Estados Unidos construirá su embajada en Jerusalén en un terreno reclamado por familias palestinas

El acuerdo entre Israel y Estados Unidos para trasladar su embajada a Jerusalén echó aún más nafta al conflicto con los palestinos ya que el predio elegido para la sede diplomática es reclamado por familias palestinas que denuncian que les fue expropiado en 1950.

01 de julio, 2026 | 16.53

El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Sa'ar, y el embajador de Estados Unidos en ese país, Mike Huckabee, firmaron un acuerdo para avanzar con la construcción de un complejo permanente que albergará la embajada estadounidense en Jerusalén. El proyecto, que nació de un cambio estructural en la posición de Washington frente al conflicto con los palestinos, volvió a sacudir el tenso clima político local porque la sede diplomática se levantará sobre un terreno que varias familias palestinas sostienen que les fue confiscado en 1950 por las autoridades israelíes.

El plan, elaborado por el gobierno estadounidense en coordinación con Israel, contempla la construcción de un amplio complejo diplomático en el área conocida como Allenby Complex, ubicada en el sur de Jerusalén.

Antes de la firma del acuerdo, representantes de las familias palestinas afectadas habían solicitado a Washington que desistiera de la iniciativa. Para respaldar su reclamo, presentaron documentación con la que aseguran que esas tierras fueron expropiadas hace más de siete décadas y posteriormente transferidas al Estado israelí.

Uno de los principales críticos del proyecto fue el historiador palestino Rashid Khalidi, quien afirmó, en diálogo con el diario israelí Haaretz, que "el complejo Allenby no pertenece a Israel" y sostuvo que ese país "no tiene derecho a ofrecer ese lugar a Estados Unidos para instalar allí su embajada en Jerusalén". La familia Khalidi figura entre las que aseguran haber perdido esas propiedades tras las expropiaciones realizadas en 1950.

El académico también cuestionó con dureza la decisión de ambos gobiernos al señalar que la cooperación entre Estados Unidos e Israel en este proyecto constituye, a su juicio, una apropiación de bienes privados palestinos y de propiedades waqf, es decir, tierras destinadas a fines religiosos bajo la legislación islámica. Según Khalidi, esa medida representa una nueva vulneración de los derechos del pueblo palestino y se inscribe en una larga historia de acciones que considera perjudiciales para sus derechos nacionales, religiosos y de propiedad.

Mike Huckabee, embajador estadounidense en Israel.

La nueva sede reemplazará el funcionamiento dividido de la embajada

Aunque la embajada de Estados Unidos fue trasladada de Tel Aviv a Jerusalén en 2018, durante el primer mandato de Donald Trump, sus servicios continuaron funcionando en distintas instalaciones de la ciudad. El acuerdo firmado este miércoles busca concentrar esas operaciones en un único complejo diplomático permanente, que será construido en el Allenby Complex, en el sur de Jerusalén.

La decisión representa un nuevo paso en la política impulsada por Washington de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, algo que la mayoría del mundo no reconoce ya que en los Acuerdos de Oslo de los 90 se estableció que el status final de esta ciudad recién se definiría cuando se firme la paz. 

Ajeno al propio acuerdo que su país ayudó a sellar, el embajador estadounidense Mike Huckabee afirmó que el futuro edificio será una "nueva y magnífica" sede diplomática, mientras que el canciller israelí Gideon Sa'ar sostuvo que el proyecto consolida la decisión adoptada por Trump en 2017 de reconocer a la ciudad como capital israelí.