Un grupo de trabajadores mantiene un acampe frente a las puertas de la planta de Lácteos Verónica en Santa Fe. El ingreso a la fábrica es el epicentro de un conflicto que simboliza la crisis terminal de una de las firmas más tradicionales del sector. La medida de fuerza busca visibilizar una situación desesperante: la parálisis total de la producción y una deuda salarial que se arrastra desde diciembre de 2025.
Desde la localidad de Lehmann, en el departamento de Castellanos, Ramón Mendoza, uno de los operarios afectados, sintetizó el sentimiento de desprotección que impera en la protesta al señalar directamente a la Casa Rosada. “Lamentablemente este es un gobierno cruel, asesino de personas”, afirmó el trabajador en diálogo con radio AM 750.
La protesta no es un evento aislado, sino el resultado de ocho meses de abandono patronal. Según sostienen los empleados apostados en los portones, la empresa dejó de abonar los haberes mensuales y el aguinaldo a finales del año pasado, sumiendo al personal en una incertidumbre que derivó en la paralización total de las actividades a mediados de enero, cuando la materia prima dejó de ingresar al establecimiento.
De esta manera, lo que comenzó como un reclamo por pagos adeudados se transformó el pasado 23 de julio en un escenario de despidos masivos, cuando empezaron a llegar los telegramas de desvinculación para los 123 operarios y administrativos que aún conservaban la esperanza de reactivar la planta.
El paraguas legal de la reforma y la flexibilización del despido
El conflicto en Lehmann sirvió para ilustrar las consecuencias de la reciente reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. Los trabajadores en huelga denuncian que la patronal hizo un uso estratégico de la nueva normativa aprobada en febrero para reducir costos de salida.
De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, la empresa notificó primero una reducción arbitraria del 50% en la jornada y el sueldo, para finalmente enviar cartas documento de despido amparándose en artículos que permiten liquidar apenas la mitad de la indemnización. Este mecanismo fue señalado por los obreros como una "barbarie" que utiliza el marco legal vigente para licuar los años de servicio de los trabajadores en beneficio de la rentabilidad empresarial.
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Los trabajadores dieron cuenta, además, de la desconexión total entre el discurso oficial de reducción de la pobreza y la realidad de quienes deben subsistir sin cobrar sus sueldos. Con crudeza, Mendoza comparó su situación con la de los funcionarios públicos: “Los escuchás decir que sacó a la gente de la pobreza y al único que sacó de la pobreza es a Adorni. Ahora yo estoy como Adorni antes de entrar al Gobierno, comiendo salchichas vencidas”, graficó.
La planta, que hasta hace poco procesaba cerca de 500.000 litros de leche diarios para la fabricación de quesos y leche en polvo, hoy es un símbolo de la desindustrialización acelerada por las políticas de ajuste. Mientras los directivos de la firma se mantienen en silencio y los telegramas de despido siguen llegando, los trabajadores aseguran que permanecerán en la puerta del establecimiento para custodiar las instalaciones y exigir que se respete el pago íntegro de sus haberes.
