Jubilados autoconvocados de Catamarca se movilizaron contra el ajuste de Milei y Jalil

A través de megáfonos y pancartas, los jubilados catamarqueños expusieron que los ingresos actuales sitúan a este sector por debajo de la línea de indigencia.

25 de junio, 2026 | 11.27

Los jubilados de la provincia de Catamarca se volvieron a movilizar en la Capital provincial contra el ajuste del presidente Javier Milei y el gobernador Raúl Jalil. Al igual que cada miércoles, un grupo de manifestantes autoconvocados se concentraron en los alrededores de la Plaza 25 de Mayo para visibilizar la delicada situación económica que atraviesa el sector pasivo y exigir una recomposición urgente de sus haberes.

Con el aumento previsto para julio, la jubilación mínima pasará de $403.302,81 a aproximadamente $411.989,33. Con la confirmación de la continuidad del bono extraordinario congelado de $70.000, los titulares de jubilaciones que perciban el haber mínimo cobrarán $481.989,33 durante el séptimo mes del año.

A través de megáfonos y pancartas, los jubilados expusieron que los ingresos actuales sitúan a la gran mayoría de este sector vulnerable por debajo de la línea de indigencia. Entre las demandas centrales, además del incremento del haber mínimo, reiteraron la exigencia de la plena devolución de los derechos conculcados, tales como la total gratuidad y provisión de medicamentos.

Durante la movilización, Luis Horacio Sacaba, uno de los jubilados presentes, graficó el impacto de la inflación en el día a día al señalar los constantes aumentos en insumos elementales como la garrafa de gas, que pasó de costar 17.000 a 26.000 pesos en poco tiempo.

Asimismo, cuestionó los altos montos de los servicios públicos y mencionó que una boleta de luz para un jubilado puede alcanzar los 120.000 pesos, lo que vuelve imposible su pago regular. En ese sentido, propuso de manera irónica que así como existen beneficios impositivos para grandes empresas a través del RIGI, debería crearse una herramienta similar para los adultos mayores que garantice al menos un 25 por ciento de descuento en las tarifas eléctricas.

El drama de los adultos mayores no es un hecho aislado, sino la punta del iceberg de una crisis económica que asfixia a la región. En sintonía con las dificultades para pagar las tarifas mencionadas por los manifestantes, Catamarca se ubicó entre las provincias con mayores niveles de morosidad financiera de Argentina. Según un informe de la consultora Analyticael 34,8% de los catamarqueños que tienen algún tipo de deuda registra mora tardía, es decir, acumula entre 90 y 120 días o más de atraso en el pago de sus obligaciones financieras.

El escenario refleja una problemática que atraviesa a millones de argentinos, pero que golpea con mayor intensidad a las provincias del norte. El informe señala que la morosidad no solo creció en los últimos meses, sino que presenta fuertes diferencias regionales vinculadas a los niveles de ingreso, el acceso al crédito formal y la situación económica de los hogares.

La imagen de Jalil se desploma en Catamarca y cae ocho puestos

El gobernador Jalil registró una fuerte caída en los niveles de valoración pública y cayó del cuarto al duodécimo puesto en el ranking nacional de gobernadores. Según el informe elaborado por la consultora CB Consultora Opinión Pública, el retroceso se produjo en apenas cuatro meses y refleja el complejo escenario político al que se enfrenta el actual mandatario catamarqueño por sus políticas.

La baja se produce en un contexto atravesado por debates sobre el desarrollo minero de la provincia y por cuestionamientos de distintos sectores sociales y políticos respecto de la relación del Gobierno provincial con los proyectos extractivos vinculados al litio y al cobre.

En los últimos meses, comunidades de distintas regiones catamarqueñas manifestaron preocupaciones vinculadas al impacto ambiental de algunos emprendimientos mineros y reclamaron mayores instancias de participación en la toma de decisiones.

Si bien la administración provincial sostiene que la actividad representa una oportunidad estratégica para el crecimiento económico y la generación de empleo, funciona como una condena disfrazada de crecimiento. Mientras el consumo interno se desploma a niveles históricos, el gobernador Jalil parece haber apostado todas sus fichas a esta sola carta.