Mientras el país despedía a Carlos "Indio" Solari y miles de ricoteros empezaban a copar la Plaza de Mayo para una última misa, la mayoría de los programas de televisión abría con tono de homenaje. Pero hubo una excepción que enseguida se volvió tema de conversación en las redes. Eduardo Feinmann decidió arrancar su ciclo en A24 hablando de la muerte del músico, y lo hizo con una mirada que poco tenía que ver con el clima de duelo que se respiraba en buena parte del país.
Feinmann comenzó destacando la figura del Indio Solari
El conductor empezó por aclarar su posición personal frente al fenómeno ricotero. Reconoció que nunca había sido seguidor del Indio ni de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, aunque admitió que se trataba de un gran artista y que varios de sus temas eran realmente icónicos. Incluso concedió que disfrutaba de algunas melodías. Hasta ahí, una distancia confesada pero respetuosa.
Las duras acusaciones de Feimannn
El tono, sin embargo, cambió cuando pasó a hablar de lo que para él representaban los recitales del músico. Feinmann sostuvo que la misa ricotera siempre le había transmitido algo violento, y remarcó que ese ritual nunca lo había representado "personalmente". Fue el primer pasaje que encendió las críticas.
Pero la frase que terminó de instalar la polémica llegó cuando se metió con las letras. El periodista dijo que esos textos no lo identificaban de ninguna manera y los describió como complicados y, según su lectura, a favor de la delincuencia. La definición, lanzada el mismo día de la muerte del artista y mientras los homenajes se multiplicaban, fue interpretada por muchos usuarios como un agravio difícil de justificar en ese contexto.
En medio de esa caracterización, Feinmann intentó matizar con un reconocimiento. Admitió que, si no era el mejor letrista que había tenido el rock nacional, al menos estaba entre los más grandes, y llegó a calificarlo como un poeta del underground. Esa concesión, de todos modos, no alcanzó para descomprimir la reacción que ya se había desatado en redes.
El cruce entre la valoración artística y la lectura ideológica de la obra de Solari volvió a poner sobre la mesa un debate que atraviesa al "Indio" desde hace décadas: el de un músico convertido en fenómeno de masas, identificado con un sector político y, al mismo tiempo, resistido por otro. Su figura, esquiva y enorme, nunca dejó a nadie en un lugar del todo cómodo.
Las declaraciones de Feinmann se sumaron así a una jornada cargada de reacciones cruzadas, en la que cada homenaje y cada crítica terminó diciendo tanto del músico como de quien hablaba de él.
