Los fanáticos de Envidiosa seguramente lo vieron varias veces sin saber dónde quedaba. Allí vivía el personaje de Griselda Siciliani y también se encontraba el local de sushi de Esteban Lamothe. Se trata del Pasaje Rodolfo Rivarola, una de las calles más particulares de Buenos Aires, que en los últimos meses ganó notoriedad por aparecer en varias escenas de la exitosa serie de Netflix.
Ubicado en pleno barrio de San Nicolás, este rincón del Microcentro parece sacado de una postal europea. Con apenas una cuadra de extensión, sus edificios idénticos, sus cúpulas y su estética de inspiración francesa lo convirtieron en una de las locaciones favoritas para películas, series y publicidades. No por nada muchos lo consideran la copia argentina de una elegante calle parisina.
Por qué el Pasaje Rivarola parece una calle de París
El pasaje une las calles Bartolomé Mitre y Juan Domingo Perón, entre Uruguay y Talcahuano. Fue construido entre 1924 y 1926 por los arquitectos Petersen, Thiele y Cruz como un conjunto residencial impulsado por la Compañía de Seguros La Rural.
Lo que lo distingue del resto de las calles porteñas es su simetría casi perfecta. Los ocho edificios que lo componen fueron diseñados para replicarse entre sí: las fachadas, las ventanas, los balcones, las molduras y hasta los accesos parecen reflejarse de una vereda a la otra. Por eso, con el paso del tiempo, fue bautizado por muchos vecinos como "la calle en espejo".
La inspiración francesa no es casual, sino que durante las primeras décadas del siglo XX, Buenos Aires buscaba reproducir el modelo urbanístico de París y gran parte de la arquitectura de la ciudad tomó elementos característicos de la capital francesa. El Pasaje Rivarola es uno de los ejemplos más llamativos de esa influencia y uno de los que mejor conservó su aspecto original.
Más allá de su fama como escenario cinematográfico y belleza arquitectónica parisina, el pasaje también es un pequeño polo cultural. Entre sus locales se encuentra Asunto Impreso, una librería especializada en arte, fotografía, arquitectura, diseño, cine y moda que funciona allí desde fines de la década de 1990.
El lugar se convirtió en un punto de referencia para artistas, diseñadores, fotógrafos y lectores que buscan publicaciones difíciles de encontrar en los circuitos tradicionales. Sus estanterías reúnen desde libros de arte contemporáneo hasta ediciones internacionales y ejemplares dedicados a la historia del cine.
