Lejos de las típicas discusiones de moda y fama, el estudio de LAM (América) vivió este viernes un tenso cruce entre la diputada Karen Reichardt y Matilda Blanco. La tensión escaló al punto de que la legisladora terminó abandonando el piso en pleno vivo.
El origen del conflicto
El enfrentamiento se desató cuando Blanco cuestionó el proyecto de la diputada sobre la regulación de refugios y criaderos de perros. "Pedile disculpas a los animales, a los proteccionistas, a los dieciocho millones de animales", lanzó la panelista. Reichardt no tardó en responder: "Sos una maleducada, vos me tenés que pedir disculpas a mí". Sin bajar el tono, Blanco redobló la apuesta y disparó directo contra el corazón del proyecto.
Ángel de Brito intentó mediar para que su invitada pudiera explicar la iniciativa, pero las interrupciones no cesaron. Blanco insistió en que Buenos Aires ya prohíbe los criaderos, y Reichardt, visiblemente ofuscada, respondió que no estaba dispuesta a seguir discutiendo con alguien que la había insultado.
La panelista redobló la crítica: "Los refugios son privados, los pagamos nosotros con lo que podemos. Hay dieciocho millones de perros en la calle. No hay refugios estatales (...) sos una comprada", lanzó, acusando a la legisladora de responder a intereses comerciales.
Reichardt se enojó y se fue
Reichardt buscó desacreditar a su rival: "No, vos no pagás nada. Te quiero ver cuánto das a los refugios. Hay una hipocresía total", cuestionó, apuntando contra la doble vara de las figuras del espectáculo con mascotas. Blanco no se achicó y fue más allá al vincular el proyecto con intereses de venta de animales y citar como ejemplo a Conan, la mascota de Javier Milei: "Todos los perros tienen derechos como Conan". Fue el punto de mayor tensión de la noche.
Ya sin margen para el diálogo, Reichardt cruzó a De Brito acusándolo de avalar la situación y amenazó con acciones legales: "Callate la boca, boba, bruta". Segundos después, se levantó de su silla, se quitó el micrófono y abandonó el estudio en medio de la discusión, dejando la escena entre gritos e insultos cruzados.
