La presión aliada para que el gobierno cambie la reforma laboral

El PRO y el MID unifican posturas y exigen la eliminación del artículo que recorta las licencias por enfermedad para no votar en contra de la reforma laboral. La UCR también busca cambios. Ante la presión de sus aliados, el Gobierno evalúa postergar la sesión del Senado para el 27 de febrero y aceptar que el proyecto regrese a la Cámara Alta, priorizando un consenso más amplio frente a la intransigencia inicial.

17 de febrero, 2026 | 21.30

Articulados, desde el PRO y el MID, ambos bloques dentro del espacio Fuerza del Cambio, profundizaron la presión sobre La Libertad Avanza para voltear el artículo 44 del proyecto de reforma laboral que limita las licencias por enfermedad. Sin demasiado margen, el Gobierno terminará de definir en las próximas horas su estrategia frente a un posicionamiento marcado, mientras asoman chances de sumar reuniones de comisión en el Senado el viernes y convocar a una sesión para el 27 de febrero, postergando la fecha del 26 originalmente prevista. 

“El MID va a acompañar, siempre y cuando se elimine el artículo 44. Modernizar no es votar a libro cerrado”, expresó Oscar Zago a través de X. En la misma línea, su compañero de bloque Eduardo Falcone lo calificó como "invotable". Pocos minutos después, Cristian Ritondo sostuvo que la mejor manera de lograr la ley de modernización laboral es dando de baja dicho apartado. La sincronía no fue casualidad: para el PRO no hay forma de acompañar ese punto y, si el oficialismo no acepta modificaciones, ya advirtieron que votarán directamente en contra. No se trata de una sugerencia, sino de una exigencia. En caso de no haber cambios y de no permitir una votación en particular por artículos – como sucedió en el Senado -, el espacio tiene previsto dejar asentado su voto negativo llegado el caso.

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Sin embargo, la tarea actual es evitar llegar a esa instancia extrema. En la UCR también aseguran que se alcanzará un acuerdo antes de tener que tomar una decisión tan tajante. Desde el mediodía del martes circulaba la versión de un plenario de comisiones el viernes en el Senado para dictaminar los cambios que envíe Diputados y poder sesionar el 27 de febrero, al límite del calendario. Al respecto, Ritondo había anticipado en una entrevista con La Nación que el PRO está a disposición para trabajar con celeridad, de modo que si el proyecto debe regresar al Senado, los tiempos permitan tratarlo durante el período de extraordinarias. 

Desde el espacio amarillo aseguraron que su respeto por las instituciones les quita cualquier apuro ante una posible demora en la discusión. Incluso destacaron que la propia Patricia Bullrich se mostró relajada el domingo al confirmar que se analizan cambios al artículo 44, animándose a plantear que tal vez el debate no se salde antes de marzo. Bajo el análisis de que, si se tardó 50 años en hacer la reforma, un mes más no afecta el resultado final, el PRO sostiene que el único camino es introducir cambios para que el proyecto vuelva al Senado y se apruebe con un consenso mucho más amplio. 

De no lograr lo pedido, el macrismo no está dispuesto a votar ese apartado. Desde el MID la posición es similar. La primera opción es que el gobierno elimine el artículo 44. En caso de que el oficialismo decida mantenerlo pero con cambios, se analizará la profundidad de las modificaciones antes de tomar una decisión final. En el radicalismo coinciden en que lo más prolijo es que la iniciativa regrese a la Cámara Alta, confiando en que la ley saldrá y no se llegará a la instancia de un rechazo. 

La posición dentro del interbloque Fuerza del Cambio se muestra uniforme debido a su identidad de valores, aunque cada bloque mantiene su propia estrategia legislativa. En el caso del PRO, la otra recomendación gira en torno a habilitar el cobro de haberes a través de billeteras virtuales. Por su parte, la UCR —con el aval de los amarillos— mantiene el foco en los aportes sindicales. Sobre este punto, Ritondo sostuvo que, aunque no están conformes y creen que no fue el mejor camino, son conscientes de que es un tema complejo que difícilmente prospere en esta instancia. Por ahora, con enmendar las licencias por enfermedad, ya considerarían un avance.

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Carla Pelliza

Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Periodista.