En un escenario donde las pantallas suelen ocupar el centro de la escena, Pim Pau eligió hace más de una década otro camino: poner el cuerpo, la música y el juego en el corazón de la experiencia. Esa fórmula, que convirtió al proyecto argentino-brasileño en un fenómeno para las infancias de toda Latinoamérica, llegará durante las vacaciones de invierno al Teatro Politeama con una serie de funciones especiales de Fiesta Pim Pau, un espectáculo pensado para disfrutar en familia.
Luego de convocar a más de 50.000 espectadores en lo que va de 2025 y realizar 45 funciones en distintos escenarios, el grupo integrado por Cássio Carvalho, Eva Harvez y Lucho Milocco inicia una nueva gira internacional que recorrerá Argentina, Uruguay, Colombia, España, México, Perú y Chile. En Buenos Aires, las presentaciones serán los 23, 24, 25, 26, 30 y 31 de julio, y 1 de agosto, siempre a las 16 horas. “Pim Pau surge de las ganas de tres amigos de volcar a las plataformas audiovisuales todo lo que hacíamos en las aulas, investigando sobre algunas discusiones del ámbito educativo y la relación con los más chicos”, contó Milocco en diálogo con El Destape, en la antesala del estreno.
Con casi dos millones de suscriptores en YouTube y más de 1.300 millones de reproducciones, Pim Pau nació en las aulas y en los escenarios construyó una identidad propia que hoy trasciende la música infantil. Su primer video en la plataforma se lanzó en el 2014, La Mascota, bajo una premisa simple: no ceder a la sobreestimulación de pantallas para llegar a su público. Así puede verse a tres adultos (que no están infantilizados ni disfrazados) interpretar una versión coreografiada y no acelerada de El Pollito Pío, famoso hit que enloqueció a los peques. “Cuando trabajás con niños en un jardín no necesitás un disfraz para convertirte en un dinosaurio o en una araña, porque hay algo del juego que habilita la posibilidad del lenguaje corporal en la construcción de la narrativa, la fantasía y el encuentro con el otro”, agregó Lucho Milocco.
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Un show para chicos... y no tan chicos
Fiesta Pim Pau invita a chicos y grandes a involucrarse desde el primer momento. La participación, las coreografías, el humor y los juegos corporales forman parte de una puesta que convierte al teatro en un gran espacio de interacción. Con una banda en vivo y un repertorio atravesado por ritmos brasileños y latinoamericanos, el espectáculo propone cantar, bailar y descubrir nuevas formas de jugar. Aquí la música funciona como punto de encuentro y el cuerpo deja de ser un espectador para convertirse en protagonista. “Vamos a hacer un repaso por todo nuestro repertorio de estos 12 años. Nuestro gran desafío es convocar a toda la familia y que las personas adultas que van al show se sientan con la cercanía para animarse a participar", sostuvo Eva Harvez en diálogo con El Destape.
Para Harvez, el propósito de Pim Pau es más ambicioso que ser un mero entretenimiento para los niños: "Queremos volver a convocar la infancia que llevamos dentro, desde que somos pequeños hasta que nos toca partir”. Una búsqueda universal que abre el paraguas a diversas reinterpretaciones de clásicos del grupo como, por ejemplo, Umacapiruá, una canción que juega con el sonido de las palabras (con las jitanjáforas y las onomatopeyas) y que está acompañada por un juego de manos y brazos. “Es una canción que viajó por todo el mundo. Nos llegan imágenes de Irán, de República Checa, de lugares de no habla hispana cantando y haciendo la coreografía”, compartió la artista.
Pero el fenómeno no se cierra en los chicos, ya que también les han llegado videos de adultos mayores que trabajan con sus canciones, a través de actividades de motricidad para poder activar el cuerpo. “Es realmente muy emocionante”, agregó Harvez. Esa mirada también atraviesa todo el universo creativo del grupo. Sus contenidos son utilizados por docentes, profesionales de la salud y familias de distintos países como herramientas para estimular el aprendizaje.
El 2025 quedó marcado como uno de los años más importantes para Pim Pau. Su álbum Cumpleaños recibió una nominación a los Premios Gardel, además del lanzamiento del videoclip de la canción que da nombre al disco. Gran parte de ese éxito viene acompañado por la filosofía del grupo, que lo distingue de la competencia en espectáculos infantiles. “El mercado se olvida de los niños y propone una mirada que infantiliza y subestima; el docente, en cambio, tiene un compromiso más profundo porque los trata como personas”, aseveró Milocco. Y sumó: "Se piensa que a los chicos hay que darles todo masticado porque no tienen nada para decir sobre el mundo, cuando en realidad cualquier cuestionamiento de un niño - ‘¿qué es el tiempo?, ¿por qué tengo que esperar?, ¿qué es la muerte?’- puede ser tomado como un planteo filosófico, desde Foucault para adelante”
