El mercado considera que la guerra en Medio Oriente tendrá un impacto duradero en la economía del país. Tras el primer mes de conficto, espera un freno en la desaceleración inflacionaria al menos hasta agosto, con una suba de precios que recién ese mes bajaría del 2%, aunque lejos de la predicción del Presidente. En consecuencia, también anticipa un dólar más atrasado, además de una mayor desocupación que antes.
Así quedó plasmado en el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) de marzo, elaborado por el Banco Central en base a la predicciones de las principales consultoras y bancos, que se conoció este miércoles.
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Se trata del primer REM post estallido de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, ya que el anterior había sido elaborado en los últimos días de febrero. El efecto del conflicto se ve, sobre todo, en el plano inflacionario.
Las consultoras y bancos siguen esperando que la suba de precios se vaya frenando en los próximos meses, pero ahora en un piso más alto que antes. En concreto, tal como había adelantado El Destape, para marzo consideran que la inflación fue del 3%, cuando antes de la guerra esperaban un 2,5%.
Pero el mercado anticipa que los efectos del conflicto se verán durante todo el primer semestre e incluso más allá. En este sentido, considera que de abril a agosto la inflación mensual será entre 0,2 y 0,4 décimas mayor que lo que esperaba antes de la guerra. Así, espera que la suba de precios de julio sea del 2%, sin bajar de ese piso antes.
Para agosto, en tanto, las consultoras y bancos estiman una inflación del 1,8%, que se eleva nuevamente a un 2% en el top 10 de los que más acertaron en ediciones anteriores. Lejos del "cero adelante" que Javier Milei vino prediciendo en los últimos meses.
Recién para septiembre el mercado espera que hayan cesado las consecuencias del aumento de los combustibles en el resto de los precios, ya que en ese mes prevé una inflación del 1,8%, sin variaciones respecto al REM anterior. Aun así, para todo 2026 anticipan una inflación del 29,1%, cuando un mes atrás era del 26%.
Más grave aún es que las consultoras y bancos consideran que el freno a la desaceleración será todavía mayor en la inflación núcleo (que excluye a los precios estacionales y regulados), ya que esperan que para todo 2026 esta sea del 29,8%, un 5,5% mayor que un mes atrás. Esto deja una alta inercia inflacionaria de cara al año próximo, que puede dificultar las pretensiones de desaceleración del Gobierno por debajo del 1% mensual.
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Dólar más atrasado y más desempleo
Además, como producto de la mayor inflación esperada, el mercado también prevé un dólar más atrasado. Justamente, tras un mes más en el que el Gobierno logró mantener a raya al tipo de cambio, en parte beneficiado por el mayor ingreso de divisas gracias a la suba mundial de los hidrocarburos.
De este modo, entre abril y agosto consultoras y bancos estiman un dólar entre 20 y 30 pesos menor que lo que esperaban un mes atrás. En concreto, anticipan un tipo de cambio de 1.504 pesos en julio y uno de 1.700 pesos en diciembre próximo.
La duda es si esto repercutirá o no en una menor actividad. Mientras que el total de los consultados considera que la actividad crecerá un 0,8% en el segundo trimestre, 0,1 punto menos que lo que consideraba un mes atrás, la misma variación negativa que para todo 2026. Pero el top 10 que más acertó previamente espera una actividad 0,2 puntos mayor que hace un mes, igual que para todo el año.
Esto último tal vez se deba a que la expectativa es de una menor tasa de interés (mayorista, o TAMAR) que antes, de casi un 27% en abril para caer a casi un 25% en septiembre. A diciembre, en tanto, se espera que ronde el 23,4%.
El lado positivo de la guerra en Medio Oriente se ve en las exportaciones, que, anticipa el mercado, aumentarán levemente durante el año, por unos 500 millones de dólares. Al contrario, el bajo consumo y el amesetamiento de la actividad repercuten en la expectativa de una menor cantidad de importaciones, algo más de 1.000 millones de dólares en 2026.
Al contrario, ahora el REM espera un mayor desempleo que antes, frente a un desplome de la industria y el comercio que continúa en el tiempo y luego del aumento de 1,1% en el cuarto trimestre de 2025. Al respecto, considera que no habrá una baja significativa en lo que resta del año pese a la estacionalidad de este indicador, ya que prevé que persistirá en un 7,3% para el cuarto trimestre de 2026.
