El mercado argentino empieza a sentir la presión que deriva de la falta de un plan de Estados Unidos e Israel para la guerra que iniciaron contra Irán y se empieza a instalar la idea de un prolongado conflicto, que se transmite a la economía argentina con una mayor presión dolarizadora y la pérdida de valor de los activos financieros, bonos públicos y acciones de empresas que cotizan en Buenos Aires y Wall Street.
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El dólar subió 1,5% en el precio minoristas y las cotizaciones financieras, pese al esfuerzo del Banco Central de la República Argentina que intervino en el mercado oficial para administrar la suba y dejarlo correr 0,6% en el precio mayorista, para cerrar en 1.411 pesos, ya consolidado arriba de los 1.400 pesos después de tocar mínimos la semana pasada.
La divisa en la plaza financiera cerró en 1.434 pesos el MEP, con una suba de 1,5%, y en 1.483,5 pesos el CCL, la operación de compra y venta de títulos que se utiliza para sacar los dólares del país y depositarlos en cuentas del exterior.
Los dólares financieros revirtieron la tendencia que mostraron en el primer bimestre, subieron 1% y 1,6% en el mes y acortaron a 3,1% y 2,7% la caída nominal a lo largo del año.
El desplome del precio de las acciones es mayor y este martes el índice Merval de las empresas líderes retrocedió 0,2% en pesos y 1,2% en dólares y ya acumulan en el año una pérdida de 14,9% y 12,5%, respectivamente. Esa caída también se transmitió al valor de los ADR de las empresas argentinas que cotizan en Nueva York, donde el desplome fue mayor, del orden del 4% a 5% y las pérdidas en el acumulado del año van de 10% a 20%, especialmente castigadas los bancos y las energéticas.
Todo el contexto se trasladó al valor de los bonos de la deuda pública que cayeron en el orden del 0,6% y dispararon el Riesgo País a los 573 puntos, el máximo nivel del año y alejando cualquier posibilidad de una emisión internacional que buscó el Gobierno como señal de apertura a los mercados internacionales.
La primera reacción de los mercados al ataque de Estados Unidos e Israel a Irán fue moderada, esperando que el conflicto sea acotado y en los tiempos que definición el presidente Donald Trump, de tres o cuatro semanas, lo que se reflejó en una suba menor a la esperada en el precio del barril de petróleo, que se ubicó entre 70 y 80 dólares según la versión WTI o Brent.
La reacción de Irán y la extensión de las hostilidades a la región empezaron a revertir la lectura inicial y el barril comenzó a subir al rango de 75 a 85 dólares y el gas natural en mahyor medida, por la salida de operaciones de las principales plantas de producción de Qatar y Arabia Saudita.
En la medida que el mercado perciba que el conflicto se desarrollará en los términos que plantea Irán, una guerra más extendida en tiempo y territorios afectados, la caída de los activos financieros y la suba de los precios de la energía meterán mayor presión sobre la plaza local, donde la dolarización de carteras suele actuar como refugio y se transmite a la economía real a través de una mayor presión inflacionaria.
