresos en 3D, una apuesta innovadora para reducir los costos y los tiempos de construcción.
El alcalde José Luís Martínez-Almeida anunció que la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo (EMVS) planea construir 800 viviendas con este sistema en la comunidad, buscando aliviar la creciente crisis habitacional que atraviesa España. Este tipo de licitaciones para edificios plurifamiliares con sistemas industrializados ya empiezan a ser más comunes. Existen proyectos similares en Andalucía y Comunidad Valenciana, con distintos materiales y tecnologías 2D y 3D, como madera, hormigón y acero.
Cómo son las casas construidas con impresoras 3D
Sin embargo, la técnica todavía está en una etapa experimental, según expertos, la impresión 3D debe avanzar para superar limitaciones que condicionan su uso, especialmente en edificaciones de altura, que son más recientes en comparación con viviendas unifamiliares o naves industriales. En España, son pocos los edificios construidos completamente con impresoras 3D in situ y hasta ahora sólo se han realizado proyectos de hasta dos pisos. Además, la instalación y maniobra de estas impresoras requieren condiciones especiales, lo que limita su aplicación.
En cuanto a la reducción del precio final, solo es posible si el promotor es el cliente, algo poco habitual. En cambio, si una empresa inmobiliaria o constructora comercializa la vivienda, el costo dependerá del precio que quiera imponer. Lo que sí está claro es que esta tecnología acorta los tiempos de obra siempre que el proyecto esté perfectamente planificado, incluyendo detalles y sistemas de instalaciones.
El ahorro se ve más en tiempos, gestión y control de costos, salvo que existan políticas que orienten estas soluciones hacia la vivienda asequible. Un ejemplo piloto se realizó en Langa de Duero, Soria, donde se construyeron siete viviendas industrializadas con módulos de hormigón que se montaron prácticamente en tres días. Aunque faltan los remates finales, esta iniciativa rural contrasta con la de Madrid, que usa madera y está enfocada en entornos urbanos.
Especialistas destacaron como una buena iniciativa para zonas despobladas, destacando que estas construcciones rápidas y controladas en costos pueden ayudar a mitigar la crisis habitacional, especialmente donde la oferta es escasa. No obstante, estas tecnologías por sí solas no solucionan la crisis habitacional, que también depende de factores como suelo, regulación, financiación y mercado.
Sumaron además que para que tengan un impacto real, deben integrarse en políticas públicas más amplias y contar con apoyo del sector público, que aporte suelo o gestione directamente la construcción y concesión de viviendas.
