Estados Unidos lanzó nuevos ataques contra objetivos en Irán por orden del presidente Donald Trump y profundizó la escalada militar que amenaza con romper definitivamente el frágil alto el fuego establecido desde abril. La ofensiva fue este mismo miércoles, horas después de que Teherán respondiera con ataques contra bases estadounidenses en Jordania, Baréin y Kuwait.
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La nueva ofensiva se produce en un contexto de creciente deterioro de las negociaciones entre Washington y Teherán. Durante las últimas semanas, Trump había insistido en que un acuerdo de paz estaba cerca, pero el intercambio de ataques de las últimas horas parece haber enterrado cualquier expectativa inmediata de distensión.
Según escribieron en su cuenta oficial de X, el Comando Central estadounidense ejecutó "nuevos ataques contra múltiples objetivos" dentro del territorio iraní. En el mismo comunicado, las fuerzas armadas norteamericanas señalaron que actuaron siguiendo "instrucciones del comandante en jefe", refiriéndose al presidente Donald Trump, y justificaron la operación como una respuesta a lo que calificaron como una "agresión injustificada y continuada" por parte de Irán.
La crisis se agravó luego de que Irán derribara un helicóptero Apache estadounidense sobre el estrecho de Ormuz. Como respuesta, Estados Unidos lanzó tres oleadas de ataques contra radares y sistemas de defensa aérea iraníes ubicados cerca de esa estratégica vía marítima por donde circula una parte fundamental del comercio mundial de petróleo.
Irán denunció un "crimen de guerra"
Las autoridades iraníes acusaron a Washington de haber atacado infraestructura civil durante esos bombardeos. El vocero de la Cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, denunció que uno de los ataques destruyó dos depósitos de agua potable en la ciudad portuaria de Sirik, en la provincia de Hormozgan. Según Teherán, la infraestructura abastecía a más de 20.000 habitantes de diez aldeas de la región. Baghaei aseguró que el bombardeo constituyó un "crimen de guerra premeditado" y una grave violación del derecho internacional humanitario.
"No fue un daño colateral. Fue un ataque deliberado contra infraestructura esencial para la población civil", sostuvo el funcionario iraní, que exigió responsabilidades internacionales para Estados Unidos.
Trump redobla las amenazas
Lejos de buscar una desescalada, Trump endureció su discurso contra el régimen iraní. A través de sus redes sociales aseguró que las fuerzas iraníes están "completamente derrotadas" y advirtió que Teherán deberá "pagar un precio" por los recientes ataques. Además, el mandatario estadounidense dejó abierta la posibilidad de ordenar nuevos bombardeos contra infraestructuras estratégicas iraníes, incluyendo puentes y plantas eléctricas. En declaraciones a Fox News afirmó que esa posibilidad está "cerca" y acusó a Irán de utilizar las negociaciones diplomáticas para ganar tiempo.
Desde Teherán respondieron que revisarán la continuidad del diálogo con Washington. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní sostuvo que la diplomacia necesita "un clima mínimo" para avanzar y responsabilizó tanto a Estados Unidos como a Israel por las constantes violaciones al alto el fuego.
La tensión se extiende por toda la región
La madrugada de este miércoles, Irán lanzó drones y misiles balísticos contra bases militares estadounidenses ubicadas en Baréin, Jordania y Kuwait. Aunque la mayoría de los proyectiles fueron interceptados, la ofensiva encendió alarmas en los países del Golfo y elevó el riesgo de una expansión regional del conflicto.
Mientras tanto, el estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales focos de tensión. Miles de embarcaciones permanecen afectadas por las restricciones y ataques registrados en la zona, con consecuencias crecientes sobre el comercio global y los precios internacionales de la energía.
La situación también genera preocupación en Turquía. El presidente Recep Tayyip Erdogan afirmó que las acciones militares de Israel en Líbano y Siria ya representan "una amenaza" para su país.
