Impulsado por la diputada macronista Caroline Yadan, ferviente defensora de Benjamin Netanyahu, el proyecto de ley busca luchar contra "las formas renovadas del antisemitismo". El texto propone endurecer la represión de la apología del terrorismo y crear un nuevo delito: la "provocación a la destrucción o negación de un Estado", castigado con hasta cinco años de prisión y 75.000 euros de multa.
La propuesta de ley ha generado una fuerte polémica; sus detractores argumentan que la ley podría limitar la libertad de expresión, especialmente en lo que respecta a la crítica hacia el Estado de Israel, y que confunde el antisionismo con el antisemitismo. La petición en contra de esta ley ha superado las 660.000 firmas, lo que ha llevado a un amplio debate público y político en Francia. La ley está programada para ser debatida en la Asamblea Nacional el 16 y 17 de abril de 2026.
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La propuesta de ley ha sido apoyada principalmente por la mayoría presidencial, a la que pertenece Yadan. Siete de los once grupos parlamentarios, entre los que se encuentran el grupo centrista Liot, Horizons, Los Republicanos (derecha), UDR y RN (extrema derecha), han manifestado su intención de votar a favor de este proyecto de ley. Aunque la mayoría del Partido Socialista se opone, algunos de sus miembros, como el ex presidente François Hollande y Jerôme Guedj, apoyan la ley.
En cambio, la izquierda (La Francia Insumisa, los Verdes, el PCF y la mayoría del Partido Socialista) se opone firmemente, argumentando que la ley limita la libertad de expresión y confunde antisionismo con antisemitismo.
Según la historiadora Sylvie Anne Goldberg el proyecto de ley está basado en la definición de antisemitismo propuesta por la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA, las siglas en inglés), que agrupa 35 países y que hoy preside la Argentina. El texto de Yadan recoge muchas de las afirmaciones de esta institución como: « el antisemitismo puede manifestarse en ataques contra el Estado de Israel cuando este es percibido como una colectividad judía » o el « establecimiento de comparaciones entre la política israelí contemporánea y la de los nazis ». Esta definición, conocida como « IHRA » y que data de 2016, ha sido cuestionada por un grupo internacional de académicos que se unieron, en 2021, en torno a la Declaración de Jerusalén sobre el antisemitismo (JDA) subrayando en su preámbulo, que la « ambigüedad » de la definición de la IHRA plantea un problema: según escriben, su confusión ha sido la causa de « controversias, debilitando la lucha contra el antisemitismo ». El debate entre la IHRA y la JDA se presenta así como “ la expresión de una tensión entre dos usos del pasado: la memoria como fundamento moral compartido y la norma como instrumento de gestión del presente”, sostiene Goldberg en una entrevista reciente del diario Le Monde.
La petición
La petición fue lanzada el 18 de febrero pasado por Alexandre Balasse, ingeniero agrónomo de 26 años que trabaja como voluntario en la reintroducción de especies silvestres en la Cisjordania ocupada. Apoyada desde el inicio por la Francia Insumisa, la petición recoge las principales críticas planteadas por los detractores del proyecto de ley: la equiparación entre antisemitismo y antisionismo, el peligro para la libertad de expresión que impide criticar a Israel, y la esencialización de la comunidad judía francesa, asimilada a la política del Gobierno de Benjamín Netanyahu.
La petición en línea contra la ley Yadan ha sido firmada por cientos de miles de ciudadanos, incluyendo a numerosos intelectuales, juristas y activistas. Varias organizaciones y personalidades del ámbito académico y de la sociedad civil judía en Francia, como la UJFP (Unión judía francesa por la paz) y el colectivo "Tsedek!", han firmado tribunas llamando a rechazar el texto.
Etienne Balibar, el conocido filósofo junto a otros académicos como Jean-Christophe Attias y Bertrand Badie, firmó una tribuna publicada en Le Monde en enero de 2026 en la que advirtieron sobre los peligros de la propuesta de ley Yadan. En su carta abierta del 8 de abril, Etienne Balibar sostuvo que la Ley Yadan “constituye una provocación deliberada y una amenaza hacia todos esos sectores de la opinión pública, cada vez más numerosos y mejor respaldados por las conclusiones de los tribunales internacionales, que en Francia y en otros lugares califican de crímenes contra la humanidad el aniquilamiento del pueblo palestino y la apropiación de su territorio por parte del Estado israelí, el cual se ha redefinido oficialmente « Estado-nación del [único] pueblo judío ». La Ley Yadan, que pretende proteger a los judíos contra las « nuevas formas de antisemitismo », contribuirá, si se aprueba, a su intensificación, en detrimento de las personas y las comunidades que se identifican como judías de una u otra manera. Conducirá a designar a todo ciudadano judío de nuestro país como representante, voluntario o involuntario, de las políticas israelíes, cuando estas son legítimamente cuestionadas tanto por judíos como por no judíos. Lejos de universalizar la defensa de los judíos y de garantizar sus derechos en igualdad de condiciones, los esencializa y los somete de nuevo al yugo de los viejos prejuicios del antisemitismo histórico.”
Las 660.000 firmas contra la ley Yadan tienen un peso principalmente simbólico y político, pero no tienen capacidad para bloquear o evitar directamente la promulgación de la ley. Según las reglas de la Asamblea Nacional francesa, una petición que supera los 500 000 firmas puede ser discutida en el hemiciclo, pero no obliga a los diputados a votar en contra ni a modificar el texto. Sin embargo, el éxito de la petición puede influir en el clima político, aumentar la presión sobre los diputados indecisos y visibilizar la oposición ciudadana al texto, lo que a veces lleva a cambios de postura haciendo que algunos parlamentarios reconsideren su apoyo. En este caso, la movilización ha sido tan masiva que algunos grupos políticos, como el Partido Socialista, ya han anunciado que votarán en contra, y otros, como el MoDem, propone posponer el debate de la ley. Algunos diputados macronistas podrían abstenerse o no presentarse a la votación para evitar asumir públicamente su apoyo.
En París, una gran cantidad de asociaciones, partidos de izquierda y sindicatos llaman a manifestar el martes 14 de abril bajo las consignas: ¡NO a la propuesta de ley Yadan! ¡Protejamos nuestras libertades!
El Colectivo Nacional por una Paz Justa y Duradera entre Palestinos e Israelíes, iniciador de la manifestación, hace un llamamiento solemne “a todos los diputados y diputadas para que, más allá de consideraciones partidistas, se opongan enérgicamente a este proyecto de ley, que es peligroso para nuestras libertades y va en contra de los objetivos que pretende perseguir. Está en juego la supervivencia del debate democrático, la libertad de expresión en nuestro país y la propia cohesión de nuestra sociedad”.
