El Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó el lunes una resolución en la que condena la escalada de violencia perpetrada por las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés), de carácter paramilitar, en al-Obeid, Sudán, y establece una investigación urgente sobre los abusos cometidos en la zona.
Reino Unido, que presentó la moción junto con otros 14 países, ya había advertido del riesgo de que se produjeran atrocidades a gran escala, dado que las RSF concentraban sus fuerzas en torno a una de las ciudades más grandes de Sudán, un asedio que recuerda la toma de El Fasher, en Darfur del Norte, el año pasado.
"Estos horrores no deben repetirse", dijo ante el órgano la embajadora británica para los Derechos Humanos, Eleanor Sanders.
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Otros, como el embajador de Sudáfrica, Zaheer Laher, respaldaron la iniciativa y calificaron la situación de "alerta roja, ya que las fuerzas de seguridad rápidas están siguiendo el mismo guion genocida que utilizaron en El Fasher".
El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos advirtió el viernes que se estaba produciendo una "catástrofe" en los alrededores de al-Obeid y que su oficina había documentado casos recurrentes de ejecuciones sumarias, secuestros, tortura y violencia sexual en la región circundante.
En el pasado, las RSF han negado tales abusos, alegando que los relatos han sido inventados por sus enemigos y lanzando contraacusaciones contra ellos.
La moción fue aprobada por consenso, aunque China se desmarcó de la decisión, alegando que no apoyaba las investigaciones dirigidas contra países concretos sin su consentimiento.
(Reportaje de Emma Farge; edición de Matthias Williams; edición en español de Paula Villalba)
