Durante el primer trimestre, las jubilaciones que incluyen bono se ubicaron 18,2% por debajo del nivel que tenían en el último tramo del gobierno de Alberto Fernández, según estimaciones del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). En el caso de los haberes sin bono, la baja fue más moderada, aunque igualmente significativa: 2,6% en la misma comparación.
La medición trimestral resulta metodológicamente más adecuada debido al esquema de actualización que regía con la fórmula previa. Si se ajusta la jubilación mínima sin bono por inflación utilizando la canasta de consumo de 2017/18, la pérdida de poder adquisitivo frente al último trimestre de 2023 alcanza el 11,5%.
A esto se suma que el bono de $ 70.000 para quienes cobran la mínima permanece congelado desde hace dos años. De haberse actualizado con el mismo criterio que el haber previsional, en marzo debería ubicarse en $ 192.435. Esto implica que los jubilados que perciben la mínima resignan alrededor de $ 122.435 mensuales.
La reforma laboral hundirá las jubilaciones
En paralelo, un informe del Observatorio del Control Público de la Fundación Éforo advirtió que la reforma laboral promovida por el gobierno de Javier Milei podría agravar la situación previsional. El estudio sostiene que el proyecto podría elevar la informalidad hasta cuatro puntos porcentuales, con un impacto directo en la recaudación del sistema jubilatorio.
Según el análisis, ese aumento en el empleo no registrado implicaría una pérdida anual cercana a los U$S 4.000 millones en aportes y contribuciones. El documento remarca que por cada punto adicional de informalidad, el sistema previsional deja de percibir aproximadamente U$S 975 millones al año.
En un contexto donde las jubilaciones ya acumulan deterioro, una merma adicional en los ingresos del sistema podría profundizar los desequilibrios fiscales. En Argentina, las contribuciones patronales equivalen a cerca del 11% del PBI, por lo que una reducción significativa afectaría el financiamiento de la seguridad social.
El informe advierte que la caída de recursos no sólo comprometería el pago de jubilaciones, sino también asignaciones y otras prestaciones. Ante ese escenario, el Estado podría verse forzado a incrementar el endeudamiento o aplicar recortes en el gasto social.
MÁS INFO
La situación financiera de la Anses también refleja tensiones. De acuerdo con los datos citados, el superávit del organismo se redujo 98% en un año: pasó de $4,05 billones en 2024 a apenas $100.243 millones en 2025. Carla Pitiot, directora del Observatorio, señaló que el debate sobre la reforma laboral no puede analizarse de manera aislada del sistema previsional y advirtió sobre el retroceso en el resultado financiero.
Actualmente, los aportes y contribuciones no alcanzan para cubrir todas las obligaciones del sistema, que presenta una brecha estimada en torno a los $10 billones, compensada con otros tributos.
