La confianza del consumidor en Estados Unidos cayó levemente durante mayo según un informe reciente, a partir del aumento sostenido de precios de alimentos y combustibles producto de la guerra en Irán. El índice, hecho por el Conference Board mostró una caída de 0,7% y se ubicó en el 93,1%, el primer retroceso después de tres meses consecutivos de mejora. A esto se sumó el aumentazo en el barril de Brent, que superó los 100 dólares tras los nuevos ataques estadounidenses contra Irán de este martes.
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El conflicto en Medio Oriente y las dificultades para garantizar el transporte marítimo de combustibles a través del estrecho de Ormuz siguen alimentando los cambios vertiginosos del petróleo crudo. A fines del mes pasado, el Brent llegó a superar los 126 dólares por barril, aunque en las últimas semanas logró estabilizarse por debajo de ese nivel ante las apuestas de los operadores a una negociación de paz. Sin embargo, la vuelta de las hostilidades de hoy volvió a encender las alarmas sobre el impacto que puede tener en los precios a la nafta.
El dato refleja el malestar creciente de los estadounidenses frente al aumento del costo de vida, pese a que Wall Street continúa cerca de niveles récord. A esto se sumó un relevamiento de la Universidad de Michigan publicado la semana pasada, que mostró que la confianza del consumidor cayó a un mínimo histórico del 44,8% y profundizó las dudas sobre la marcha de la economía norteamericana, que está con signos de desgaste a pocos meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato que enfrentará el presidente Donald Trump en noviembre.
La inflación en Estados Unidos trepó al 3,8% en abril y alcanzó su nivel más alto en tres años, muy por encima de la meta del 2% fijada por la Reserva Federal. El aumento de la gasolina volvió a ser uno de los principales motores de la suba, aunque también comenzaron a acelerarse los precios de los alimentos por el encarecimiento de los costos logísticos. A eso se sumó otro aumento notable en el valor de la carne vacuna, afectada por la sequía y la reducción de los rodeos ganaderos.
La sensación de los consumidores y la economía en forma de "K"
El clima económico en Estados Unidos está marcado por el pesimismo de los consumidores, incluso cuando la actividad mantiene señales de crecimiento y el desempleo continúa en niveles bajos. Para varios economistas, esta contradicción refleja una economía "en forma de K", donde los sectores de mayores ingresos se benefician del rally bursátil y sostienen el consumo, mientras que los hogares con menos recursos enfrentan cada vez más dificultades para llegar a fin de mes por la presión de la inflación y el aumento del costo de vida.
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“La perspectiva de precios más altos y una inflación más rápida sigue ensombreciendo los indicadores de confianza. Y muchos hogares están adoptando un enfoque más cauteloso a la hora de realizar compras este año", advirtió Ben Ayers, economista sénior de Nationwide. Sin embargo según el especialista "las expectativas económicas para los próximos seis meses mostraron una mejora", algo que según advirtió podría estar vinculado a la expectativa de que el conflicto entre Estados Unidos e Irán termine antes de fin de año.
