Jeffrey Epstein fue uno de los personajes más controvertidos de las últimas décadas. Su figura combinó el poder económico, el acceso a élites globales y un entramado judicial que expuso uno de los escándalos sexuales y financieros más impactantes del siglo XXI. Al momento de su muerte en 2019, el financista poseía un patrimonio cercano a los 600 millones de dólares, pero la construcción de esa fortuna nunca quedó del todo clara.
Investigaciones periodísticas recientes y correos electrónicos revelados en los últimos meses volvieron a poner el foco sobre el entramado económico y político que rodeaba a Epstein. Documentos obtenidos por medios internacionales como Bloomberg, The Guardian y The New York Times mostraron cómo el magnate operaba como intermediario entre empresarios multimillonarios, figuras políticas y líderes globales, y de esa manera, construyó su riqueza a partir de conexiones estratégicas y servicios financieros exclusivos.
Cómo construyó Epstein su fortuna y quiénes financiaron su imperio
El crecimiento económico de Epstein estuvo ligado principalmente a su relación con dos grandes magnates: Les Wexner, fundador de Victoria’s Secret, y Leon Black, cofundador de Apollo Global Management. Según documentos financieros analizados por el New York Times, entre 1999 y 2018 Epstein recaudó al menos 490 millones de dólares en honorarios por asesoramiento financiero, pese a no contar con licencias formales como contador o abogado tributario.
Forbes indicó que cerca del 75% de sus ingresos provinieron de estos vínculos empresariales, a los que también se sumó la heredera de Johnson & Johnson, Elizabeth “Libet” Johnson. A través de sus compañías radicadas en las Islas Vírgenes estadounidenses, Epstein generó ingresos millonarios y logró ahorrar alrededor de 300 millones de dólares en impuestos mediante beneficios fiscales otorgados por programas de desarrollo económico del territorio.
El financista también obtuvo ganancias extraordinarias mediante operaciones financieras específicas. Entre ellas, recibió 15 millones de dólares por facilitar la venta de una participación de 1.300 millones en el fondo Highbridge Capital Management, una muestra del valor estratégico de sus contactos en el mundo corporativo.
Redes de poder, regalos millonarios y vínculos con la política global
Correos electrónicos revelados recientemente mostraron el rol de Epstein como “oficial de desarrollo de clientes independiente”, una figura clave que funcionaba como puente entre empresarios y dirigentes políticos. La exposición de estas comunicaciones provocó incluso crisis políticas, como el caso del exembajador británico en Estados Unidos, Peter Mandelson, vinculado a operaciones financieras por 1.000 millones de dólares canalizadas a través del financista.
Documentos analizados por Bloomberg revelaron que Epstein utilizaba una estrategia basada en el acceso, la influencia y los regalos de lujo. Una hoja de cálculo interna detalló cerca de 2.000 obsequios y pagos valuados en 1,8 millones de dólares, entre los que hay relojes de alta gama y artículos exclusivos destinados a reforzar relaciones con figuras influyentes.
El financista también funcionó como nexo entre bancos y potenciales clientes de alto perfil. Según registros judiciales y reportes periodísticos, presentó ejecutivos financieros a personalidades como Sergey Brin, Bill Gates, Elon Musk, Benjamin Netanyahu y otros líderes globales. JPMorgan Chase reconoció posteriormente que mantener su relación comercial con Epstein fue “un error”, aunque durante años lo consideró un cliente estratégico.
El salto social y el rol clave de Ghislaine Maxwell
El ascenso social y económico de Epstein se aceleró a fines de los años 90, cuando comenzó su relación con Ghislaine Maxwell, posteriormente condenada por tráfico sexual. Hasta entonces, el financista llevaba un estilo de vida relativamente discreto en Manhattan. Luego de su vínculo con Maxwell, su patrimonio y nivel de vida crecieron de manera exponencial.
Epstein pasó a residir en propiedades de lujo, como una mansión de 28.000 pies cuadrados en Nueva York, residencias en Palm Beach y París, dos islas privadas en el Caribe, aviones privados y un helicóptero. Según registros patrimoniales, solo en efectivo e inversiones poseía aproximadamente 380 millones de dólares.
Investigaciones del Miami Herald también vincularon el entorno familiar de Maxwell con complejas estructuras financieras offshore en territorios como Jersey, Islas Vírgenes Británicas y Panamá, lo que reforzó las sospechas sobre maniobras económicas opacas dentro del círculo del financista.
Un legado que sigue generando impacto global
Si bien Epstein murió en prisión en 2019 mientras esperaba juicio, su red de contactos y su entramado financiero continúan generando investigaciones judiciales y políticas en distintos países. Informes del Senado estadounidense y auditorías independientes señalaron pagos millonarios por asesoramiento fiscal y patrimonial, aunque varios empresarios vinculados al financista negaron cualquier relación con sus delitos.
A más de 5 años del escándalo, la figura de Epstein sigue siendo objeto de análisis en medios internacionales y tribunales. Su caso expuso cómo la intersección entre dinero, poder y política puede construir imperios económicos difíciles de rastrear y dejó al descubierto fallas estructurales en los sistemas financieros globales.
