Empate perfecto en distrito andino muestra la persistente fractura política de Perú

16 de junio, 2026 | 10.29

En las ​afueras de la extensa capital costera de Perú, donde comienzan a alzarse los Andes, un pequeño distrito registró un empate perfecto en el balotaje electoral presidencial, un claro reflejo de la profunda división que moldea la política del país.

En Lahuaytambo, 181 votantes respaldaron ‌a la derechista Keiko Fujimori y 181 al izquierdista Roberto ‌Sánchez en la segunda ronda electoral del 7 de junio, un resultado inusual que refleja la reñida contienda nacional.

Con el recuento de votos aún en revisión, Fujimori mantiene una estrecha ventaja del 50,09% frente al 49,91% de Sánchez.

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El voto dividido pone en relieve la fractura electoral en Perú, donde la desilusión con las élites políticas y las marcadas desigualdades entre la capital y las regiones rurales impulsaron una de las elecciones más polarizadas en últimos años.

Situado a más de 3.400 metros y a 70 kilómetros de Lima, en la provincia de Huarochiri, Lahuaytambo está sin embargo a varias horas de la capital. La mayor parte del camino es una sinuosa pista de tierra propensa a deslizamientos, que refuerza la sensación de ​distancia que muchos residentes tienen del centro ⁠político.

Para muchos de sus vecinos, la caótica política de Lima es secundaria y la pregunta clave es quién puede aportar algún beneficio como ‌vías asfaltadas, un reservorio de agua o mejores pensiones para la comunidad remota y a menudo descuidada.

UN NOVATO FRENTE ⁠A UNA VETERANA

"Voté por Keiko (...) porque creo que piensa en las personas pobres de ⁠la sierra mayormente", dijo Jonathan Javier Medina, de 29 años, un agricultor y padre de dos hijos, añadiendo que espera que su gobierno impulse la agricultura.

Pero su esposa, Enma Zabaleta, piensa que Sánchez tiene más probabilidades de generar un cambio a Lahuaytambo.

"(Voté por Sánchez) para ver si hay ⁠un cambio en nuestro pueblo, para ver si cumple con las promesas que está haciendo", manifestó, expresando su esperanza de que ​se pavimenten las carreteras y mejore la infraestructura de la zona.

Este escenario refleja una división más amplia ‌en el pueblo.

Francisca Pumayauli, 81 años, y Yolanda Ramírez, 76, dos jubiladas ‌que pasan las tardes charlando en la plaza del pueblo, afirmaron que apoyan a Fujimori porque creen que ayudará a los ⁠niños y ancianos.

Cerca de allí, los comerciantes Sebastián Dávila y Luz Zavaleta dijeron que respaldaron a Sánchez, citando desconfianza hacia su rival.

Dávila dijo que su escepticismo proviene de la larga trayectoria de Fujimori cerca del poder, por su papel como primera dama bajo el mandato de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, hasta su paso por el Congreso y sus múltiples candidaturas presidenciales.

"Tiene, hay algo que, para mí, no me gusta", refirió Dávila.

Zavaleta comentó ​que Sánchez, que postula ‌por primera vez a la presidencia, podría representar un cambio. "Sé lo que dice Keiko, ha estado presentándose (a presidenta) durante mucho tiempo y la gente no la quiere. Voté por Sánchez porque está por primera vez y es un hombre que de repente puede cumplir todo lo que él está diciendo", afirmó.

A pesar de sus diferencias, los residentes coinciden en un punto: Lahuaytambo ha sido prácticamente abandonado por el gobierno central y las expectativas de cambio siguen siendo bajas, independiente de quien gane.

"El margen tan ⁠estrecho de diferencia de votos es porque también en los últimos años ha crecido mucho el desencanto ciudadano con la política, los políticos y los partidos", dijo Paula Muñoz, profesora y analista política de la Universidad Pacífico de Perú, añadiendo que Fujimori y Sánchez, en conjunto, recibieron menos del 30% de los votos en primera vuelta.

"Hay una mayoría que no está contenta (...) es una elección que te fuerza a decidir entre dos que a la mayoría no le gusta", agregó.

PODER URBANO, FRUSTRACIÓN RURAL

Casi un tercio de los 35 millones de habitantes de Perú vive en Lima Metropolitana, que abarca solo una fracción de la población del territorio del país, pero concentra gran parte de su inversión, infraestructuras y poder político.

La capital genera cerca de la mitad de la producción ‌económica del país, mientras que las zonas rurales andinas enfrentan los mayores niveles de pobreza, lo que evidencia un desequilibrio histórico que sigue influyendo en las elecciones.

Esa división contribuyó a la ajustada victoria de Pedro Castillo, un profesor rural, sobre Fujimori en el 2021. Muchos ven a Sánchez como su heredero político.

Lahuaytambo también apoyó a Castillo, aunque su presidencia fue interrumpida por escándalos de corrupción y un Congreso hostil que lo expulsó tras intentar disolver la legislatura a fines del 2022.

El partido Fuerza Popular de Fujimori desempeñó un papel central en ese Congreso y analistas dicen que ahora podría volver al poder ‌en un panorama político igualmente fragmentado. Su estrecha ventaja ahora refleja las preocupaciones de los votantes por un alza de la delincuencia, así como una campaña más experimentada y mejor financiada.

MEMORIA Y EXPECTATIVAS

Como muchos residentes mayores, Hugo Pumayauli recuerda cuando Alberto Fujimori visitó Lahuaytambo y repartió comida, arroz, lentejas y pescado, una imagen ‌que aún resuena décadas después.

Su hija ⁠Keiko regresó al pequeño pueblo en estas elecciones con camisetas y carteles, reviviendo esos recuerdos y elevando esperanzas de una futura asistencia.

"Su papá regaló pescado. Algunos piensa que su hija va ser igual", dijo Pumayauli. No obstante, rechaza lo ​que considera ayuda a corto plazo, y dice que se necesita una inversión más profunda.

"Tengo para comer ahora, pero mañana no tengo", dijo, pidiendo soluciones a largo plazo como un embalse de agua para apoyar la agricultura local.

En una ciudad dividida en partes iguales entre dos candidatos, esta tensión —entre el alivio inmediato y el desarrollo duradero— subraya el desafío más amplio al que se enfrentará el próximo líder peruano.

(Editado por Marco Aquino y Carlos Serrano)