Los carpinchos ganaron mucho protagonismo en los últimos años por su rivalidad con los vecinos de Nordelta, pero un descubrimiento reciente los volvió a poner en el centro de atención: investigadores en Chile descubrieron fósiles de los antecesores del mayor roedor viviente que pisaron la tierra hace más de 4,5 millones de años.
El reciente hallazgo se dio en la comuna de Renaico, según reveló un equipo de paleontólogos en un estudio publicado en el Journal of South American Earth Sciences. Los paisajes del centro-sur de Chile ocultaron durante millones de años el secreto de un habitante inesperado.
Los campos actuales en la Región de La Araucanía, dedicados hoy a la agricultura, fueron una vez el escenario donde deambulaban gigantescos roedores. El hallazgo de dio cuando investigadores de la consultora paleontológica Therium realizaba excavaciones asociadas a la construcción de un parque eólico. Allí, apareció un molar fósil que llamó la atención por su forma y tamaño.
Karina Buldrini, autora principal del estudio, contó que se dieron cuenta de “por la forma que tenía este diente, de que eran muy posiblemente los de un roedor grande”. El fósil muestra que antes de los carpinchos que conocemos hoy en día, hubo "otros roedores de gran tamaño".
El hallazgo también incluyó incisivos, fragmentos de fémur y parte de una pelvis. Todos estos restos pertenecen al género Phugatherium, pariente extinto del actual capibara (Hydrochoerus hydrochaeris), cuya presencia en Sudamérica es hoy viral en redes, pero inexistente en la fauna silvestre chilena actual.
El origen de los fósiles de carpincho en Chile
Según medios locales, los restos constituyen la primera evidencia anatómica de carpinchos en el país trasandino y el primer registro fósil de mamíferos continentales del Neógeno en la Depresión Central chilena. La investigación fue lideraba por Martín Chávez y Karina Buldrini, con la colaboración de científicos del Museo Nacional de Historia Natural y la Corporación de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural (Ciahn) de Atacama.
Según los expertos, los fósiles se remontan al Plioceno Temprano, una época donde el clima y los ecosistemas de la región eran radicalmente distintos a los actuales. “Este descubrimiento sugiere que la localidad de Renaico presentaba un paisaje heterogéneo que combinaba humedales y hábitats abiertos”, describen los autores.
Además, el análisis de los huesos y dientes permitió identificar que estos carpinchos gigantes alcanzaban dimensiones sorprendentes. La profesora del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de Francia, Christiane Denys explicó en un artículo The Conversation, “Estos ‘capibaras gigantes’ podían medir dos metros y pesar hasta 300 kg, similar a un tapir”.
La desaparición de los carpinchos prehistóricos
La desaparición de los carpinchos prehistóricos de Chile se vincula directamente con los procesos de cambio climático y la pérdida progresiva de ecosistemas acuáticos, elementos esenciales para su supervivencia. De todas maneras, el nuevo hallazgo de estos fósiles en Renaico amplía la distribución conocida del género Phugatherium al oeste de la cordillera de los Andes.
Los restos permiten explorar cómo se distribuían los animales en Sudamérica antes de la formación definitiva de la cadena montañosa y cómo era la diversidad de mamíferos que recorrieron el centro y sur de Chile. La investigación también señaló el hallazgo de fósiles de litopternos. mamíferos herbívoros extintos, lo que aporta pistas sobre la composición del ecosistema local en el pasado. El estudio destaca que “la zona donde se encontraron estos fósiles tiene un valor estratégico para comprender cómo se distribuían los animales en Sudamérica antes de la formación definitiva de la Cordillera de los Andes”.
