El Gobierno de Javier Milei salió a buscar en el Mundial 2026 lo que no consigue en la calle. Una nueva encuesta de la consultora Reputación Digital expone la estrategia oficial de apropiación de los triunfos de la Selección y el fracaso rotundo de esa maniobra.
El estudio detectó que Milei calcó el discurso de la remontada para aplicarlo a su propia gestión. En Radio Mitre, tras el 3-2 histórico ante Egipto, el mandatario dijo: "Nos daban por muertos y resurgimos. ¿Por qué tenemos que sufrir tanto?" La frase no fue casual: es la misma narrativa de "resistir para resucitar" que el Gobierno usa para justificar el ajuste económico.
La operación tuvo despliegue mediático fuerte. La aparición de Milei con Alejandro Fantino junto a Karina Milei alcanzó un estimado de 3,3 millones de personas. Sus declaraciones en Radio Mitre llegaron a 1,2 millones, igual que su frase "estoy loco de felicidad". Hasta Patricia Bullrich se sumó con una foto tras la victoria agónica, con 0,8 millones de alcance.
El resultado: rechazo, no adhesión
Pero el operativo de apropiación se estrelló contra el humor social real. El informe midió que cuando el Gobierno o Milei aparecen mencionados dentro de la conversación futbolera, el sentimiento se hunde: el índice de sentimiento neto (ISN) para "Gobierno / Casa Rosada" fue de -80,5, y para Milei de -66,9. Son los peores números de todo el estudio.
La sociedad, en otras palabras, no le regala al Gobierno ni un poco del entusiasmo que sí le regala a la Selección. Mientras la alegría futbolera llegó a representar hasta el 71% de las menciones, la conversación política se mantuvo con apenas 3% de alegría y un 67% de hostilidad ese mismo día.
Cuanto más intenta meterse, más lo rechazan
La encuesta encontró un patrón todavía más claro: cuanto más épico fue el triunfo deportivo, menos tolerancia hubo para la política. La politización de la conversación futbolera cayó de 4,1% a 1,7% entre el partido ante Cabo Verde y el de Egipto.
Y el espacio donde fútbol y política se cruzan resultó ser la zona más hostil de todo el mapa emocional, con un ISN de -72. Seis de cada diez menciones de ese cruce fueron de ira. La sociedad, cuando detecta el intento de apropiación política de la Selección —venga del signo que venga—, responde con bronca.
Una de las menciones relevadas por el estudio lo resume sin filtro: "¡Vamos Argentina! Qué manera de sufrir hoy. Creo que con este gobierno de mierda y la situación que vivimos necesitamos pequeñas alegrías". La Selección funciona como refugio emocional frente a un humor social que, con la política, sigue siendo hostil.
Un dato final que condena la estrategia
El único espacio de todo el estudio con sentimiento neto positivo es la Selección como colectivo, con un índice de +13,4. Ni Messi individualmente, ni el plantel, ni mucho menos ningún actor político logran ese nivel de aprobación. La conclusión del informe es contundente: la fe y el entusiasmo de la gente están puestos en la camiseta, no en el Gobierno.
Con Argentina definiendo los cuartos de final ante Suiza el 11 de julio, el informe anticipa que la tentación de apropiación oficial va a crecer con cada instancia del torneo. Pero, según los propios números, cada intento choca con el mismo resultado: la sociedad sigue de fiesta con la Selección y sigue en rechazo con Milei.
