El resultado energético termina explicando una porción decisiva del frente externo argentino en un momento de gran debilidad del gobierno de Javier Milei. De acuerdo con el informe del intercambio comercial del INDEC, 5,5 dólares de cada 10 del superávit comercial total provinieron directamente del desempeño del sector energético. El saldo positivo general alcanzó los 2.711 millones de dólares y permitió extender a 29 meses consecutivos la racha de resultados favorables en el comercio exterior.
El cambio en la dinámica energética aparece como uno de los pocos vectores de generación genuina de divisas en una economía que todavía exhibe fuertes desequilibrios productivos y una persistente debilidad del mercado interno. La expansión de la producción petrolera y gasífera no convencional permitió sustituir importaciones que históricamente drenaban reservas del Banco Central durante el otoño y el invierno, aunque parte de esa mejora también se explica por la menor demanda interna de combustibles derivada del retroceso industrial y del enfriamiento general de la actividad.
Las cifras del INDEC muestran que las importaciones del rubro combustibles y lubricantes se derrumbaron hasta apenas 152 millones de dólares en abril, un mínimo histórico para la serie estadística. La caída interanual fue del 45,4 por ciento, equivalente a una reducción nominal de 126 millones de dólares respecto del mismo mes de 2025. En paralelo, las exportaciones de combustibles y energía escalaron hasta 1.554 millones de dólares, con un salto interanual del 85,9 por ciento y una participación del 17,4 por ciento sobre el total exportado por la Argentina.
El informe oficial precisó que “las cantidades exportadas crecieron 53,2%, y los precios 21,3%”, mientras que en el caso de las importaciones energéticas “los descensos respondieron tanto a las cantidades, con una baja de 43,4%, como a los precios, que retrocedieron 3,2%”. Detrás de esa dinámica aparece la consolidación del petróleo no convencional de la cuenca neuquina como principal motor exportador del país.
Tradicionalmente, abril marca el inicio de la etapa de mayor presión sobre las reservas internacionales por la necesidad de importar gas natural licuado, gasoil y fueloil para sostener la demanda residencial y alimentar las centrales termoeléctricas durante el invierno. Sin embargo, la mayor disponibilidad de gas doméstico y la demora en la instrumentación de nuevas compras de GNL permitieron postergar buena parte de esas importaciones.
El índice TTF, referencia europea utilizada para las operaciones de GNL que realiza la Argentina, se ubicó en niveles más de 90 por ciento superiores a los del año pasado. La mejora en el autoabastecimiento evitó así un impacto todavía más fuerte sobre las reservas y sobre las cuentas externas.
La profunda caída de las importaciones de combustibles también se vincula con la contracción de distintos sectores productivos que redujeron sus niveles de consumo energético. La recesión industrial, la menor actividad del transporte y el deterioro del mercado interno terminaron colaborando indirectamente en la reducción de las compras externas.
En términos relativos, la participación de la importación energética sobre el total de compras externas cayó hasta apenas el 2,4 por ciento, un nivel marginal para una economía que durante años enfrentó fuertes déficits energéticos. Sólo persistieron importaciones puntuales de gas natural por redes regionales y algunos combustibles líquidos para cubrir necesidades específicas del mercado.
El saldo acumulado del primer cuatrimestre también mostró niveles inéditos. Entre enero y abril, la balanza comercial energética acumuló un superávit de 3.821 millones de dólares, mientras que el saldo comercial total del país alcanzó los 8.277 millones. Las exportaciones energéticas totalizaron 4.422 millones de dólares, con un crecimiento del 23,1 por ciento interanual, mientras que las importaciones de combustibles y lubricantes cayeron 39,2 por ciento y sumaron apenas 578 millones.
Según el detalle regional del INDEC, las ventas externas del bloque alcanzaron 1.098 millones de dólares y representaron el 62,7 por ciento de todas sus exportaciones regionales. El incremento interanual fue del 91,6 por ciento. La región pampeana aportó otros 410 millones de dólares, mientras que Cuyo registró exportaciones por 22 millones, aunque con una suba interanual de 224 por ciento.
En cuanto a los destinos de exportación, Estados Unidos se mantuvo como el principal comprador de combustibles y energía argentinos con adquisiciones por 1.077 millones de dólares durante el primer cuatrimestre. Chile quedó en segundo lugar con 865 millones, seguido por Brasil con 204 millones. También crecieron con fuerza las ventas hacia China, que alcanzaron 176 millones de dólares y mostraron una suba interanual del 168 por ciento.
