El crudo relato de Daniela Ballester a un mes del sufrir un ACV que la enfrentó con la muerte

La periodista de C5N habló sobre cómo vivió el episodio que la enfrentó con la muerte, su recuperación sin secuelas y la frase de un médico que la dejó tranquila.

11 de abril, 2026 | 23.29

Estaba sola, con el teléfono en la mano, cuando su cuerpo dejó de responder. Daniela Ballester sufrió un ACV hemorrágico que la tomó por sorpresa y la obligó a mirar de frente algo que nadie espera enfrentar: la posibilidad concreta de morir. A un mes de ese episodio, la periodista habló por primera vez con profundidad sobre lo que vivió y cómo la transformó.

Ballester contó que la suerte estuvo de su lado en el instante más crítico. Tenía el teléfono en la mano y podía hablar, pero cuando quiso caminar, no pudo. Esa imagen —el cuerpo que de repente no obedece— resume el terror silencioso que describe cuando recuerda ese día.

"Sentí por primera vez la sensación de que podía morirme", dijo en diálogo con Catalina Dlugi en La Once Diez. Y sin embargo, lejos de quedarse atrapada en el miedo, esa misma experiencia la llevó a un lugar inesperado: "Ahora estoy más feliz que nunca."

Sin secuelas y con una explicación genética

La recuperación de Ballester sorprendió a quienes la rodean. Los médicos confirmaron que no quedaron secuelas del episodio, una noticia que la periodista recibió con alivio. "Me hicieron todos los estudios, me estuvieron controlando y no tengo ninguna secuela, eso está buenísimo", contó.

Con el tiempo, los especialistas también encontraron una explicación para lo ocurrido. Se trata de una condición genética que probablemente llevaba años presente en su organismo sin manifestarse. "Lo que tengo es algo genético, probablemente lo tengo desde chiquita y en un momento se despertó", explicó.

Una vida saludable que no pudo evitarlo

Lo que más desconcertó a Ballester fue que el ACV ocurrió a pesar de que llevaba una vida ordenada y activa. Iba al gimnasio tres o cuatro veces por semana, tomaba clases de baile, comía sano y no consumía alcohol. No había factores de riesgo evidentes que pudieran haber anticipado lo que pasó, y eso fue, paradójicamente, una fuente de alivio: no hay nada que debiera haber hecho diferente ni nada que deba cambiar de manera drástica a partir de ahora.

La frase del médico que la dejó tranquila

En medio de tanta incertidumbre, una sola frase le devolvió la calma. Uno de los médicos que la atendió le dijo algo que le quedó resonando: "Un rayo no cae dos veces en el mismo lugar. Mi rayo ya cayó donde tenía que caer y ahora estoy súper tranquila y contenta", recordó Ballester, cerrando su relato con una serenidad que ella misma reconoce como nueva.