Los legisladores de más de una docena de países africanos se han comprometido a impulsar nuevos proyectos de ley que restrinjan los derechos de las personas LGBT, tras una conferencia celebrada en Ghana que reunió a activistas que se autodenominan "profamilia" procedentes de toda África y Europa, según afirmaron los participantes.
La Conferencia Interparlamentaria Africana sobre Valores Familiares y Soberanía se celebró en Accra del 3 al 6 de junio, una semana después de que el Parlamento de Ghana aprobara una de las medidas contra el colectivo LGBT más duras del continente: un proyecto de ley que tipifica como delito la promoción de la comunidad LGBT.
El encuentro refleja un cambio más amplio hacia leyes más restrictivas dirigidas contra las personas LGBT en algunas partes de África que, según los participantes, está siendo impulsado por figuras conservadoras de Estados Unidos y Europa, y que ha cobrado un nuevo impulso desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca.
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Algunos asistentes afirmaron que veían una oportunidad para promover sus agendas bajo el mandato de Trump, cuyo Gobierno —a diferencia de los de Barack Obama y Joe Biden— no promueve los derechos LGBT como parte de su política exterior.
"Cuando regresen a sus respectivas capitales, no dejen que las resoluciones que adoptemos aquí acumulen polvo en los archivos de nuestras secretarías. Que se traduzcan en proyectos de ley activos, asignaciones presupuestarias sólidas y una supervisión rigurosa", afirmó el presidente del Parlamento de Ghana, Alban Bagbin, en su discurso de apertura.
"Vuelvan a casa y digan a su pueblo que sus representantes han decidido proteger los santuarios de sus hogares, el legado de sus antepasados y la soberanía de sus naciones".
Más de la mitad de los 54 países de África tipifican como delito las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Varios países, entre ellos Uganda y Senegal, han ido recientemente un paso más allá, aprobando leyes que penalizan la "promoción" de la comunidad LGBT —algo que los legisladores de Ghana aprobaron a finales de mayo—.
SE ACUSA A OCCIDENTE DE "COLONIZACIÓN IDEOLÓGICA"
Los organizadores indicaron que legisladores de 20 países asistieron a la conferencia celebrada en el Parlamento de Ghana. No quedó claro cuántos tienen la intención de presentar nueva legislación basada en los debates.
Reuters habló con cinco participantes y revisó más de 100 páginas de las ponencias presentadas en la conferencia. No pudo determinar el papel de los activistas extranjeros en la configuración de la agenda, ni encontrar pruebas de financiación extranjera.
Sharon Slater, presidenta del grupo conservador estadounidense Family Watch International, ha asistido a ediciones anteriores de la conferencia en Uganda. Declaró a Reuters que este año fue invitada, pero decidió no asistir.
Entre los ponentes se encontraba Henk Jan van Schothorst, director ejecutivo neerlandés del grupo de defensa Christian Council International. Instó a los Gobiernos africanos a resistirse a la presión para prohibir la denominada "terapia de conversión", cuyo objetivo es convertir a las personas homosexuales en heterosexuales.
"Estas políticas no se limitan únicamente a Países Bajos ni a Europa. Están llegando a África", afirmó en referencia a las prohibiciones, que calificó de "colonización ideológica" por parte de las potencias occidentales.
En otra ponencia, el médico keniano Wahome Ngare definió a los homosexuales como "jóvenes que han sufrido abusos sexuales por parte de su padre" y a las personas trans como "jóvenes que han sufrido abusos sexuales por parte de desconocidos".
La conferencia concluyó con la aprobación por parte de los legisladores de una "Carta Africana sobre la Familia, la Soberanía y los Valores", redactada en reuniones anteriores celebradas en Uganda.
El documento, de 32 páginas, insta a los gobiernos a retirarse de los tratados o acuerdos —incluidos los de las Naciones Unidas y con donantes extranjeros— que se consideren promotores de "la agenda LGBT", el aborto o la educación sexual que no se centre en la abstinencia.
La carta también establece que los signatarios deben trabajar para promulgar leyes nacionales que "salvaguarden la cultura africana y los valores culturales". Los legisladores de 18 de los 20 países representados aprobaron la carta.
"GRACIAS AL PUEBLO ESTADOUNIDENSE"
Las autoridades sanitarias han destacado las implicaciones para la salud pública de las leyes contra las personas LGBT, que pueden empujar a estas personas a la clandestinidad, incluidos los hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres, que se enfrentan a una mayor prevalencia del VIH que la población general.
Reuters informó en abril de que el número de pacientes con VIH que acudían a los centros de tratamiento en Senegal había disminuido en medio de una oleada de detenciones que coincidió con el debate sobre la nueva ley de ese país.
Para las personas LGBT de Ghana, ese mismo debate ya ha avivado el miedo.
"Me autocensuro constantemente, me escondo, miro a mi alrededor. Eso no es seguridad, es supervivencia", afirmó un fotógrafo africano residente desde hace mucho tiempo en Accra. "Así que sí, se me ha pasado por la cabeza marcharme. Eso me parte el corazón porque Ghana es mi hogar".
Reuters informó en marzo de que el grupo estadounidense "profamilia" MassResistance había estado en contacto con activistas de Ghana que respaldaban el proyecto de ley, así como la nueva ley de Senegal.
El proyecto de ley de Ghana está a la espera de la firma del presidente John Dramani Mahama, quien había afirmado anteriormente que promulgaría dicha medida, pero recientemente ha señalado que existen cuestiones de procedimiento.
Una coalición de más de 100 organizaciones de la sociedad civil africanas ha instado a Mahama a rechazar el proyecto de ley, alegando que el Gobierno corría el riesgo de permitir que "actores externos con recursos e influencia moldearan su legislación nacional".
El Departamento de Estado de EEUU ha afirmado que el enfoque de Trump respecto a la ayuda exterior garantiza que el dinero de los contribuyentes no se "desperdicie en cuestiones sociales y de género que generan división".
En la conferencia de Accra, la exdiputada ugandesa Sarah Opendi acogió con satisfacción este cambio. "En primer lugar, demos las gracias al pueblo estadounidense por votar al presidente Trump. El debate en Estados Unidos hoy en día es diferente", afirmó.
(Reportaje de Emmanuel Bruce y Robbie Corey-Boulet; información adicional de Paul Carsten y Thiam Ndiaga; edición de Ros Russell; edición en español de Paula Villalba)
