Keiko Fujimori, heredera del dictador Alberto Fujimori, asumirá el poder en Lima este martes consagrándose como la novena presidenta del país andino en los últimos 10 años y con la promesa de terminar con la inestabilidad política. La dirigenta de derecha sepultó la posibilidad de un nuevo gobierno de izquierda después de ganarle por un estrecho margen de apenas 50 mil votos a Roberto Sánchez. Después tres de tres intentos, Keiko asumirá el poder para continuar con el modelo neoliberal que instaló su padre en el país y con la ultraderecha regional como principal aliada. El presidente Javier Milei llega esta mañana para participar de la asunción. Con una agenda centrada en la seguridad, Keiko apuesta a una rápida integración regional con gobiernos “ideológicamente cercanos”, además de estrechar lazos con Estados Unidos, país al que calificó como “aliado”.
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Recuperar el orden: las prioridades de Keiko Fujimori
Después de ser proclamada presidenta hace poco más de dos semanas, la mandataria electa aseguró que su prioridad será “cuidar las fronteras” para frenar “el ingreso del crimen organizado” al territorio peruano. Fujimori prometió que convocará a las Fuerzas Armadas “a participar en la realización de rastrillajes y a buscar proactivamente a los delincuentes”.
En esa sintonía, la nueva mandataria busca mostrarse como una dirigente que reivindica algunos aspectos de la gestión de su padre, especialmente el combate contra el terrorismo y la estabilización económica (como ella lo define) de los años noventa, pero que al mismo tiempo promete evitar los errores vinculados al deterioro institucional y los casos de corrupción que marcaron aquel gobierno. También señaló que el Estado debe volver a funcionar con normalidad para "garantizar servicios básicos, infraestructura y atención sanitaria", aunque no especificó de qué modo ni con qué políticas explícitas pretende hacerlo.
Keiko, crítica con el legado de su padre
La figura de Alberto Fujimori atraviesa inevitablemente el comienzo del nuevo gobierno. La presidenta reconoció que reivindica algunas decisiones tomadas durante la década de 1990, pero aseguró que no pretende “repetir el mismo modelo”. En una entrevista para el diario peruano El Universo, la nueva presidenta sostuvo que si bien valora que su padre "recuperó la paz en el Perú, logró la estabilidad y el crecimiento económico" además de “haber acercado al Estado a zonas históricamente postergadas”, también marcó distancia de él y le reconoció errores.
"Soy consciente del deterioro a la institucionalidad en el Perú y de la corrupción que hubo tras el gobierno de mi padre", afirmó Fujimori. Por esa razón, prometió que hará hincapié en “la institucionalidad, la división de poderes y la articulación con los otros partidos políticos y las instituciones del Estado".
En la misma línea aseguró que su gabinete estará integrado por funcionarios “elegidos por su capacidad técnica” antes que por su pertenencia partidaria. "Nuestro gobierno estará integrado por mujeres y hombres de reconocida capacidad técnica, experiencia y vocación de servicio", sostuvo al presentar los primeros lineamientos de su administración.
La política exterior: alianza con Estados Unidos y apertura económica
En esa línea, Fujimori explicó en diálogo con la revista Semana que pretende acercarse al presidente Donald Trump y que buscará incorporar al Perú al Escudo de las Américas, la alianza continental del republicano para combatir el narco en la región.
“El Perú forma parte hoy de la OTAN como una nación observadora, y esto es gracias a una iniciativa del presidente Trump. Igualmente, nos interesa formar parte del Escudo de las Américas. Creemos que ahí también hay muchas oportunidades de cara a recuperar la paz y luchar contra el crimen organizado”, afirmó Fujimori, y agregó: “Estados Unidos es un país aliado, así lo vemos. En Perú, al igual que en Colombia, tenemos que enfrentar y luchar contra el narcotráfico”.
"Tenemos la mejor disposición para fortalecer las relaciones y la cooperación entre el Perú y los Estados Unidos. Estamos listos para trabajar conjuntamente desde el primer día", afirmó tras recibir las felicitaciones de la administración de Donald Trump, pocas horas después de su proclamación.
Refiriéndose a la integración en América Latina, la mandataria electa explicó que cree que hoy “es el momento para crear un bloque de mandatarios de derecha, como lo hicieron los progresistas de principio de siglo”. Afirmó que con uno de los dirigentes con los que quiere fortalecer lazos es con el ultraderechista Abelardo de la Espriella, recientemente también electo en Colombia.
Le agradeció públicamente a De la Espriella “por su apoyo y respaldo” durante la campaña electoral. Además aseguró que tiene intenciones de viajar a su asunción el 6 de agosto, siempre y cuando el Parlamento se lo permita, dado que por la legislación peruana es el Poder Legislativo quien autoriza los viajes presidenciales.
La nueva mandataria se ve obligada, fundamentalmente por herencia familiar, a estabilizar un país destruido institucionalmente. Si bien Fujimori cuenta con el respaldo de la población que la votó, el electorado no deja de estar dividido en dos mitades -que se reflejaron en el balotaje pasado- y abre un camino incierto para los próximos meses.
