Goiânia es conocida a nivel mundial por el accidente radiológico ocurrido en 1987, un episodio que puso el foco en los riesgos del manejo inadecuado de materiales peligrosos. Más allá del trágico hecho, se trata de una ciudad brasileña que es una región clave para la economía de Brasil.
A dónde se encuentra Goiânia: su ubicación en el mapa
Goiânia es la capital del estado de Goiás y se encuentra situada en la región centro-oeste de Brasil, a unos 760 metros sobre el nivel del mar. En concreto, está en el valle del río Meia Ponte, a unos 177 km al suroeste de Brasilia.
La ciudad se encuentra emplazada en una zona de meseta, dentro del llamado Planalto Central, y forma parte de un corredor estratégico cercano a Brasilia, la capital del país. Esta ubicación la convierte en un punto relevante para la conexión entre distintas regiones brasileñas.
A diferencia de ciudades como Río de Janeiro o Salvador, no tiene salida al mar, por lo que se encuentra lejos de la zona turística. Sin embargo, Goiânia cuenta con amplias avenidas y atractivos parques y hasta un estadio de fútbol de gran capacidad. Además, al no tener zona costera, se desarrolló en el interior como un polo urbano planificado y con fuerte actividad productiva clave para la economía brasileña.
¿Cómo fue el accidente radiológico fatal de Goiânia?
Uno de los hechos más conocidos de Goiânia es el accidente radiológico de septiembre de 1987, en el que murieron cuatro personas y otras 250 sufrieron las consecuencias de la contaminación. Recientemente, Netflix sumó a su catálogo Emergencia radioactiva, una serie que aborda de manera ficcional la historia del trágico hecho.
El 13 de septiembre de ese año, dos recolectores de chatarra que buscaban desechos en una clínica abandonada encontraron una fuente de radioterapia. El contenedor de plomo y acero tenía una pequeña cápsula con una ventana de iridio llena de cesio-137 (cloruro de cesio), un elemento altamente radioactivo.
Al desconocer su peligrosidad, recolectores se llevaron el equipo en una carretilla a su casa y desataron uno de los accidentes nucleares más conocidos del mundo. Los dos hombres lograron sobrevivir, aunque las consecuencias para su salud fueron graves: primero experimentaron náuseas y, con el paso de los días, desarrollaron quemaduras provocadas por la radiación. En uno de los casos, el daño fue tan severo que terminó con la amputación de un brazo.
Sin ser conscientes del riesgo, habían roto el blindaje de la cápsula y accedido a la fuente radiactiva, que emitía un resplandor azul muy llamativo. Apenas unos días más tarde, decidieron vender el dispositivo ya parcialmente desarmado a un depósito de chatarra, donde ese brillo inusual despertó la curiosidad de muchas personas.
La sustancia radioactiva comenzó a circular sin control. Un familiar del dueño del desguace llevó parte del material a su casa, donde una nena de seis años jugó con ese polvo sin saber el peligro al que estaba expuesta. La niña murió semanas después y, debido al nivel de contaminación, su entierro se realizó en condiciones especiales. También falleció una tía de la menor, mientras que otras personas vinculadas al desguace sufrieron consecuencias fatales.
Quien logró advertir que algo fuera de lo normal estaba ocurriendo fue Gabriela María Ferreira, esposa del dueño del desguace, quien decidió llevar la cápsula a un hospital. Allí se identificó el material como altamente peligroso. Su intervención fue clave para frenar la propagación y evitar un daño aún mayor, aunque ella misma no sobrevivió a la exposición. Entre las víctimas mortales también se contaron jóvenes trabajadores del depósito.
El impacto del accidente fue mucho más amplio de lo que se vio en los primeros días. Alrededor de 250 personas resultaron afectadas por la radiación, varias de ellas en estado grave, lo que obligó a implementar un operativo de descontaminación de gran escala en las zonas comprometidas. Además, unas 100.000 personas se vieron alcanzadas de distintas maneras por las consecuencias del episodio.
Con el tiempo, incluso se detectaron efectos a largo plazo en la salud de la población, por ejemplo, en la zona hay el doble de personas que sufren cáncer de mama en comparación con otras regiones de Brasil, según señala el sitio Britannica.
