Los patentamientos de equipos bajaron 10,7% interanual y 27,1% frente a enero, según el último informe de la Asociación de Concesionarios Argentinos (Acara). El encarecimiento de las unidades, decisiones de inversión en pausa y márgenes agrícolas más estrechos aparecen como factores detrás del freno del mercado. El mercado de maquinaria agrícola registró en febrero un retroceso en las ventas luego del repunte que había mostrado en el inicio del año.
Los datos difundidos por la División de Maquinaria Agrícola de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) muestran que el número de equipos patentados volvió a descender y dejó al primer bimestre levemente por debajo del nivel alcanzado en 2025.
De acuerdo con el informe sectorial, “los patentamientos de cosechadoras, tractores y pulverizadoras de febrero de 2026 alcanzaron las 360 unidades, una baja del 10,7% interanual ya que en febrero de 2025 se habían registrado 403”. En la comparación con el mes previo la contracción fue mayor: “si la comparación es con su antecesor mes de enero se observa una baja del 27,1%, ya que en ese mes se habían patentado 494 unidades”, señaló la entidad.
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El acumulado del año también refleja una desaceleración. Según el documento, “el acumulado de los dos primeros meses del año alcanzó un total de 854 unidades, esto es 2,3% menos que las 874 del mismo período del 2025”. La dinámica del sector se produce en un contexto en el que los productores enfrentan una ecuación económica más ajustada. El aumento del precio de los equipos medidos en dólares y el menor ingreso en moneda local que resulta de un tipo de cambio que crece por debajo de la inflación se combinan con el costo financiero de las inversiones de capital.
En ese escenario, la compra de maquinaria, que suele financiarse a largo plazo y requiere decisiones de inversión significativas, tiende a postergarse cuando la rentabilidad esperada del ciclo agrícola se reduce.
Segmentos con comportamientos dispares
El informe de ACARA muestra que el desempeño del mercado no fue homogéneo entre los distintos tipos de maquinaria. En el caso de las cosechadoras, el volumen mensual registró una caída respecto de enero, aunque se mantuvo en niveles cercanos a los del año pasado. “En febrero se patentaron 54 cosechadoras, una baja del 10% comparado contra las 60 unidades de enero y una suba del 11,5% si la comparación es interanual, ya que en febrero de 2025 se habían registrado 61 unidades”, señala el documento.
Aun con esa variación mensual negativa, el segmento continúa mostrando una dinámica más estable que el resto del mercado. En el acumulado del año suma 114 unidades y concentra una porción relevante de las operaciones que realizan los productores para renovar equipos de mayor valor.
En el caso de las cosechadoras, “en febrero se patentaron 294 unidades, una baja del 25,6% comparado contra las 395 unidades de enero, y una baja del 5,2% si la comparación es interanual, ya que en febrero de 2025 se habían registrado 310 unidades”. Este segmento suele estar más vinculado al ritmo de inversiones de productores medianos y contratistas, lo que lo vuelve sensible a cambios en las condiciones de financiamiento, los costos de producción y las expectativas sobre los precios de los granos.
La mayor contracción se observó en las pulverizadoras. El informe indica que “en febrero se patentaron 12 unidades, una baja del 69,2% comparado contra las 39 unidades de enero, y una baja del 62,5% si la comparación es interanual, ya que en febrero de 2025 se habían registrado 32 unidades”.
El volumen registrado representa uno de los niveles más bajos para ese segmento desde la pandemia, según señalan los propios datos sectoriales.
Inversiones en pausa
El comportamiento de los patentamientos refleja una tendencia que las concesionarias vienen observando desde fines del año pasado: decisiones de compra que se dilatan mientras los productores evalúan la evolución de precios, costos y financiamiento. En el caso de los tractores, el informe explica que “la caída de febrero refleja decisiones en pausa a la espera de definiciones de producción, precios, oferta y financiamiento”.
La estructura de costos del agro y el valor de los granos en pesos influyeron de manera directa en ese cálculo, a partir de un dólar que no fue competitivo para las exportaciones argentinas. Cuando los márgenes se reducen, la renovación de maquinaria suele ser una de las inversiones que se posterga. A esto se suma el aumento del precio de las unidades. La maquinaria agrícola se comercializa mayormente en dólares y su valor se vio influido por los costos de importación de componentes, el precio internacional de los equipos y la actualización de listas de las fábricas.
Las expectativas en el sector
A pesar de la caída de febrero, en el sector se mantiene la expectativa de que los próximos meses puedan definir el rumbo del mercado. La atención está puesta en los lanzamientos comerciales, las condiciones de financiamiento y el volumen de la cosecha. Según el informe, “febrero corrige a la baja el buen arranque de enero y deja el bimestre ligeramente negativo versus 2025”.
El sector también observa con atención el desarrollo de los próximos eventos comerciales y las políticas que afectan a la inversión en bienes de capital. En ese sentido, el documento señala que “todos los caminos conducen a Expoagro, que tendrá lugar la próxima semana, con altas expectativas”. La entidad agrega que “se esperan muchos lanzamientos y mejores condiciones de financiamiento”, lo que podría incidir en las decisiones de compra de productores y contratistas.
En ese contexto, el informe plantea un escenario abierto para los próximos meses: “el momento se transforma en el punto de inflexión del mercado: o el mercado de maquinarias repunta fuertemente como lo necesita el sector, y el país, o no se cumplen expectativas y sigue en volúmenes bajos y alta volatilidad”. El comportamiento de las ventas de maquinaria suele considerarse un indicador adelantado de las expectativas del agro. Por eso, el desempeño del mercado en los próximos meses será observado como una señal sobre la disposición del sector a realizar inversiones en un contexto de precios en aumento y rentabilidad ajustada.
