La aceleración de la baja de natalidad, una tendencia demográfica de la que Argentina no está exenta, no sólo tendría consecuencias sobre el sistema productivo, previsional y fiscal. Un informe reciente de Argentinos por la Educación reveló que el país podría alcanzar una cobertura cercana al 100% en jardines de infantes en 2027, sin necesidad de construir nuevas salas.
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En los últimos años, tanto la población como las matrículas en los jardines de infantes, de 3 a 5 años, registraron descensos. Los niños en ese rango etario pasaron de 2.250.963 a 1.558.388 (-31%), mientras que la matrícula cayó de 1.669.447 a 1.476.856 (-12%). Si se toman como referencia las proyecciones de población del INDEC, habría una reducción de matrículas adicional del 16% en apenas cinco años, y un 41,8% si se compara contra 2016. En términos absolutos, esto implica que entre 2025 y 2030 habrá cerca de 250 mil niños menos en edad de asistir al nivel inicial.
"Si la cantidad de salas y espacios físicos se mantuviera en niveles similares a los actuales, la reducción de la demanda educativa podría liberar capacidad instalada dentro del sistema. En este contexto, la caída de la natalidad abre una oportunidad para ampliar la cobertura del nivel inicial", subrayaron los autores.
La tasa global de fecundidad cayó de manera prolongada en la Argentina durante la última década. Datos del Ministerio de Salud y estimaciones demográficas de la Universidad Austral junto a REDIFAM (Red de Institutos Universitarios Latinoamericanos de Familia) muestran que el país pasó de niveles cercanos a 2,3 hijos por mujer a registros en torno de 1,4 y hasta 1,2 en algunos conglomerados urbanos, una cifra muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1.
El tema se convirtió en una cuestión de agenda indiscutible. Dirigentes alertan, en medio del ajuste del gobierno de Javier Milei que podría derivar en una presión económica "grave" para décadas futuras, en un contexto en el que además el Estado reducie programas sociales, infraestructura y políticas de cuidado. El debate se instala en momentos en que el Gobierno profundiza el ajuste sobre áreas sensibles para las familias jóvenes. En el medio, la transofroamción radical de las formas de sociabilidad, de los vínculos, de los proyectos afectivos y de las subjetividades contemporáneas a partir del ingreso masivo de los smartphones y las redes sociales a la vida cotidiana.
Argentina no está sola. Según un reciente estudio revelado por Juan Burn-Murdoch de Financial Times, más de dos tercios de los 195 países del mundo se encuentran por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1 hijos por mujer, y en 66 países la tasa ya se aproxima a un hijo por mujer o incluso menos. Lo que llama la atención de los especialistas no es solamente la profundidad del descenso, sino su velocidad y simultaneidad en diferentes países más allá del nivel económico, la religión, los factores climáticos o territoriales, los sistemas políticos y culturales, o la situación de las mujeres en términos de equidad y derechos conquistados.
En este marco, el último informe de Argentinos por la Educación, titulado “Cobertura actual y proyectada para el jardín de infantes”, y elaborado por Sebastián Kiguel (Universidad de Illinois), María Sol Alzú y Martín Nistal (Argentinos por la Educación). El estudio analiza la evolución de la cobertura, la matrícula y la oferta educativa en el nivel inicial, junto con las proyecciones demográficas para los próximos años.
Los investigadores indican que la cobertura del nivel inicial creció de manera sostenida durante la última década. Entre 2016 y 2025, la tasa neta de escolarización de la sala de 3 años aumentó 18 puntos porcentuales a nivel nacional. En el mismo período, la sala de 4 avanzó 3 puntos y la sala de 5 creció 1 punto.
Los mayores incrementos en sala de 3 se registraron en San Juan (+49 puntos porcentuales), La Pampa (+48 pp), Córdoba (+39 pp), San Luis (+35 pp), Neuquén (+34 pp) y Tucumán (+33 pp). Los datos muestran que buena parte de la expansión reciente del nivel inicial se concentró en las edades más tempranas, donde históricamente existían mayores déficits de acceso.
Este crecimiento de la cobertura se explica no solo por una menor demanda educativa (menos niños), sino también por la expansión de la oferta (más salas). Entre 2016 y 2025, 19 de las 24 jurisdicciones aumentaron la cantidad de salas del nivel inicial. A nivel nacional, las secciones de sala de 3 crecieron un 28%, mientras que las de sala de 4 y 5 disminuyeron un 5% y un 7%, respectivamente.
