Cimbronazo en el Gobierno: Lavagna renunció al INDEC en medio de las críticas a las mediciones de inflación y pobreza

El economista deja el cargo en un contexto atravesado por cuestionamientos a las mediciones oficiales, tensiones internas en el instituto y discusiones públicas.

02 de febrero, 2026 | 12.42

El economista Marco Lavagna renunció este lunes a la dirección del INDEC, en medio de fuertes cuestionamientos sobre las mediciones del organismo en materia de inflación y crecimiento. En los próximos días se va a conocer la medición de inflación con la conformación de las nueva canasta, que estaba lista hace un año y se mantuvo postergada hasta la fecha. decisión reabre dudas sobre la consistencia de los datos oficiales en un momento central para el relato económico del Gobierno.

La salida del titular del organismo estadístico se produce cuando comienza a aplicarse la nueva medición de inflación, demorada más de un año, y tras una serie de controversias por el IPC, el EMAE y otras variables clave, profundizando las dudas sobre la consistencia de los datos oficiales en un momento central para el relato económico del Gobierno.

La renuncia de Marco Lavagna a la dirección del INDEC se conoció luego de que el organismo pusiera en marcha el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC). El economista deja el cargo en un contexto atravesado por cuestionamientos a las mediciones oficiales, tensiones internas en el instituto y discusiones públicas sobre la confiabilidad de los principales indicadores económicos.

"Nos llama poderosamente la atención la renuncia de Marco Lavagna a ocho días de la salida del IPC con la nueva ponderaciones de la ENGHO 2017/18. Es un escenario en el que nuestro organismo va estar en el centro de la opinión pública. Exigimos, históricamente, un INDEC independiente del poder político", señalaron a este medio los trabajadores de ATE Indec.

Qué dijo Lavagna sobre su renuncia al INDEC

En el aviso interno por el que comunicó a los trabajadores del INDEC su renuncia, según pudo saber El DestapeMarco Lavagna expresó: "Queridas y queridos compañeros del INDEC: Quiero contarles que he tomado la decisión de cerrar esta etapa al frente del INDEC".

Se trató de un mail de tono institucional, en el que evitó hacer comentarios de tono político. "Fueron 6 años de mucho trabajo y de enormes desafíos, en los que logramos avanzar en la mejora de las estadísticas públicas y el sistema estadístico nacional. Sabemos que la realidad económica y social cambia permanentemente y que el sistema estadístico nacional necesita seguir adaptándose y fortaleciéndose. En ese camino, quedan proyectos con un alto nivel de desarrollo y otros en proceso, que estoy seguro podrán completarse y ser implementados próximamente".

En ese sentido, Lavagna agregó: "En lo personal no es una decisión sencilla, pero es momento de encarar nuevos proyectos y desafíos, con la tranquilidad de haber compartido con ustedes una etapa intensa y valiosa. Quiero agradecerles sinceramente por el trabajo diario, el compromiso y la vocación con la que sostienen al INDEC todos los días. Son el principal activo del organismo y la base para que las estadísticas públicas sigan siendo técnicas, confiables y transparentes".

"Les deseo lo mejor en lo que viene y confío en que el INDEC va a seguir creciendo y consolidándose, y que próximamente se pueda actualizar el marco normativo que ayude a esto. Un fuerte abrazo, los voy a extrañar y el INDEC siempre podrá contar con lo que este a mi alcance para defenderlo", cerró el ahora extitular del organismo estadístico..

Los números de Lavagna

Lavagna había asumido al frente del Indec el 30 de diciembre de 2019, con el aval del entonces presidente Alberto Fernández y del ministro de Economía Martín Guzmán. Su llegada fue presentada como una continuidad del proceso de normalización estadística iniciado durante la gestión de Jorge Todesca, luego de los años de intervención del organismo. Paradójicamente, su salida se produce cuando el Indec comienza a modificar una de las variables más sensibles de la economía: la medición de la inflación.

Desde el mes pasado, el organismo puso en marcha un nuevo IPC que introduce cambios relevantes en la metodología. Entre ellos, la adopción de la clasificación Coicop 2018 recomendada por Naciones Unidas, la incorporación de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18 para definir ponderadores y canastas, la actualización de períodos de referencia y modificaciones en las fórmulas de cálculo. A eso se suma una ampliación del relevamiento de precios, que ahora alcanza a 39 aglomerados y más de 500.000 precios mensuales recolectados en forma mayoritariamente digital.

La actualización, sin embargo, llega con más de un año de demora y sin aplicación retroactiva. Las series anteriores permanecerán sin cambios, aun cuando distintos estudios señalaron que la utilización de ponderadores basados en consumos de 2004/05 generó distorsiones relevantes en el IPC. Esa decisión tiene consecuencias directas: el impacto pleno del ajuste de precios de fines de 2023 y comienzos de 2024 no quedará reflejado bajo la nueva metodología.

Diversos informes, entre ellos los del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), sostienen que la brecha entre la inflación medida con la canasta antigua y la que resultaría de aplicar la ENGHo 2017/18 ronda los 40 puntos porcentuales en el acumulado del actual gobierno. Según esos cálculos, entre diciembre de 2023 y noviembre de 2025, la inflación oficial fue de 249,5%, mientras que la estimación con ponderadores actualizados ascendería a 288,2%.

La diferencia se explica, en buena medida, por el peso asignado a los servicios públicos y a los gastos asociados a la vivienda. Mientras la medición vigente le asignó a ese rubro una incidencia inferior al 10%, la canasta más reciente eleva ese porcentaje por encima del 14%. En un período atravesado por fuertes aumentos tarifarios, esa subponderación redujo el impacto del ajuste sobre el índice general.

La renuncia de Lavagna también se produce luego de otra controversia: la corrección de la serie del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). En septiembre, el INDEC difundió datos de actividad que superaron las proyecciones privadas y evitaron que la economía ingresara en una recesión técnica. Eso fue posible tras una revisión al alza de seis meses previos de la serie desestacionalizada.

Según los datos difundidos, julio pasó de una variación negativa a una positiva, agosto mostró una mejora mayor a la estimada inicialmente y también se corrigieron los registros de enero, febrero, abril y junio. Las modificaciones generaron cuestionamientos de economistas y de bloques opositores, que señalaron que los cambios alteraron el resultado agregado del indicador en un sentido favorable al Gobierno.

Lavagna publicó un documento técnico en el que explicó que las revisiones forman parte del método de desestacionalización utilizado históricamente por el INDEC y que la incorporación de un nuevo mes, especialmente cuando cierra un trimestre, implica recalibraciones de la tendencia y del ciclo. Según el organismo, la mejora de septiembre estuvo asociada principalmente al desempeño del sector de intermediación financiera.

Más allá de la explicación técnica, el episodio profundizó las dudas sobre la consistencia de las estadísticas oficiales en un contexto donde la desaceleración de la inflación y la estabilización de la actividad se convirtieron en pilares del discurso económico del Gobierno. No es un dato menor que el INDEC esté conducido por un funcionario de origen peronista en una administración que construyó buena parte de su legitimidad política en oposición a ese espacio.

La salida de Lavagna también se da en medio de conflictos internos en el organismo, vinculados a salarios congelados y reclamos de los trabajadores del INDEC. En los últimos meses, empleados denunciaron inconsistencias en la medición de la Canasta Básica y advirtieron que los valores publicados subestimaban el costo real de vida. Esos cuestionamientos no fueron corregidos por la conducción del instituto.

El nuevo IPC no solo impactará en la medición de la inflación. También tendrá efectos sobre otros indicadores, como la actualización de contratos, jubilaciones, salarios y programas sociales, además de influir en la lectura de la evolución del consumo y del poder adquisitivo. En ese sentido, la implementación del cambio metodológico abre una etapa de transición en la que convivirán series no comparables entre sí, lo que agrega complejidad al análisis económico.