El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, presentó este lunes el Informe de Política Monetaria (IPOM) correspondiente al primer trimestre del año en una conferencia en la que dejó algunas definiciones importantes: el dólar seguirá atrasado, el campo que no tiene que esperar más trato privilegiado, las empresas se pueden llevar los dólares por el CCL y las familias no van a tener ninguna ayuda para afrontar la crisis de endeudamiento.
Bausili y el vicepresidente Vladimir Werning cumplieron lo que esperan sea la última imposición del Fondo Monetario Internacional antes de aprobar esta semana la segunda revisión del acuerdo, con un waiver (dispensa) por no haber cumplido con la meta de acumulación de reservas del año pasado, que habilitará el desembolso de unos 1.000 millones de dólares.
El titular del BCRA defendió la política monetaria que utiliza los “agregados monetarios” como ancla para influir en la reversión del proceso inflacionario y aseguró que, pese a la aceleración de los últimos diez meses, sólo cortada transitoriamente en abril, “la inflación subyacente no evidencia riesgos de una persistencia de la inflación”.
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La utilización de los agregados monetarios debería permitir que la tasa de interés se fije arbitrando las necesidades de liquidez de la economía, pero por imposición del FMI el BCRA estableció un sendero con un piso de 20% que fija a través de la remuneración de pasivos para esterilizar y un techo de 25,05% a través de la línea de oferta de liquidez.
“La publicación (del Ipom) es una buena noticia. Le da institucionalidad y credibilidad a la política monetaria, y permite que los agentes privados y 'el mercado' tengan información concreta para formar expectativas y evaluar la coherencia del discurso en el tiempo”, sostuvo ese mismo lunes la consultora EconViews del ex secretario de Finanzas, Miguel Kiguel.
“El problema es que el mismo informe desnuda las falencias del esquema. Desde Econviews venimos diciendo que el régimen de control de la cantidad de dinero que implementa el Banco Central para bajar la inflación tiene un problema de raíz: depende de estimar la demanda de dinero, algo que es casi imposible de hacer con precisión. El IPOM de marzo nos da la razón”, agregó la consultora.
Bausili, aunque no respondió a ese planteo puntual, sí reconoció que la forma de medir la demanda de dinero de la economía no es exacta, aceptó que en el primer trimestre pudo ser menor a la que esperaban y que recién cuando termine el semestre sabrán si acertaron con la proyección que hicieron en diciembre.
“Tres meses después, la demanda de dinero no solo no se recuperó, sino que cayó. La famosa remonetización no se dio y las compras de reservas fueron esterilizadas por las emisiones de deuda del Tesoro. En el informe, el BCRA ensaya algunas explicaciones para el fallo en sus proyecciones…Todo puede ser cierto. Y también es válido que las metas que persigue el BCRA se vayan recalibrando. El problema de fondo es que cuando el ancla es tan difícil de medir, deja de ser ancla”, advirtió la consultora.
Qué dijo Bausili sobre la inflación
Bausili y Werning aseguraron que los picos de inflación fueron por cuestiones puntuales, como la suba de la carne, la guerra que iniciaron Estados Unidos e Israel atacando a Irán y los aumentos regulados en el precio del transporte, y que, según detectaron, no tendrán impacto de segunda vuelta, es decir traslado al resto de los precios de la economía.
Sin embargo, tanto la consultora EconViews, como la mayoría que opera en el mercado como Equilibria y EcoGo, estiman una “inflación subyacente” que se mantiene mensualmente entre 2% y 2,5%, contradiciendo las proyecciones del BCRA.
“El ancla fiscal y monetaria no convalidan una suba sostenida de precios. Consideramos que están dadas las condiciones para que la demanda de dinero siga acompañando la evolución de la economía”, insistió Bausili. El presidente del BCRA advirtió también que la economía está perdiendo la alta estacionalidad que siempre mantuvo en la liquidación de las divisas provenientes de las exportaciones del complejo agropecuario gracias a la mayor incidencia que tienen las ventas externas de energía, fundamentalmente petróleo, y minerales, lo que deja en una posición de debilidad a los productores agropecuarios que históricamente presionaban por devaluación o cambios en el régimen de retenciones.
“El ritmo de compra de reservas se puede mantener porque tenemos una economía que está reduciendo su dependencia de la estacionalidad. Tradicionalmente, estaba muy atada al agro y a los programas de incentivo a la liquidación de la cosecha. La minería y el petróleo ayudan a combatir esa estacionalidad porque el petróleo sale de la tierra todos los días a cualquier hora”, dijo.
Sin referirse abiertamente a los productores, el mensaje fue que el cambio en matriz productiva del país, con la irrupción de Vaca Muerta, le quitó al campo el arma de presión y ahora deberán arbitrar entre el valor del dólar y la soja para tomar las decisiones de liquidar, sin esperar nuevos incentivos.
El volumen de exportaciones, que “marca un nuevo récord cada mes”, indican que para las autoridades del BCRA no hay atraso cambiario ni problemas con la disponibilidad de divisas para las empresas, quienes todavía tienen bloqueado la Formación de Activos Externos, y a las que recomendó manejar el capital de trabajo a través del “mercado financiero”.
Respecto de la otra gran preocupación, el nivel de endeudamiento de las familias, con récord de préstamos en situación de mora, Bausili y su segundo dejaron en claro que no van a tomar ninguna medida para ayudar a resolverlo: “No nos vamos a hacer cargo del dinero de la sociedad, eso no va a pasar. No habrá subsidios del Gobierno al sector privado por haber incurrido en esas pérdidas”.
