Mientras trabajadores estatales sufren las políticas económicas del gobernador Carlos Sadir, el sector privado tampoco escapa a la realidad. Un informe de la Unión Industrial de Jujuy (UIJ) advirtió acerca de lo que considera un escenario de "desigualdad de condiciones" en el mercado laboral.
Los datos relevados por la UIJ indican que el empleo privado en la provincia cayó 0,6% desde diciembre de 2023, cuando Javier Milei asumió la Presidencia. Si bien parece una baja menor si se la compara con los derrumbes de dos dígitos que sufren provincias como Santa Cruz (-16,3%), este porcentaje esconde suspensiones, adelantos de vacaciones y una precarización creciente que golpea de lleno al corazón del sector fabril.
Lo que describe el análisis es que en la provincia jujeña no solo se registra una moderada baja en las cifras del empleo privado en los últimos dos años, sino que esa moderación tiene que ver con el sostén de una sola industria: hay trabajo en la minería, mientras que en el resto de los sectores el derrumbe es dramático.
Los recientes cierres de la tabacalera Alliance One, la alimenticia Otito, más los centenares de despidos en la azucarera Ledesma, se explican por la caída profunda del consumo interno y la apertura agravada de las importaciones, muestras claras de las medidas impulsadas por Milei y apoyadas por el gobernador Sadir.
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Ante la imposibilidad financiera de sostener las plantillas de personal completas, las empresas empezaron a ejecutar medidas de contingencia que buscan evitar el cierre definitivo. El presidente de la UIJ, Federico Gatti, afirmó que "hubo despidos, pero también se han implementado medidas previas como ceses de turno". En declaraciones para Gestión Sindical, el dirigente sostuvo que estas "son herramientas que las empresas agotan antes de tener que aplicar regulaciones más duras o desvinculaciones masivas”.
En este contexto de fragilidad, Jujuy encontró en la actividad minera un "refugio estadístico" que maquilla la crisis terminal que atraviesa la industria orientada al consumo masivo. Al igual que ocurre en Neuquén con Vaca Muerta, la minería —especialmente la vinculada al litio en la Puna— se convirtió en el exclusivo motor que sostiene los niveles de actividad económica provincial.
La industria nacional sufre por la apertura de importaciones
La actividad minera no logra compensar la sangría de empleos en los sectores que dependen exclusivamente del mercado interno. Para la industria tradicional, la competencia con productos extranjeros generó consecuencias letales sobre la rentabilidad.
“Lo poco que se logra vender hoy en el mercado local debe competir en absoluta desigualdad de condiciones con lo que viene importado o con lo que ingresa de forma ilegal al país”, advirtió Gatti, subrayando la falta de políticas de protección para el productor regional.
Para Gatti, en el mejor de los escenarios, ese proceso "de formación y absorción laboral" que propone la administración de La Libertad Avanza (LLA) llevaría "por lo menos cinco años", un plazo imposible de sostener socialmente en las condiciones actuales de recesión y despidos constantes.
Hace algunos días, desde la UIA reafirmaron su intención de trabajar en propuestas que fortalezcan el papel de la industria como motor del crecimiento económico y la generación de empleo formal.
