El mercado inmobiliario porteño mostró en abril una fuerte caída en las operaciones realizadas con crédito hipotecario, un dato que expone las dificultades crecientes de la clase media para acceder a una vivienda financiada.
Durante ese mes se concretaron 5.472 escrituras de compraventa en la Ciudad de Buenos Aires, prácticamente sin cambios frente a abril de 2025. De acuerdo con el relevamiento del Colegio de Escribanos porteño, apenas hubo una operación más que un año atrás. En comparación con marzo, además, la actividad retrocedió 2,1%.
Signos de enfriamiento
El volumen total de las transacciones alcanzó los $861.110 millones, con un incremento interanual del 18,4%. No obstante, al medir los valores en dólares oficiales, el promedio de cada operación mostró una baja del 2,5%. El dato más preocupante surgió en el segmento hipotecario. En abril solo se registraron 609 escrituras con financiamiento, lo que significó una caída del 48,9% respecto del mismo mes del año pasado.
Actualmente, apenas poco más del 11% de las operaciones inmobiliarias en la Ciudad se realizan mediante crédito hipotecario, reflejando el freno que atraviesa el financiamiento pese al retorno de las líneas UVA. La incidencia de las hipotecas también se redujo frente a marzo, cuando representaban cerca del 15% del total de escrituras.
La presidenta del Colegio de Escribanos de la Ciudad, Magdalena Tato, explicó que el nivel general de compraventas se mantiene "prácticamente igual" al de 2025, aunque advirtió que las operaciones con crédito se desplomaron a la mitad en apenas un año.
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En ese sentido, sostuvo que el mercado continúa mostrando movimiento "gracias a las operaciones realizadas al contado" y señaló la necesidad de impulsar nuevas herramientas de financiamiento privado para incentivar el acceso a la vivienda.
Desde el sector inmobiliario reconocen que, tras el impulso inicial generado por el regreso de los créditos hipotecarios, las operaciones financiadas comenzaron a desacelerarse de manera marcada. Mientras tanto, gran parte de la actividad sigue dependiendo de compradores con ahorros previos o capital propio.
Y encima tampoco se puede alquilar
En Argentina, más del 20% de los hogares alquila la vivienda en la que vive, un fenómeno que evidencia el avance del proceso de inquilinización en el país. Desde 2010, la cantidad de hogares inquilinos creció un 70,4%, muy por encima del aumento total de hogares registrado en ese mismo período.
El crecimiento del alquiler como forma de acceso a la vivienda ocurre, además, en un contexto de creciente deterioro en las condiciones de accesibilidad. Desde fines de 2023, los precios de los alquileres avanzan a un ritmo superior tanto al de la inflación como al de los salarios.
Como consecuencia, el peso del alquiler sobre los ingresos familiares se incrementó de manera sostenida y ya supera el 50% del salario promedio, una situación que vuelve cada vez más difícil sostener una vivienda incluso para sectores con empleo formal. En términos acumulados, durante los primeros dos años de gestión de Javier Milei, la inflación medida por el IPC acumuló una suba del 234,3% entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2025.
Sin embargo, el aumento de los alquileres publicados fue todavía mayor y rondó el 300% en ese mismo lapso, profundizando la brecha entre ingresos y costo habitacional.
