Un equipo de investigadores del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CRILAR) identificó en el Parque Nacional Talampaya una nueva especie de reptil gigante que habitó la Tierra hace aproximadamente 237 millones de años, durante el período Triásico. El descubrimiento del Shakajlura riojanensis aporta nuevos datos sobre la evolución de los primeros grandes depredadores terrestres y vuelve a destacar la importancia paleontológica de la provincia de La Rioja.
La investigación fue encabezada por el becario doctoral Ariel Cardillo, quien junto al equipo del CRILAR logró recuperar restos fósiles que permitieron describir esta nueva especie perteneciente al grupo de los paracocodrilomorfos, un linaje poco conocido de reptiles emparentados con los ancestros de los cocodrilos.
El nombre Shakajlura significa “lagarto bendito” en lengua cacana. Según los investigadores, se trataba de un animal con características particulares: poseía un cuerpo similar al de un cocodrilo, pero se desplazaba con una postura erguida sobre patas columnares y tenía un cráneo con rasgos similares al de los grandes depredadores posteriores.
A través de sus redes sociales, el gobernador Ricardo Quintela destacó que se trata de un "hallazgo invaluable en la Formación Chañares que vuelve a poner a nuestro Parque Nacional Talampaya en lo más alto de la paleontología internacional".
“La Rioja realmente tiene un patrimonio paleontológico excepcional; desde los años 60 se reconocía el potencial que tenía. Seguimos encontrando cosas nuevas que nos permiten entender cómo se gestó el ecosistema moderno”, explicó Cardillo en declaraciones a Medios Rioja.
Uno de los aspectos más relevantes del hallazgo es el tamaño del ejemplar. Mientras que la mayoría de los animales del Triásico medían entre dos y tres metros de largo, el Shakajlura riojanensis podía alcanzar entre cuatro y hasta diez metros, lo que lo convertía en uno de los grandes depredadores de su tiempo.
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Además, los especialistas destacaron la rareza de este grupo de animales: en toda la historia de la paleontología mundial solamente se identificaron cinco especies de paracocodrilomorfos, y este es el primer nuevo ejemplar descripto dentro de ese grupo en casi treinta años.
El descubrimiento fue posible gracias al análisis de distintos restos fósiles, entre ellos fragmentos del cráneo, el hocico, vértebras y partes de la cintura del animal, elementos que permitieron reconstruir parte de su anatomía y comprender mejor su lugar dentro de los ecosistemas del Triásico.
Para los investigadores, el hallazgo refuerza la relevancia del Parque Nacional Talampaya como un sitio clave para el estudio de la historia evolutiva de los vertebrados terrestres. La región riojana alberga registros fósiles fundamentales para reconstruir los cambios ocurridos en los ecosistemas mucho antes de la aparición y dominio de los dinosaurios.
“Este hallazgo es realmente raro y valioso para la ciencia”, concluyó Cardillo, al remarcar que los trabajos de investigación en Talampaya continúan aportando información sobre especies que habitaron el actual territorio argentino hace millones de años.
