Aliados estadounidenses del presidente Donald Trump lo defendieron esta semana ante una opinión pública israelí preocupada por el acuerdo provisional de EEUU con Irán y los reproches de la Casa Blanca, que, en conjunto, parecían indicar fisuras en la alianza que Israel mantiene desde hace décadas con Washington.
La relación entre Estados Unidos e Israel ha sido una montaña rusa, desde la confianza inicial que compartían tras su ataque conjunto contra Irán hasta los desacuerdos públicos entre Trump y el primer ministro Benjamin Netanyahu sobre cómo poner fin a una guerra que ya dura cuatro meses.
Netanyahu y muchos otros israelíes ven el riesgo de que el memorando de entendimiento de Trump con Irán dé más poder a un Estado al que consideran su enemigo más mortífero y limite su capacidad para responder a las amenazas de Hezbolá, en Líbano, respaldado por Irán.
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Intuyen que la alianza con EEUU —que durante mucho tiempo ha sido la piedra angular del enfoque estratégico de Israel— se encuentra bajo presión, ya que las encuestas de opinión muestran que los estadounidenses están cada vez más descontentos con Israel y que su mayor defensor en Washington parece estar dándoles la espalda.
"Estados Unidos e Israel tienen un vínculo inquebrantable", dijo el domingo Mike Huckabee, embajador de Estados Unidos en Israel, tras reconocer que existía un "enorme nivel de inquietud respecto a la relación".
Huckabee hizo estas declaraciones en la Cumbre de Política Internacional de JNS, celebrada en Jerusalén, donde las preocupaciones sobre el estado de la alianza entre EEUU e Israel dominaron gran parte de los debates.
Mark Levin, un comentarista conservador de Fox News y partidario de Trump desde hace mucho tiempo que ha roto con el presidente por el acuerdo con Irán, dijo a la audiencia que, aunque no le gustaba el acuerdo y creía que había que destruir el "régimen iraní", elogiaba a Trump por, según él, el apoyo del presidente a la libertad, la libertad religiosa, el cristianismo y el judaísmo.
ISRAELÍES, PREOCUPADOS POR LAS CRÍTICAS DE LOS REPUBLICANOS
Además de sus preocupaciones por la redacción del acuerdo con Irán, a los israelíes les inquieta la insistencia de Trump en que Israel acuerde un alto el fuego con Hezbolá en Líbano y el tono que ha utilizado al responder a la resistencia de Netanyahu a dichos acuerdos.
En las últimas semanas, Trump ha calificado a Netanyahu de "jodidamente loco", ha sermoneado a Israel diciendo que "no hay que derribar un edificio cada vez que se busca a alguien" y ha planteado públicamente la posibilidad de pedir a Siria que sustituya a las tropas israelíes en Líbano.
El vicepresidente JD Vance también adoptó un tono más crítico al afirmar que "Trump es el único jefe de Estado de todo el mundo que simpatiza con la nación de Israel en este momento", y añadió más tarde que no todas las críticas a Israel deben considerarse antisemitas.
El hecho de que estas opiniones tan contundentes provengan del Partido Republicano de Trump resulta especialmente preocupante para muchos israelíes, ya que los demócratas estadounidenses se muestran mucho más críticos con Israel que en años anteriores.
Sid Rosenberg, un destacado locutor de radio conservador de Nueva York, dijo a los israelíes que, a pesar de todas sus preocupaciones sobre Trump, este era la mejor opción para ellos. "Podríais tener a JD Vance. Buena suerte con eso", dijo, tras reconocer que "mucha gente en Israel está muy, muy molesta" con el presidente.
Si bien una amplia mayoría de los republicanos de 50 años o más tiene una opinión positiva de Israel, los estadounidenses conservadores más jóvenes se han vuelto más críticos, según reveló una encuesta del Pew Research Center de finales de marzo. Alrededor del 57% de los republicanos de entre 18 y 49 años tiene una opinión desfavorable de Israel, frente al 50% del año anterior.
Muchos estadounidenses, incluidos destacados políticos demócratas, se indignaron ante la magnitud de la muerte y la devastación provocadas por la campaña militar de Israel en Gaza tras el mortífero ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 contra comunidades israelíes y la toma de rehenes.
Israel también ha sido objeto de críticas por la decisión conjunta de iniciar la guerra contra Irán, un conflicto que goza de gran impopularidad en Estados Unidos, incluso entre la base conservadora de Trump.
Victoria Coates, vicepresidenta del laboratorio de ideas conservador Heritage Foundation y asesora adjunta de seguridad nacional de Trump durante su primer mandato, sugirió el lunes que la relación entre Estados Unidos e Israel estaba tensa, pero se mostró confiada en que los líderes de ambos países la volverían a "encarrilar".
Un día antes, en su intervención en la conferencia, había afirmado que los últimos días habían sido "difíciles para todos nosotros, por decirlo suavemente", pero que en el segundo mandato de Trump había habido muchas "cosas buenas y maravillosas" "por las que podemos y debemos estar agradecidos".
A NETANYAHU NO LE PREOCUPAN LOS COMENTARIOS DE TRUMP
Hasta hace poco, Trump era considerado en Israel como el aliado más firme que la Casa Blanca había tenido jamás, tras su decisión en su primer mandato de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y la soberanía israelí sobre el territorio ocupado de los Altos del Golán, así como por su papel diplomático de primer orden a la hora de garantizar la liberación de rehenes el año pasado.
Dos altos cargos israelíes familiarizados con la forma de pensar de Netanyahu afirmaron que al primer ministro no le preocupaba que los comentarios de Trump y Vance indicaran cambios significativos en la política estadounidense, como por ejemplo una ralentización en los envíos de armas.
Netanyahu creía que los comentarios podrían estar orientados, en parte, a tranquilizar a los votantes de cara a las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos en noviembre, ante una creciente frustración respecto a Israel y la guerra, afirmaron las fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato.
La inquietud en Israel ha llevado a algunas figuras destacadas a afirmar que es hora de que el país contemple un futuro sin un fuerte apoyo estadounidense y refuerce aún más sus propias capacidades militares y tecnológicas.
Ohad Tal, presidente del grupo parlamentario Estados Unidos-Israel en la Knéset, el Parlamento israelí, dijo que los israelíes deben prepararse para el día en que haya un presidente estadounidense menos favorable "y por eso tenemos que ser mucho más independientes y forjar nuevas alianzas".
(Información adicional de Rami Ayyub; redacción de Angus McDowall; edición de Howard Goller; edición en español de María Bayarri Cárdenas)
