El riesgo país supera los 630 puntos y expone la fragilidad del frente financiero

La suba del indicador se da en un contexto de tensión global, pero también refleja dudas sobre la consistencia del programa económico y la sostenibilidad del superávit fiscal en Argentina.

19 de marzo, 2026 | 13.21

El riesgo país volvió a escalar este jueves y superó los 630 puntos básicos, en una jornada marcada por la volatilidad internacional y la caída de los bonos soberanos. El indicador que elabora JP Morgan alcanzó los 632 puntos, con un incremento hasta el momento de 3,6% respecto del cierre previo, luego de haber abierto en 610 puntos. La suba se produjo en paralelo a un deterioro en la cotización de la deuda argentina en los mercados externos, donde los bonos registraron retrocesos de hasta 1%.

La escalada del riesgo país argentino se da en un contexto global atravesado por la incertidumbre derivada de la guerra en Medio Oriente y el consecuente aumento del precio del petróleo, factores que reconfiguran las expectativas financieras a nivel internacional. 

Según un informe de la consultora Adcap Grupo Financiero, “los soberanos en USD operan con tono negativo, moviéndose en sintonía con el contexto global de risk-off tras la publicación del PPI y un mensaje de la Fed más hawkish de lo esperado”.  El reporte agrega que "el cambio en las proyecciones de inflación y la falta de visibilidad sobre recortes de tasas en el corto plazo pesaron sobre las acciones, que se dieron vuelta a la baja, arrastrando a Argentina y al complejo LatAm en general”.

En ese escenario, la deuda argentina mostró un comportamiento más débil que otros mercados emergentes. El miércoles el GD35 lideró la venta, cayendo alrededor de 1,5 dólares desde 74,35 por la mañana hasta 72,90 al cierre, "marcando una clara underperformance en el tramo largo”. A su vez, “la curva cerró en mínimos, con el tramo largo actuando una vez más como el principal rezagado”. Esta caída se mantiene en las operaciones de este jueves. 

La dinámica del riesgo país, que mide la sobretasa que paga la deuda argentina respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, funciona como un termómetro de la percepción de los inversores sobre la capacidad de pago y la estabilidad macroeconómica. Su nivel actual, por encima de los 600 puntos, indica un acceso restringido al financiamiento voluntario y un costo elevado para cualquier eventual emisión de deuda.

Un crash en tiempo real

Si bien el JP Morgan dejó de publicar en tiempo real el indicador para la Argentina, para evitar especulaciones con las altas oscilaciones de la medición, varias consultoras mantienen la medición estimada entre rendimientos de bonos argentinos con sus pares estadounidenses (considerados libres de riesgo). “La dinámica más amplia de salidas afectó a los activos emergentes y latinoamericanos en general”, indica, pero la referencia a la “underperformance” de los bonos argentinos marca una diferencia respecto de otros países de la región.

En paralelo, el mercado cambiario muestra señales de intervención y menor volumen, mientras sigue sin poder recuperar el nivel de reservas netas. La evolución del riesgo país se produce en un contexto en el que el Gobierno sostiene un esquema de superávit primario como ancla central del programa económico. Sin embargo, la persistencia de niveles elevados en el indicador financiero convive con cuestionamientos sobre la consistencia de ese resultado fiscal y su capacidad de sostenerse en el tiempo.

La composición del superávit, basada en recortes de gasto y postergación de pagos, se desarrolla en paralelo a una economía que todavía no consolida una recuperación del consumo ni de la inversión. En ese marco, la percepción de los mercados combina señales fiscales con expectativas sobre crecimiento, inflación y disponibilidad de divisas.

El frente externo agrega un factor de presión adicional. El alza del petróleo, impulsada por el conflicto en Medio Oriente, introduce un elemento de riesgo sobre la dinámica inflacionaria global y local. En economías importadoras de energía, el traslado a precios puede afectar tanto los costos como las expectativas, en un escenario donde la desinflación todavía no está consolidada.

El propio informe de pre-market de Adcap muestra que, aun en un contexto adverso, algunos activos vinculados al sector energético mantuvieron su valor relativo. “Los nombres ligados a oil & gas se sostuvieron relativamente mejor, con Vista e YPF apenas en baja y todavía operando cerca de sus máximos recientes”, indica. Este comportamiento contrasta con la caída de los bonos soberanos y refuerza la idea de un mercado selectivo en la asignación de riesgos.