Milei pone en riesgo la seguridad nacional con la intervención del Puerto de Ushuaia

La directoria de Protección Portuaria de Tierra del Fuego, María Rosa Lezcano, advirtió sobre el vacio de seguridad en el Puerto de Ushuaia vinculado a la normativa internacional aplicada a partir del atentado a las Torres Gemelas. Avanza una privatización de hecho en las instalaciones intervenidas.

31 de enero, 2026 | 20.41

La administración Milei va por la intervención federal de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur tal como quedó en evidencia con la injerencia de la Administración Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) sobre el Puerto de Ushuaia y el desplazamiento de las autoridades provinciales.

La región es clave por su conexión oceánica y Bicontinental, en un escenario global donde el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no esconde sus pretensiones de acceder a los recursos de todo el continente en nombre de una seguridad nacional que tambalea ante las corporaciones de Silicon Valley. Milei, al querer congraciarse con su amo Donald Trump, puso en riesgo la seguridad del país a partir de una intervención portuaria con destino incierto.

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La semana que viene, la Dirección Provincial de Puertos a cargo de Roberto Murcia realizará una nueva presentación judicial para advertir sobre los peligros a la seguridad y el (des)control portuario devenidos de la intervención federal.

El Destape dialogó con Néstor Lagraña, oficial de protección de las instalaciones portuarias (OPIP) y ex director de la dirección de puertos; con Jorge Alberto Ramírez, contratado por la dirección provincial como OPIP y con María Rosa Lezcano, la actual directora de protección portuaria,

Luego de haber sido corridos de sus funciones por el Poder Ejecutivo Nacional, denunciaron el avance de la privatización de los servicios portuarios y los huecos en la seguridad nacional ante el posible incumplimiento – a partir de la intervención federal- de normas internacionales dictadas luego de los atentados a las Torres Gemelas.

¿Riesgo de un atentado?

El mandato de los funcionarios de La Libertad Avanza era la intervención del Puerto de Ushuaia. ¿A pedido de quién? Milei se asume faldero de Trump y otros intereses corporativos que no termina de develar.

“Todos sabíamos que venían por la intervención. La primera vez que llegaron los auditores, les hablábamos de cuestiones técnicas como por ejemplo el funcionamiento de la central de monitoreo o las defensas del puerto y ellos automáticamente nos decían ´todo eso lo deben hacer los privados´. Teníamos 27 personas en el área de seguridad y ahí fue cuando nos dijeron que debíamos contratar una empresa privada”, afirmó María Rosa Lezcano, la actual directora de protección portuaria, inhabilitada por las autoridades federales para ingresar al Puerto.

El avance de Milei sobre la provincia de Tierra del Fuego no está exenta de contradicciones. En octubre del año pasado, la provincia contrató a la empresa de seguridad privada Bushido por 407 millones de pesos (en un proceso licitatorio que dejó afuera a Prosegur y la local Vigilan). La contratación ocurrió luego de las primeras presiones de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN).

Hasta el día de la intervención, había 30 personas dedicadas a la seguridad portuaria con más de 20 años de antigüedad. Las autoridades nacionales las dejaron afuera, mientras que los integrantes de Bushido quedaron habilitados por la ANPYN que de un día para el otro dejaron de reportar ante la Dirección Provincial, a cargo de Lezcano. “Se cortaron solos, se dieron vuelta y ahora no tenemos ningún tipo de información sobre las medidas de seguridad que se están ejecutando”, agregó la funcionaria.

La Prefectura de Ushuaia –fuerza federal que ahora está a cargo de la ministra Alejandra Monteoliva- también habilitó a los empleados de Bushido como oficiales de protección de instalaciones portuarias, cuando dicha empresa solo tenía antecedentes como prestadora de servicios en los boliches de la ciudad.

¿Será adrede esta aparente improvisación? ¿La administración Milei estará jugando con fuego para que ocurra una verdadera falla de seguridad en el Puerto como nueva excusa para avanzar sobre el gobernador Melella? ¿O buscarán una falla aun mayor para dar paso a la intervención de los Estados Unidos?

“El Puerto no tiene seguridad –aseveró Lezcano-. Las personas que ahora hacen el trabajo de los oficiales de protección de las instalaciones portuarias no están capacitadas para esta tarea. El jefe de la Prefectura local es cómplice. Y al haber cambiado de manera abrupta la autoridad de aplicación, el Puerto tampoco cuenta con las certificaciones correspondientes, normas internacionales que se impusieron luego de los atentados a las Torres Gemelas. El Puerto carece, en estos momentos, de un Plan de Protección”.

- ¿Qué implica la falta de un Plan de Protección? -, preguntó El Destape.

- Que nada te garantiza que no haya un derrame o un atentado.

La construcción de una intervención

El Poder Ejecutivo utilizó como excusa para avanzar con la intervención del puerto una denuncia realizada por el secretario general de la Unión de Personal Superior Ferroviario, Juan Avellaneda, contra la ley provincial N° 1596 que creaba un fondo para cubrir la deuda de la obra social estatal (OSEF) financiado con el superávit del Puerto de Ushuaia.

No por casualidad, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación solo habilitó a trabajar dentro del puerto al gremio vinculado a Avellaneda. A partir de esa denuncia se realizó una primera auditoría que finalizó con la intervención federal.

“Desde Buenos aires vinieron y nos observaron algunas cuestiones leves. Pero nos pusieron la categoría ´Certificado no vigente´, y nos dieron 30 días para llevar adelante una serie de modificaciones. Volvieron a inspeccionar, estaba todo en orden. El auditor de la Prefectura certificó el documento por cinco años más sin ningún tipo de deficiencia. Ese documento va a la Organización Marítima Internacional y todo el mundo sabe que somos un puerto seguro. Pero a la semana cayeron otra vez ya con la idea de intervenirnos”, explicó Jorge Alberto Ramírez, contratado por la DPP como oficial de protección de las instalaciones portuarias (OPIP).

- ¿Cuál es el rol que cumplen los oficiales de protección de la infraestructura portuaria? -, preguntó el Destape a Néstor Lagraña, oficial de protección y ex director de la DPP durante la gestión de Fabiana Ríos y Roxana Bertone.

- Cada vez que llega un buque tiene que haber un oficial OPIP, nosotros éramos cuatro a cargo del Plan de Protección, que incluye el monitoreo de los movimientos de los buques, las cuestiones asociadas a la seguridad de los pasajeros y temas ambientales para evitar derrames o el vertido de aguas grises por parte de los buques. Hoy esa protección la brinda supuestamente la empresa Bushido.

En el puerto trabajaban 100 personas aproximadamente. Con la intervención, se habilitó solamente la continuidad de 20 empleados vinculadas al gremio de la Unión de Personal Superior Ferroviario, a cargo de Juan Avellaneda, la misma persona que había formulado la denuncia administrativa contra las autoridades portuarias provinciales.

- ¿Existe una situación de riesgo dentro del Puerto? -, insistió el Destape con Lagraña.

-No nos consta que haya personal especializado para llevar adelante el Plan de Protección. Primero tenés que tener conocimiento del plan, los detalles del equipamiento, saber cómo moverte ante una contingencia como un derrame de los residuos oleosos de los buques. En seguridad éramos 30 personas, cuatro éramos oficiales OPIP. Desde Buenos Aires nos habían dicho que éramos pocos por eso se contrató una empresa de seguridad privada. Ahora ellos quedaron a cargo cuando nosotros teníamos más de 20 años de experiencia dentro del Puerto.

Los principios de una privatización

“Todo tiene que ser privado”. Eso fue lo que le dijeron a María Rosa Lezcano, directora de Protección Portuaria cuando los funcionarios de la ANPYN se hicieron presentes en el Puerto de Ushuaia a mediados de diciembre del año pasado. Concretada la intervención, los representantes del Poder Ejecutivo Nacional quitaron de las máquinas del puerto el ploteo que las identificaba como propiedad de la provincia.

“Por estas horas, la operatoria de los contenedores la está llevando adelante una empresa privada cuando ese movimiento lo suele hacer el personal de puerto -manifestó Lagraña-. Una de las empresas que está llevando adelante las operaciones por decisión de la intervención se llama Masciotra (junto a Estibajes y Logística Austral SRL)”.

Pero no es la única. La directora de protección portuaria – que paradójicamente no puede entrar al Puerto por decisión de la ANPYN)- señaló a la sociedad de nombre Logística Lechman, que pertenece a Marcelo y Jorge Lechman. Este último es legislador por el partido “Somos Fueguinos”.

En diciembre de 2024, Jorge Lechman –también empresario con intereses cruzados con el Puerto- había presentado un proyecto para la creación de un Consejo Asesor Portuario en el que hablaba de la posible privatización de las instalaciones ahora intervenidas. En paralelo, su hermano reclamaba la intervención de la ANPYN. Además de las cuestiones de seguridad denunciadas por Lezcano, en Tierra del Fuego avanza una privatización de hecho sobre el Puerto.

Vasallaje

En abril de 2024, Milei volaba casi de madrugada hacia Tierra del Fuego para reunirse con la generala Laura Richardson, en ese momento jefa del Comando Sur, quien había manifestado el interés de los Estados Unidos por el agua dulce de la región, el litio y otros minerales críticos.

Desde entonces, la administración Milei puso en funcionamiento el Memorándum de Entendimiento sobre la gobernanza de los minerales críticos en el marco de la Alianza para la Seguridad de los Minerales Críticos, dio el primer paso para la injerencia del cuerpo de ingenieros de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en la gestión de la Vía Navegable Troncal (acuerdo heredado de la gestión de Sergio Massa como ministro plenipotenciario del Frente de Todos), y casi dos años después del primer movimiento, no solo intervino el Puerto de Ushuaia sino que autorizó la llegada de una comitiva de congresistas de los Estados Unidos bajo una total opacidad. Todavía ni la Cancillería, ni la ANAC ni el Ministerio de Defensa brindaron información sobre todos los pasajeros del avión Boeing C-40C con matrícula 05-0730.

Es el vasallaje, resumió Guillermo Carmona, ex Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur en la Cancillería Argentina.

“El problema es el vasallaje promovido y permitido por Milei por el que decisiones clave de la Argentina se toman en Washington. Es el vasallaje que representa la descarada intromisión del embajador Lamelas que, aviones y congresistas mediante, ya está interviniendo con la aquiescencia de Milei para limitar la autonomía de las provincias y condicionar las decisiones de los gobernadores. El problema es que el gobierno vasallo de Milei intervino el Puerto de Ushuaia, medida que vulnera la autonomía provincial y preanuncia una muy probable privatización a favor de intereses empresariales ligados a Estados Unidos”, concluyó Carmona.