Los precios internacionales del petróleo registraron una fuerte disparada este viernes, luego de que las fuerzas armadas de Irán profundizaran sus ataques contra posiciones estratégicas de los Estados Unidos en Medio Oriente. Al cierre de las operaciones financieras, el barril de petróleo Brent pegó un salto del 4,63% (+3,90 dólares) para consolidarse en los 88,13 dólares por unidad. Por su parte, el barril de West Texas Intermediate (WTI), indicador clave para el mercado norteamericano, trepó un 4% diario y alcanzó los 82,15 dólares.
La fuerte reacción de los mercados petroleros respondió de manera directa a la confirmación de una nueva ofensiva militar. La Guardia Revolucionaria de Irán se adjudicó formalmente un ataque con armamento pesado contra una base aérea de los Estados Unidos ubicada en Qatar, asegurando haber destruido por completo su sistema de radares de largo alcance y varios aviones estratégicos de reabastecimiento de combustible en pleno vuelo, además de causar daños graves en otras aeronaves de combate.
La comandancia persa advirtió públicamente a la Casa Blanca y a los gobiernos árabes que albergan infraestructura militar norteamericana que cruzar las líneas rojas y atacar su territorio traerá consecuencias demoledoras. "El Ejército de Estados Unidos y los que acogen sus bases en la región deben saber que atacar la infraestructura en Irán tendrá consecuencias muy graves", sentenció la cúpula militar iraní.
En paralelo, el gobierno de Teherán elevó a cerca de 40 la cantidad de civiles y militares muertos, y a más de 400 los heridos, como consecuencia de las intensas oleadas de bombardeos ejecutadas por las fuerzas estadounidenses en los últimos días. Al menos ocho de estas víctimas fatales se registraron durante incursiones aéreas nocturnas en el sur de Irán, puntualmente en el condado de Jamir (provincia de Fars). Esta zona geográfica, apenas separada del estratégico litoral del Golfo Pérsico, sufrió la destrucción total de al menos seis puentes clave, afectando severamente la conectividad y la logística en una de las regiones más sensibles para el transporte de recursos energéticos del planeta.
Esta escala armada parece haber dinamitado por completo los canales de diálogo y las negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz duradero, dejando sin efecto práctico el memorando de entendimiento que ambas potencias habían firmado hace apenas un mes. El panorama actual forzó un cambio drástico de tendencia en las pizarras energéticas internacionales: frente a los mínimos de 70 dólares por barril que el crudo Brent había llegado a registrar hace pocas semanas por temores a una recesión, la incertidumbre por el suministro físico de petróleo lo empujó rápidamente hacia la barrera de los 90 dólares.
La preocupación central de los operadores se alinea con las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo que advirtió recientemente que el flujo global de crudo podría demorar entre dos y tres meses en recuperar una relativa normalidad una vez que se logre reabrir de manera segura la navegación comercial en el Estrecho de Ormuz. Desde el FMI alertaron además que la mayor amenaza en el largo plazo radica en que este freno prolongado de la actividad portuaria y de los yacimientos en Medio Oriente termine provocando pérdidas permanentes en la capacidad de bombeo global, debido a la falta de financiamiento internacional necesario para reactivar los pozos que hoy se encuentran paralizados por la guerra.
Con información de EuropaPress.
