Jorge Rial volvió a poner en el centro de la escena la relación entre fútbol y política. En su programa de C5N, el conductor sostuvo que "la campaña antiargentina sigue en pie" y aseguró que ese clima se intensificó tras el último partido de la Selección nacional.
Una carga simbólica que lo sorprendió
Rial reconoció que, hasta hace pocos días, no había dimensionado el peso real que un partido de fútbol puede tener sobre el ánimo del país. "Hasta el domingo a la noche no sabía que había tanto puesto del país en un partido de fútbol", admitió, y describió un escenario de expectativa que, en su lectura, excedía largamente lo deportivo.
Según explicó, buena parte de esa expectativa tenía un componente político concreto. "Había mucha expectativa política, mucha gente apostaba a que ganara Argentina porque hay, indudablemente, un acercamiento a esta Selección", señaló. Y sumó una frase que resume su diagnóstico: "Era reivindicar una bandera que este gobierno no reivindica".
Chiqui Tapia, el FBI y una noticia que generó ruido
El conductor también apuntó contra la conducción de la AFA. "La AFA representa algo, políticamente, que molesta", afirmó, y recordó un episodio que, según dijo, tensó el clima previo al partido: "Infobae empezó con la noticia de que el FBI quería investigar al Chiqui Tapia y dijeron que le confiscaron el teléfono, algo sobre lo que dieron marcha atrás".
Para Rial, ese episodio se enmarca en una ofensiva más amplia contra el fútbol argentino, que combina presiones externas con un conflicto puertas adentro. "Hay un frente interno que también tiene que ver con lo que pasó Argentina", sostuvo. Sin mencionar nombres propios, reveló una frase que, según contó, circula entre dirigentes y periodistas: "Dicen: 'si salimos campeones va a ser difícil intervenir la AFA'".
Un escenario que, según Rial, recién empieza a entenderse
El conductor cerró su análisis remarcando que la magnitud de lo que se juega en cada presentación de la Selección lo tomó por sorpresa incluso a él, y advirtió que la ofensiva contra el fútbol argentino "no se detuvo". La discusión, según su mirada, dejó de ser exclusivamente deportiva.
