China acordó el jueves flexibilizar las normas para permitir algunos viajes sin visado a los ciudadanos británicos durante la visita a Pekín del primer ministro, Keir Starmer, como parte de un acuerdo de colaboración que Londres espera que contribuya a expandir su sector servicios.
Los ciudadanos británicos podrán visitar China sin visado si su estancia es inferior a 30 días, según declaró Starmer tras sus conversaciones con el presidente Xi Jinping, en lo que calificó como una victoria para los negocios.
Las empresas "pedían a gritos formas de aumentar su presencia en China", según una declaración de Starmer, quien añadió que los viajes sin visado ayudarían a facilitar la expansión en ese mercado, impulsando el empleo en el país.
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Inyectar crecimiento en la economía relativamente estancada de Reino Unido es uno de los principales objetivos de su viaje de cuatro días.
Como parte de lo que Reino Unido denominó una "nueva asociación", ambos países también acordaron realizar un estudio de viabilidad que podría allanar el camino hacia un acuerdo bilateral de servicios, lo que ayudaría aún más a las empresas británicas a hacer negocios en China.
La economía británica se sustenta en su enorme sector de servicios y la asociación tendrá como objetivo fortalecer los vínculos en los sectores de la sanidad, los servicios financieros y profesionales, los servicios jurídicos, la educación y las competencias, según la declaración.
Reino Unido exporta anualmente a China servicios por valor de 13.000 millones de libras y la demanda de China está creciendo.
Con información de Reuters
