Las consultoras privadas y bancos que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina ajustaron sus previsiones y anticipan que la inflación seguirá en niveles elevados durante abril de 2026, luego de la aceleración registrada en marzo.
El dato más reciente difundido por el INDEC mostró que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo fue de 3,4%, por encima de los registros previos y consolidando una suba acumulada del 9,4% en el primer trimestre del año.
Inflación: qué esperan las consultoras para abril
Tras conocerse ese resultado, las proyecciones privadas apuntan a que la inflación de abril se mantendría en niveles similares o levemente por encima del 3%. En el mercado estiman que el IPC del cuarto mes del año podría ubicarse en una franja de entre 3% y 3,5%, impulsado por nuevas subas en tarifas, transporte, alimentos y servicios regulados.
Los analistas consideran que la desaceleración observada en meses anteriores perdió fuerza y que el proceso desinflacionario enfrenta una pausa.
Qué rubros presionan sobre los precios
Entre los principales factores que podrían impactar en la inflación de abril aparecen:
- Aumentos en transporte público del AMBA.
- Ajustes en tarifas de servicios.
- Subas en educación privada.
- Incrementos en combustibles.
- Presión sobre alimentos y bebidas.
En marzo, justamente, Educación lideró los aumentos con 12,1%, seguida por Transporte con 4,1%.
Inflación anual proyectada para 2026
Según el REM, la inflación acumulada para todo 2026 se ubicaría en torno al 29,8%, aunque algunos analistas no descartan revisiones al alza si persiste la aceleración mensual. Esto significa que, aun con una baja respecto de años anteriores, el ritmo de suba de precios seguiría siendo alto y condicionando salarios, jubilaciones y consumo.
El consenso del mercado espera que la inflación continúe oscilando entre el 2% y el 4% mensual durante buena parte del año, dependiendo de la política cambiaria, los ajustes tarifarios y la evolución de la actividad económica.
En ese escenario, abril aparece como un mes clave para medir si marzo fue un salto puntual o el inicio de una nueva etapa de mayor presión inflacionaria.
Consultoras y bancos siguen de cerca dos variables centrales:
- El comportamiento del dólar oficial y financiero.
- La continuidad de aumentos regulados.
Ambos factores serán determinantes para definir si la inflación logra retomar una tendencia descendente o se mantiene por encima del 3% mensual.
En cuánto al dólar, por último y para el cierre de 2026, el mercado proyecta un dólar en torno a los $1.700, lo que implicaría una suba interanual del 17,4%. Dentro del grupo de analistas con mejores pronósticos históricos (Top 10 del REM), las estimaciones son más bajas, con un tipo de cambio cercano a los $1.633 para fin de año.
