Argentina vive el Mundial con una intensidad que pocas selecciones del mundo generan. El 71,5% de los argentinos cree que la Selección va a salir campeona, la imagen de Scaloni roza el 93% de aprobación y el optimismo deportivo parece no tener techo. Pero debajo de esa euforia hay una pregunta que incomoda y una nueva encuesta de la consultora Giacobbe se animó a hacerla: ¿Qué preferís para los próximos cuatro años: que Argentina gane el Mundial pero la economía no mejore, o que la economía mejore pero a Argentina le vaya mal en el torneo?
La respuesta divide al país casi por la mitad. Y esa división dice más sobre el estado real de los argentinos que cualquier bandera celeste y blanca colgada en un balcón.
Casi la mitad elige el bolsillo antes que la copa
El Informe Especial Mundial 2026 de Giacobbe Consultores revela que el 48,8% de los encuestados preferiría que la economía mejore aunque Argentina no gane el Mundial. Del otro lado, el 44,2% elegiría el título aunque la situación económica permanezca igual. El 6,9% no supo o no contestó.
La diferencia entre ambas opciones es de apenas 4,6 puntos porcentuales, lo que técnicamente ubica el resultado dentro del margen de error. Pero el solo hecho de que casi la mitad del país anteponga la mejora económica al sueño mundialista es, en sí mismo, un dato político y social de primera magnitud.
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Las mujeres y los jóvenes, más pragmáticas
El cruce por género muestra matices importantes. Las mujeres se inclinan más hacia la economía: el 47,7% preferiría la mejora económica frente al 42,6% que elegiría el título. Entre los hombres, en cambio, la balanza se invierte levemente: el 50% optaría por ganar el Mundial aunque la economía no mejore, contra el 46,1% que preferiría lo contrario.
La franja etaria de 16 a 30 años es la que más apuesta al título: el 50,3% elegiría el campeonato por sobre la mejora económica. Es el único grupo donde esa preferencia supera claramente a la opción económica, que en ese segmento alcanza el 38,1%. Entre los mayores de 51 años, en cambio, la economía gana por amplio margen: el 47% la prefiere frente al 44,3% que elegiría el título.
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El Mundial distrae, pero no hace olvidar
Otro dato del mismo informe refuerza esta lectura. Ante la pregunta de si durante el Mundial los argentinos se olvidan de los problemas del país, solo el 14,5% respondió que sí, que se olvida de todo. La mayoría —el 46,9%— admitió que se distrae un poco pero no llega a olvidar los problemas. Y un significativo 37,9% fue taxativo: no se olvida de ninguna manera.
El rechazo a la distracción total es más pronunciado entre los mayores: en el grupo de 51 años o más, el 46,4% dice que el Mundial no le hace olvidar los problemas del país. Entre las mujeres, ese porcentaje llega al 40,3%.
La camiseta: el lujo que muchos no se dan
Un indicador económico concreto aparece también en la encuesta. Ante la pregunta de si compraron la camiseta de la Selección para este Mundial, el 72,9% respondió que no la compró. Solo el 7,8% adquirió la original —que en el mercado argentino tiene un precio que supera con creces el salario mínimo— y el 18,8% optó por una imitación.
El dato es elocuente: la participación emocional en el Mundial es masiva, pero el consumo asociado al torneo tiene un techo claro que impone la crisis económica. Entre los jóvenes de 16 a 30 años, la compra de camiseta —original o trucha— alcanza el 38,7%, el porcentaje más alto entre los grupos etarios. Entre los mayores de 51, apenas el 13,4% se hizo de alguna versión de la camiseta.
En la misma dirección apunta la pregunta sobre si planean hacer algo especial para los partidos de Argentina. El 54,4% dijo que no, que lo va a ver tranquilo. Solo el 30,8% planea algo especial como siempre, y un 9% reconoció que hará algo pero más austero que en otras oportunidades. La austeridad mundialista no es solo una expresión coloquial: es una decisión económica concreta para una porción importante de la población.
Fútbol y crisis: una convivencia tensa
Lo que emerge del informe de Giacobbe es un retrato complejo y honesto del ánimo argentino en vísperas del Mundial. El fervor existe, es real y es masivo. Pero coexiste con una conciencia muy presente de la situación económica que no se apaga ni con el mejor partido del mundo.
Los argentinos quieren que la Selección gane. La mayoría lo da por hecho. Pero una porción significativa —casi la mitad— preferiría que ese entusiasmo viniera acompañado de algo más concreto: que el sueldo alcance, que los precios bajen, que la vida cotidiana mejore. El título de la Selección genera una alegría que no tiene precio. Pero en un país con la historia económica de Argentina, esa alegría convive siempre con la conciencia de que el lunes después de la final, la realidad sigue esperando.
