La victoria de Paraguay ante Alemania dejó una historia paralela asombrosa en el Mundial 2026. Se trata de Joaquín Ketlun, un exarquero argentino que pasó de analizar penales en redes sociales a convertirse en una de las piezas silenciosas del triunfo, incorporado por Gustavo Alfaro para fortalecer el trabajo con los guardametas y que fue clave en la preparación de Orlando Gill para la tanda desde los 12 pasos.
Mientras los focos apuntaban a los futbolistas dentro del campo, en el banco paraguayo había un especialista que llevaba meses estudiando cada detalle de los ejecutantes rivales. Su trabajo no fue improvisado: detrás de cada atajada hubo horas de análisis de videos, estadísticas y patrones de comportamiento. La apuesta de Alfaro terminó dando uno de los mayores réditos del Mundial 2026.
El arma secreta de Paraguay para vencer a Alemania
Cuando Alfaro decidió sumar a Ketlun a su cuerpo técnico, buscaba un perfil diferente. El exarquero se había ganado un nombre en redes sociales gracias a sus análisis sobre guardametas y ejecutantes de penales, con un enfoque casi científico del puesto.
https://www.eldestapeweb.com/mundial/canciller-alemania-pidio-seleccionado-no-sea-destrozado-eliminacion-paraguay-202663016304
Su función consistió en estudiar los movimientos de cada rival antes de los remates desde los 12 pasos. Posturas, apoyos, carreras, miradas y tendencias formaron parte del informe que recibió Orlando Gill antes del cruce decisivo frente a Alemania.
La estrategia funcionó a la perfección. Después de la clasificación, el arquero paraguayo explicó que el trabajo previo fue determinante para quedarse con dos penales que cambiaron la historia del encuentro.
"Analizamos muchísimo a cada ejecutante. Había estudiado especialmente al primero, Kai Havertz. Cuando atajé el segundo sentí una emoción inmensa", contó Gill tras el partido. Todo el proceso estuvo coordinado junto a Diego "Pipa" Carranza, histórico entrenador de arqueros de Gustavo Alfaro, quien complementó el trabajo específico realizado por Ketlun.
De influencer a integrante del cuerpo técnico de Gustavo Alfaro
Mucho antes de llegar a la selección paraguaya, Joaquín Ketlun ya era conocido entre los amantes del puesto de arquero. En Instagram superó los 100 mil seguidores gracias a videos donde analiza penales, explica técnicas de achique y estudia el comportamiento de algunos de los mejores arqueros del mundo.
Uno de los contenidos que mayor repercusión alcanzó fue un análisis sobre Cristiano Ronaldo y su manera de ejecutar penales, material que se volvió viral entre entrenadores y futbolistas. Ketlun suele explicar que basa su método en observar "cada gesto, cada salto y cada movimiento" para encontrar patrones repetitivos tanto en los arqueros como en los pateadores.
Durante su etapa como futbolista también tomó referencias de grandes exponentes del puesto. Entre ellos menciona frecuentemente a Víctor Valdés y a varios arqueros alemanes, cuyos movimientos todavía utiliza como ejemplo en sus clases y análisis.
Cuando conoció personalmente a Thibaut Courtois, compartió un mensaje que resumió el camino recorrido. "Hace tiempo empecé a compartir mi mirada sobre el puesto más hermoso del fútbol y haber llegado hasta acá representa un logro enorme", reconoció.
La historia del arquero argentino que recorrió medio mundo
Antes de convertirse en analista y entrenador, Ketlun intentó construir una carrera profesional bajo los tres palos. Realizó las divisiones inferiores en All Boys, donde compartió plantel con Jonathan Calleri, Leonel Di Plácido y Nehuén Paz. Más tarde pasó por la Reserva de Peñarol, dirigida por Paolo Montero, y luego continuó su carrera en Universidad Católica de Chile, Argentinos Juniors y Estudiantes de Caseros.
Sin oportunidades para consolidarse en el fútbol argentino, decidió buscar un nuevo rumbo aprovechando la ciudadanía croata heredada de su familia. Su primera experiencia europea fue en Gibraltar. Luego se convirtió en el primer argentino de la historia del US Castelluccio, un pequeño club italiano de apenas 1.500 habitantes.
Posteriormente defendió los colores del Lauria y estuvo cerca de emigrar a Noruega, aunque la pandemia modificó completamente sus planes. Terminó recalando en Suecia para jugar en el Prespa Birlik, donde vivía a pocas cuadras de la casa donde nació Zlatan Ibrahimovic.
Su último destino como futbolista fue Islandia, un país cuya cultura lo marcó profundamente. Allí vivió situaciones que todavía recuerda con asombro. En una oportunidad dejó la puerta de su casa abierta durante tres días y, al regresar, descubrió que no faltaba absolutamente nada. También participó de tradicionales rituales vikingos junto a sus compañeros después de algunos partidos.
El retiro que cambió su carrera
En 2025 tomó la decisión de colgar los guantes para dedicarse por completo al análisis de arqueros y la creación de contenido. Lejos de alejarse del fútbol, comenzó una nueva etapa que terminó abriéndole puertas inesperadas.
En ese recorrido intercambió experiencias con figuras como Marcelo Barovero, Rodrigo Rey, Claudio Bravo y Thibaut Courtois, perfeccionando una metodología basada en el estudio audiovisual y la lectura de los detalles que muchas veces pasan inadvertidos durante un partido. Ese conocimiento llamó la atención de Gustavo Alfaro, que decidió incorporarlo para el Mundial 2026.
