El Gobierno riojano alerta por la bajas tasas de vacunación: crecen los riesgos e impulsan a completar el calendario

Informes recientes advierten que la baja cobertura compromete la inmunidad colectiva y aumenta la posibilidad de brotes de enfermedades prevenibles.

29 de abril, 2026 | 09.30

La disminución en las tasas de vacunación en Argentina encendió alertas en el sistema de salud de La Rioja, ya que una menor cobertura incrementa el riesgo de circulación de enfermedades prevenibles como el sarampión, la tos ferina o la poliomielitis, con posibles consecuencias en internaciones y complicaciones.

Uno de los principales problemas es el debilitamiento de la inmunidad colectiva, es decir, la protección indirecta que se logra cuando la mayoría de la población está vacunada. Cuando ese nivel baja, quedan más expuestas personas que no pueden vacunarse, como bebés o pacientes inmunocomprometidos.

Especialistas advierten que, pese a los avances históricos, el escenario actual es frágil. "Durante los últimos 50 años, esta herramienta de salud pública salvó más de 150 millones de vidas y transformó enfermedades antes mortales en prevenibles gracias a la vacunación", señaló médica y profesional en salud Valeria El Haj, en diálogo con Nueva Rioja.

La caída que genera preocupación

Sin embargo, en los últimos años se registró un descenso sostenido en la cobertura, especialmente en niños y adolescentes, lo que genera preocupación por el posible resurgimiento de patologías que estaban controladas. Un informe del CIPPEC indica que las tasas de vacunación se ubican por debajo del 95% necesario para garantizar protección comunitaria.

Entre 2022 y 2024, se registró una situación crítica en materia de salud preventiva, con aproximadamente 1,7 millones de niños que no recibieron las vacunas correspondientes a su edad. Este escenario refleja un retroceso sostenido en las coberturas nacionales, lo que evidenció en indicadores alarmantes como la vacuna triple viral en niños de 5 años, que cayó al 46,7%, y la protección contra la poliomielitis, que descendió al 47,6%.

La caída en las tasas de inmunización también afectó a los adolescentes, donde la vacunación contra el VPH apenas alcanzó el 55,5% en mujeres y el 50,9% en varones. Estas cifras ponen de manifiesto una preocupante pérdida de terreno en la prevención de enfermedades en distintas etapas de la vida, lo que subrayó la urgencia de fortalecer los programas de vacunación para revertir esta tendencia.

Desinformación y barreras de acceso

El retroceso en las tasas de vacunación responde a una combinación de desinformación y barreras logísticas. Por un lado, la proliferación de noticias falsas en redes sociales erosionó la confianza en la seguridad de las dosis, mientras que, por el otro, persisten obstáculos concretos como horarios de atención reducidos y dificultades de traslado a los centros de salud.

A esto se añade una menor percepción del riesgo por parte de la población, que tiende a subestimar enfermedades poco frecuentes gracias, precisamente, al éxito histórico de los programas de inmunización. Pese a que la Argentina conserva niveles de confianza cercanos al 86%, el desafío actual de la gestión sanitaria radica en transformar ese respaldo en una cobertura efectiva mediante la mejora en la accesibilidad.

Los especialistas coinciden en que fortalecer las campañas y garantizar un acceso igualitario es una responsabilidad compartida, lo que resulta fundamental para evitar retrocesos en la salud pública y asegurar la protección de las generaciones futuras.