El debate sobre el modelo económico y el impacto real de la actividad extractiva en el noroeste argentino sumó un nuevo capítulo. El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, volvió a encender la discusión al asegurar que "no es una maldición la minería para los catamarqueños", sino "una gran oportunidad”.
Las declaraciones del mandatario se dieron en el marco de una defensa explícita del crecimiento del sector y de las inversiones financiadas con recursos mineros en distintas localidades del interior provincial. “La minería nos va a ayudar y nos está ayudando a cambiar la matriz económica”, afirmó Jalil de acuerdo a lo detallado por Ecosistema Sustentable.
No obstante, lo que el oficialismo provincial vende como un modelo de éxito, funciona como una condena disfrazada de crecimiento. Mientras el consumo interno se desploma a niveles históricos, el gobernador Jalil parece haber apostado todas sus fichas a esta sola carta.
Un reciente informe de la Secretaría de Minería de la Nación detalla que el litio y la minería metalífera explican el 97% de los envíos del NOA, con China como el principal socio comercial acaparando más del 60% de las compras de la región.
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La tensión social crece en localidades como Antofagasta de la Sierra, donde el conflicto por el agua y el impacto ambiental ya generó mútilples movilizaciones y cortes de ruta. Aunque el Gobierno provincial sostiene que existen controles estrictos y monitoreos permanentes sobre los proyectos en ejecución, la desconfianza persiste.
Esta "minero-dependencia" se vuelve crítica bajo el prisma de las políticas del gobierno de Javier Milei. Con la eliminación de fondos para obra pública y la quita de subsidios al transporte y la energía, las economías regionales que no están vinculadas al extractivismo están colapsando. Al no haber diversificado la producción, los catamarqueños que no pertenecen al reducido círculo de los "empleos mineros" se encuentran desprotegidos ante la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.
Catamarca ya perdió más de $31 mil millones en 2026 por la caída de coparticipación
La provincia de Catamarca acumula una pérdida real de más de $31.500 millones en lo que va de 2026 como consecuencia de la caída en la recaudación nacional y el menor envío de fondos coparticipables, según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). El deterioro económico y la retracción del consumo comenzaron a impactar de lleno sobre las finanzas provinciales, a pesar del alineamiento del gobernador Jalil con el gobierno de Javier Milei.
El informe detalla que durante el primer cuatrimestre del año Catamarca registró una caída real acumulada del 5,1% en los recursos automáticos enviados por Nación. En términos concretos, la provincia perdió $31.545 millones ajustados por inflación en comparación con el mismo período de 2025.
El problema se origina principalmente en la baja de la recaudación de impuestos nacionales vinculados al consumo y a la actividad económica. En abril, por ejemplo, las transferencias automáticas a provincias y CABA mostraron una caída real interanual del 3,2%, pese a que nominalmente los envíos fueron mayores que el año anterior.
La caída mensual de abril fue del 2,8%, levemente por debajo del promedio nacional. Aunque el impacto fue menor que en provincias como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe, los números reflejan igualmente un deterioro sostenido de los ingresos. El informe también muestra que la tendencia negativa ya se consolidó en el tiempo. Según el Iaraf, abril fue el cuarto mes consecutivo con caída real en el acumulado de los últimos doce meses, con una variación negativa del 4,1%.
En la comparación regional, Catamarca quedó por debajo de provincias como La Rioja, que acumuló una caída del 6,4%, aunque por encima de Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Jujuy.
