La intervención de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la de mayor impacto sobre un sindicato desde el retorno de la democracia, puede contarse como el desenlace de una gestión, la de Abel Furlán, que abrió todos los frentes posibles sin asegurarse una red de contención. En el conglomerado de enemigos que reconoce el propio sindicato –adonde no aparece el Gobierno- se ubica al tope Paolo Rocca, dueño del grupo Techint. Y por detrás, le asignan distinto grado de responsabilidad a la CGT, obligada a respaldar al gremio en público mientras celebra por lo bajo las desventuras de su secretario general; a un empresario exsocio metalúrgico caído en desgracia con el arribo de Furlán, y hasta aparece la sombra de Mauricio Macri como eventual enlace entre los verdugos.
Semejante entente, poseedora de inmejorables vínculos políticos y judiciales, le auguran a la UOM un proceso de intervención largo y acaso sin sobresaltos en su gestión hasta arribar a una nueva elección. Este martes la cúpula metalúrgica respondió con una movilización a su sede que contó con la presencia de dirigentes afines a Furlán y el nombramiento de un “delegado normalizador” que necesariamente entrará en colisión con el interventor Antonio Biglieri, nombrado por la Sala VIII de la Cámara laboral que ordenó la medida. La responsabilidad recayó en el adjunto del sindicato, Daniel Daporta, jefe de la estratégica seccional Avellaneda.
Para los próximos días se espera una tensa disputa judicial por parte del gremio para revertir la intervención ante el Tribunal Superior de la ciudad de Buenos Aires y eventualmente la Corte Suprema, en paralelo con insistir con el apartamiento de los camaristas que la resolvieron, Víctor Pesino y María Dora González. Son los mismos jueces que desactivaron un amparo de un juez de primera instancia del Trabajo que había frenado la reforma laboral y volvieron a darle plena vigencia a esa norma.
En paralelo habrá instancias críticas cuando el interventor Biglieri resuelva tomar posesión de su cargo –en principio por 180 días- y encuentre en la sede central de la UOM a Daporta y al resto de la comisión normalizadora que los propios estatutos del gremio prevé en casos de acefalía. La Sala VIII dispuso la intervención luego de considerar nula la reelección de Furlán a instancias del Colegio Electoral metalúrgico. Y a su vez se pronunció de esa forma tras darle validez a las denuncias de una lista opositora a la de Furlán en su seccional de origen, la de Zárate-Campana, por una supuesta falta de transparencia en el comicio que se llevó a cabo en esa localidad en marzo pasado.
Los primeros indicios del accionar rival Furlán los encuentra en la opositora lista Naranja, que encabeza Angel Derosso. Se trata de un dirigente que habitualmente integraba el bloque oficialista en Campana por Siderca, la fábrica local del grupo Techint que representa el corazón de esa filial de la UOM. El oficialismo le adjudica a Rocca el patrocinio de esta lista así como una aparente cobertura de sus delegados en instancias de enfrentamiento registradas en los últimos días en la planta de Siderca. Derosso se despega de ese padrinazgo y alega que el surgimiento de una línea opositora tiene en realidad que ver con una paritaria siderúrgica no resuelta en los últimos dos años, durante los cuales sólo hubo aumentos salariales a cuenta y un escenario de ingresos que pone a los operarios en peores condiciones de ingresos que otros de la zona en actividades fabriles asimilables.
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Pero la rebelión en Campana no fue un hecho aislado. Distanciados de Furlán durante la gestión que concluyó en marzo pasado los líderes de las seccionales de Capital Federal, San Nicolás, La Plata, Quilmes y Villa Constitución ya habían resuelto no acompañar su reelección. Entre ellos se destaca Naldo Brunelli, mandamás de la filial San Nicolás (adonde se ubica la emblemática planta de Ternium-Siderar, la exSomisa) y un enlace histórico del gremio con Paolo Rocca.
A los problemas domésticos Furlán debe añadirle la indiferencia generalizada que le devolvió la CGT tras conocerse la intervención. Si bien la central obrera condenó la decisión de la Justicia (por parte del mismo dúo que dio de baja su propia cautelar contra la reforma laboral) apenas un miembro del triunvirato, el camionero Octavio Argüello, se sumó a la movilización de este martes. Para este miércoles está prevista una reunión del Consejo Directivo de la central obrera con el líder metalúrgico pero por lo bajo en la “mesa chica” de la organización son mayoría los que se muestran indiferentes o incluso celebran la caída en desgracia.
Los referentes de la CGT no olvidan que Furlán se encaramó en la UOM tras desplazar a Antonio Caló, un representante cabal de los sectores más tradicionales del sindicalismo. Y que en esa tarea de arranque se puso bajo el ala de Cristina Fernández de Kirchner. Para los “gordos” sindicales el metalúrgico puso a la UOM al servicio de La Cámpora, un hecho que dicen cotejar con la delegación de responsabilidades en favor de la dirigente Soledad Calle. Ese malestar se multiplicó cuando Máximo Kirchner llenó de críticas a la CGT por no haber mencionado a Cristina en el acto por el Día del Trabajador del 30 de abril pasado.
Como si fuera poco el gremialista de Campana se había puesto al frente del Frente de Sindicatos Unidos (Fresu), un espacio con su propio triunvirato “combativo” que completan el aceitero Daniel Yofra y el estatal (ATE) Rodolfo Aguiar, y desde donde los dirigentes se habían comprometido a tomar la posta para impulsar la confrontación directa con Javier Milei que la CGT no estaba dispuesta a encarar.
Hay otro enemigo que en la cima de la UOM identifican como presunto responsable de las desventuras judiciales: se trata de Raúl Olmos, presidente del grupo que lleva su nombre y dueño de un conglomerado de empresas periodísticas (Crónica diario y TV, BAE Negocios, Canal 10 de Mar del Plata, La Opinión Austral) y de otros rubros entre los que destacan el de salud. El corazón de este segmento empresario es la Red BASA, que tenía a su cargo el gerenciamiento de la obra social de la UOM y también de un fideicomiso integrado con los fondos que el gremio recauda entre sus afiliados.
Furlán se propuso desplazar a BASA de Osuomra y entró en litigio con el Grupo Olmos. Mientras tanto avanzó en la misma línea sobre el fideicomiso del sindicato y en su lugar creó la Unión de Seccionales Metalúrgicas (USEM) y puso a cargo de los fondos a Raúl Branconi (de su confianza, proveniente de Campana) y a Soledad Calle. Como aparente muestra de su vínculo con el entramado judicial, el entorno de Furlán exhibe un listado de columnas de opinión firmadas en los últimos años por Biglieri en BAE Negocios.
En la superficie a Biglieri le asignan también un alineamiento automático con el operador en la Justicia de origen radical Daniel Angelici, pieza clave de la “mesa judicial” que funcionó durante el gobierno de Mauricio Macri con anclaje en casi todo aquel gabinete de funcionarios. Lo que añaden por lo bajo algunos dirigentes es la concordancia en tiempos entre el desenlace judicial de la elección en la UOM y los contactos que mantuvo el propio Macri con Paolo Rocca. Hasta ahora había trascendido el interés expresado por Rocca para que el expresidente considerase una eventual candidatura para el año que viene o bien su apoyo para la de Patricia Bullrich, pero no que “Don Chatarrín”, como apodó despreciativamente Javier Milei al jerarca siderúrgico, le hubiese pedido algo al fundador del PRO basado en sus contactos judiciales.
Los que conocen a Rocca no sólo abonan las teorías conspirativas del gremio acerca de su participación en un supuesto complot para provocar la caída de Furlán sino que lo creen capaz de avanzar hacia la concreción de un sueño más ambicioso: el diseño de una UOM sometida a sus designios o incluso, bajo el amparo de la desregulación promovida por la reforma laboral, la creación de un sindicato propio de sus empresas siderúrgicas. Suena disparatado pero no lo es si se tiene en cuenta que la rama 21 del convenio de la UOM, que involucra a las empresas siderúrgicas, suele plantear negociaciones mucho más duras que las del resto de la actividad. De hecho desde 2024 no hay cerrada una paritaria salarial general de ese rubro y sólo hubo hasta ahora un acuerdo por empresa, en Acindar, firmado y sin objeciones en su aplicación.
