Guardia de seguridad es rescatado de los escombros una semana después de los terremotos en Venezuela

02 de julio, 2026 | 11.52

​Equipos de búsqueda de múltiples países rescataron el jueves a un guardia de seguridad atrapado entre las ruinas de un centro comercial donde trabajaba, en el estado venezolano de La Guaira, más de una semana después de que dos fuertes terremotos devastaran ‌la costa norte del país.

Las labores para rescatar a ‌Hernán Alberto Gil, de 44 años, de debajo de los escombros del centro comercial Galerías Playa Grande, de nueve pisos, comenzaron el lunes, informó el presidente salvadoreño Nayib Bukele, quien ha estado publicando actualizaciones sobre la operación en su cuenta de X.

Los rescatistas lograron suministrarle hidratación a través de un tubo, señaló Bukele, pero tuvieron que excavar dos túneles distintos para intentar llegar hasta él debido a la inestabilidad de las ruinas.

Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

Gil fue sacado de entre los escombros en una camilla la mañana del jueves y trasladado a una ambulancia en medio de un tumulto de rescatistas y periodistas que celebraban el rescate ocurrido en Catia la Mar, una localidad en La Guaira.

"Este rescate ​fue posible gracias al esfuerzo conjunto de ⁠los equipos de Chile, Estados Unidos, Portugal, México, Costa Rica, Venezuela y El Salvador, que trabajaron sin descanso para remover escombros, ‌estabilizar la estructura y abrir paso hasta llegar a Hernán", agregó el presidente salvadoreño en la red social.

Los terremotos ⁠de magnitud 7,2 y 7,5 se produjeron con menos de un minuto ⁠de diferencia y han causado la muerte de 2.295 personas, según cifras gubernamentales publicadas el miércoles.

El número de personas que figuraba como desaparecidas en una lista en línea -no oficial, pero ampliamente consultada- había descendido a unas 38.600 la mañana del jueves, tras haber alcanzado un máximo ⁠de casi 60.000 en los días inmediatamente posteriores a los sismos.

El servicio de telefonía móvil ha seguido siendo intermitente en ​La Guaira, el estado más afectado, situado a menos de una hora de la capital, Caracas.

El ‌representante de las Naciones Unidas en Caracas declaró esta semana que ‌se estaban gestionando 10.000 bolsas para cadáveres destinadas a Venezuela, y el Servicio Geológico de Estados Unidos calculó que la cifra ⁠de fallecidos podría superar los 10.000.

EQUIPOS CIVILES DE RESPUESTA

El Gobierno de Venezuela, en el poder bajo tres líderes distintos desde 1999, ha promovido durante años la "unidad cívico-militar-policial", y altos funcionarios de seguridad controlan importantes intereses empresariales.

El ejército cuenta con unos 2.000 generales que dirigen grupos heterogéneos de tropas mal remuneradas.

Mientras, organismos de inteligencia como el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) intervienen en todo ​tipo de actividades: desde ‌el procesamiento de migrantes repatriados, incluidos deportados que fallecieron durante el terremoto, hasta la vigilancia de civiles y presuntos actos de tortura contra detenidos políticos.

Sin embargo, a pesar de que la televisión estatal transmite regularmente imágenes sin audio de la presidenta encargada Delcy Rodríguez reuniéndose con funcionarios militares y de seguridad, así como de grupos de soldados fuertemente armados y decenas de policías patrullando las principales vías de La Guaira, a veces dirigiendo el tráfico, la respuesta ante el ⁠desastre ha sido liderada por civiles, muchos de ellos voluntarios.

Las víctimas de los terremotos gemelos han pasado días intentando rescatar a sus seres queridos usando sus propias manos, palas y picos, con la ayuda de bomberos, cuerpos de protección civil, miles de miembros de equipos de rescate extranjeros, estudiantes de medicina y enfermería, civiles que normalmente trabajan como maestros o veterinarios y, ocasionalmente, algún soldado.

Soldados que trabajaron durante días junto a civiles en las seis torres derrumbadas de un importante complejo de vivienda pública en La Guaira declararon a Reuters que se habían ofrecido como voluntarios para ayudar en el lugar.

Desde pocas horas después de los sismos, muchos rescatistas han denunciado la falta de maquinaria pesada necesaria para mover enormes losas de ‌hormigón.

En los días inmediatamente posteriores a los dos sismos, gran parte del agua, los alimentos y otros suministros básicos que llegaban a La Guaira fueron transportados por miles de civiles, muchos de ellos en motocicletas. Ahora, los voluntarios gestionan refugios para quienes perdieron sus hogares; aunque reciben cierta ayuda oficial, ellos mismos establecen sus normas de organización e incluso han creado su propio sistema de registro de residentes.

Tras haber agradecido inicialmente la labor de los voluntarios civiles, la semana pasada el gobierno restringió el acceso público a La Guaira, alegando que el tráfico obstaculizaba el paso ‌de vehículos de emergencia y exigiendo a las personas que se registraran para poder entrar. La aplicación de esta restricción duró apenas un día.

Incluso cuando hay funcionarios de seguridad presentes en los edificios derrumbados, su presencia no siempre es bien recibida.

Algunos venezolanos han expresado su frustración a través de las ‌redes sociales, compartiendo videos en los ⁠que se ve a funcionarios de seguridad hurgando entre los escombros y llevándose ropa, electrodomésticos y dinero en efectivo.

Reuters no ha verificado la autenticidad de los videos, pero cuatro agentes policiales especializados en escenas del crimen han ​sido detenidos y apartados de sus cargos por "apropiarse de valores económicos hallados entre los escombros", según informó el Ministerio del Interior.

Equipos de rescate de Alemania y Suiza han concluido sus misiones en Venezuela, según informaron los propios equipos, pero permanecen en el país rescatistas de más de una docena de otras naciones.

Se espera que Rodríguez ofrezca una conferencia de prensa más tarde este jueves.

Con información de Reuters