Los distintos actores de la industria de los biocombustibles en la Argentina están debatiendo desde hace tiempo una normativa para encarar una nueva etapa. Es un sector relevante para la economía que desde 2006 comenzó a producir a gran escala biodiesel y bioetanol que se mezclan con el gasoil y las naftas en el mercado local. En la actualidad, el sector tiene una facturación de US$ 1.000 millones y vincula dos industrias estratégicas del país, como la energía y el agro.
Hasta el momento no se consensuó un proyecto en el sector y el gobierno prepara un texto para presentar en el Congreso. No es la única iniciativa, ya que hay otros proyectos de gobernadores y empresas que conforman un sector atomizado. Qué rol van a jugar las pymes, que hoy abastecen el mercado local, en la nueva etapa que tendrá el sector. Cómo ingresarán las grandes cerealeras al negocio, que hoy lo tienen restringido y sólo pueden exportar su producción.
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El Destape entrevistó a Federico Martelli, director Ejecutivo de CEPREB (Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles) sobre la situación actual del sector de biocombustibles y el debate sobre la nueva norma.
Cepreb reúne a las empresas pyme elaboradoras de biodiesel de las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Entre Ríos y San Luis. Las pymes de Cepreb producen el 65% del biodiesel destinado a la mezcla obligatoria para el consumo local.
¿Cómo es el sector de las plantas que producen biocombustibles en la Argentina?
- A partir de 2006, cuando se sanciona la Ley 26.093, se comienza a producir a gran escala biocombustibles en la Argentina para mezclarlo en el mercado local con los combustibles de origen fósil. El biodiesel se mezcla con el gasoil y el bioetanol con las naftas. Esa ley dividió al mercado en dos segmentos, en el caso del biodiesel. En el segmento del mercado interno, el biodiesel se produce íntegramente por pymes. En cambio, el segmento de exportación, que en ese momento era Europa, Perú, Estados Unidos y Canadá, quedó reservado para las grandes compañías aceiteras, denominadas integradas porque compran la soja, hacen la molienda, exportan la harina y se quedan con el aceite de soja, con el que producen biodiesel, y luego lo exportan.
El mapa territorial de los biocombustibles, el biodiesel se hace en La Pampa, Entre Ríos, Buenos Aires, San Luis y Santa Fe. En cambio, el bioetanol, que tiene dos materias primas de origen, se puede hacer con caña de azúcar en Salta, Tucumán y Jujuy, y el etanol de maíz, que se elabora en Córdoba y Santa Fe.
¿Cómo funciona el mercado interno de biocombustibles?
- Las pymes de biodiesel entregan en el mercado interno alrededor de 900.000 toneladas anuales y tienen una facturación aproximada de 1.000 millones de dólares por año. Es un sector importantísimo en la economía argentina, que emplea de manera directa a casi 2.000 personas y de forma indirecta a casi 8.000. El biodiesel tiene otros subproductos derivados, como la glicerina, que el 90% se exporta, que se utiliza en la industria farmacéutica, en los laboratorios, en el sector automotriz, en los alimentos, como por ejemplo en el pan de mesa, que utiliza glicerina, que es derivado del biodiesel, que, a su vez, es derivado del aceite de soja. Es decir, acá podemos ver el valor agregado que va teniendo cada paso de toda esta cadena.
Hasta donde se conoce, ¿qué propone el gobierno nacional para el proyecto de una nueva Ley de Biocombustibles?
- Hay muchas propuestas legislativas, está el proyecto de la Liga Bioenergética, que reúne principalmente a las provincias de Tucumán, Córdoba y Santa Fe, está la propuesta del gobierno. Nosotros desde Cepreb, con algunos diputados y senadores también estamos trabajando en una propuesta que represente los intereses de las pymes. Es difícil avanzar porque muchas veces hay intereses cruzados y en vez de buscar consensos y puntos de acuerdo, hay algunos sectores que tiran para su lado y eso empantana la discusión. Nosotros entendemos que la ley que propuso la Liga Bioenergética perjudica la producción de biodiesel de La Pampa, Buenos Aires, Entre Ríos y San Luis y la concentraba en Santa Fe. Por más que haya tenido tratamiento legislativo, en dos años los legisladores y los gobernadores de las provincias afectadas plantearon que no era conducente porque condenaba a la quiebra a las pymes de las provincias que no están en Santa Fe.
¿Y el proyecto de ley del gobierno?
- Acorde a los tiempos que estamos viviendo, la ley del gobierno plantea una liberalización del mercado, pero nosotros planteamos que tiene que ser escalonada, parcial, conversada, porque no se puede hacer enfrentar en el mercado a las pymes con las grandes compañías aceiteras porque quedarían condenadas a la quiebra. Una desregulación del mercado hay que hacerla con criterio, planificación y, sobre todo, porque hay una ley vigente con derechos adquiridos para las pymes que termina en 2030. Por este motivo, es un tema muy complejo y tratamos de encontrar puntos de acuerdo.
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¿Qué pensás que las grandes aceiteras entren en el mercado local?
- Es necesario que así sea, pero deberían entrar sobre el aumento del corte. Si se pasa de un corte del biodiesel con el gasoil de un 7,5% como ahora a un corte de 15% o 20%, es lógico que las grandes aceiteras puedan vender su producción en el mercado local. Lo que no es lógico es que ingresen a ocupar el lugar que hoy ocupan las pymes. Porque las grandes aceiteras lo único que van a hacer es derivar al mercado local el biocombustible que antes exportaban y así condenan a la quiebra a las pymes.
¿Qué posibilidades hay de que esto suceda?
- Hay que decir que las grandes aceiteras son las dueñas de la materia prima, en el caso del biodiesel, que es el aceite de soja. Simplemente con que suban el precio que les pagan las pymes a las aceiteras o no venderle, directamente las sacan de la cancha. Por eso, nosotros estamos trabajando en una ley que tenga dos segmentos bien diferenciados: un porcentaje del corte obligatorio con los fósiles lo abastecerían las pymes y otro porcentaje las integradas-aceiteras. Lo que se puede hacer es hacer competir a las pymes con las aceiteras. Una pyme tiene un potencial de producción de 50.000 toneladas al año y una aceitera puede tener una planta para producir hasta 450.000 toneladas anuales.
¿Hay algún consenso hasta ahora?
- Creo que se va avanzando en la necesidad de aumentar el corte, en que la Argentina produzca más biocombustibles para aprovechar las ventajas comparativas y competitivas del país. El biodiesel tiene ventajas no solo en la cadena de valor y la generación de empleo, sino también con el cuidado de la salud. Los biocombustibles reducen la emisión de gases de efecto invernadero.
Cuando el petróleo se ubicaba en torno a los 55 dólares por barril, la excusa para no ampliar el corte era que el biocombustible terminaba siendo más caro que el combustible fósil. Entonces al mezclarlo se encarecía parcialmente el precio en el surtidor. Como siempre termina ocurriendo en la historia, los problemas geopolíticos y la volatilidad del mercado, terminaron empujando el petróleo arriba de los 100 dólares y transformaron al biocombustible en barato. No hay que actuar con anteojeras, no hay que atarse a una sola fórmula, sino, como sucede en el mundo de la energía, es importante la canasta, el mix. Es decir, un país no puede estar atado a una sola fuente de energía. Además, la Argentina es un importador de una parte del diésel que necesita, tanto para los vehículos como para las centrales termoeléctricas y por más que se haya avanzado con los gasoductos y con la producción de gas, una parte del consumo del país tiene que ser importada y eso se puede reemplazar por biodiesel.
¿Cuál es la agenda de la Cepreb?
- La agenda que tenemos desde Cepreb en este 2026 está marcada por la situación que tenemos respecto a que el gobierno nacional comenzó recién en noviembre de 2025 a respetar la Ley de Biocombustibles (N° 27.640), a fijar un precio que permite producir y comercializar. Por eso hoy, todas las compañías pymes que abastecen el mercado local están trabajando al 100% de su cupo, es decir, se está produciendo todo el biodiesel que la Secretaría de Energía asigna mes a mes. Esto es una muy buena noticia porque veníamos de 15 meses consecutivos de crisis en el sector. Nosotros desde julio de 2024 hasta noviembre de 2025 habíamos estado trabajando a media máquina y en algunos casos la producción se había paralizado porque el gobierno pisaba el precio y nos obligaba a operar en quebranto. Después de mucho trabajo con la Secretaría de Energía, después de muchas conversaciones logramos un punto de acuerdo y hoy el sector está operando. Esto permitió que la Argentina tenga todo el biodiesel necesario en un momento en el que el diésel de origen de los hidrocarburos disparó sus precios por el conflicto en Medio Oriente y el corte de biodiesel permitió moderar el impacto en el surtidor.
