La UNESCO instó a gobiernos y a prestamistas internacionales a ampliar los canjes de deuda por educación para ayudar a hacer frente al agravamiento de la crisis de financiación de la educación, y advirtió que 113 países gastan actualmente más en el servicio de la deuda que en la educación de sus poblaciones.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) presentó el viernes, en una cumbre mundial sobre educación celebrada en París, nuevas directrices sobre los canjes de deuda, argumentando que este mecanismo podría ayudar a los países muy endeudados a reorientar sus escasos recursos hacia las escuelas, la formación del profesorado y el apoyo a los estudiantes.
Los canjes de deuda por educación permiten a los países refinanciar o recomprar deuda onerosa y destinar el ahorro a la educación.
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El Banco Mundial ha comenzado recientemente a respaldar este tipo de acuerdos, y la UNESCO ha señalado ejemplos bilaterales, como un acuerdo de 2023 con Francia que ayudó a Costa de Marfil a financiar la construcción de más de 30 escuelas, y un programa entre España y Perú que financió 50 proyectos educativos a lo largo de una década.
El llamamiento de la UNESCO se produce cuando nuevos estudios ponen de relieve la creciente presión sobre los presupuestos educativos en todo el mundo. Según la organización, 113 países, en los que viven 6.100 millones de personas, gastan más en el servicio de la deuda que en educación.
En los países de bajos ingresos, los pagos de la deuda son casi cuatro veces superiores al gasto en educación. En 18 de los países más endeudados, superan los presupuestos de educación al menos cinco veces.
La UNESCO también advirtió que el apoyo internacional a la educación se está reduciendo. Su Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo prevé que la ayuda mundial a la educación podría descender hasta un 30% entre 2023 y 2027.
La ayuda a la educación se redujo un 8% en 2024 con respecto al año anterior, mientras que la financiación destinada a la educación básica cayó un 15%.
Los países de ingresos bajos y medios-bajos ya han perdido el 21% de la ayuda a la educación que recibieron en 2023, según la UNESCO. Afganistán, Liberia, Malí y Níger han registrado descensos de más del 40%.
La proporción de la educación en el total de la ayuda al desarrollo cayó al 7,5% en 2024, el nivel más bajo en dos décadas, según la UNESCO. La organización estimó que los países de ingresos bajos y medios-bajos se enfrentan a un déficit anual de financiación de la educación de 97.000 millones de dólares.
"La educación es la inversión más poderosa que pueden realizar los países, pero se le asignan sistemáticamente fondos insuficientes", dijo el director general de la UNESCO, Khaled El-Enany, quien pidió un mayor apoyo político para ampliar el uso de herramientas de financiación innovadoras.
Las conclusiones se dieron a conocer en la Cumbre "Transforming Education Summit+4", que reúne a ministros, bancos de desarrollo y organizaciones internacionales para evaluar los avances hacia el objetivo de las Naciones Unidas de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todos de aquí a 2030.
Con información de Reuters
