En medio de un escenario de estancamiento prolongado, la probabilidad de que la economía entre en recesión en los próximos seis meses asciende al 99%. Desde diciembre de 2024, el indicador viene reflejando un deterioro persistente.
El dato surge de un informe del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella. El trabajo señala que el Índice Líder (IL), diseñado para anticipar puntos de giro en el ciclo —especialmente el paso de expansión a recesión—, registró en enero una baja de 0,58% en su serie desestacionalizada. En cambio, la medición tendencia-ciclo mostró una leve mejora de 0,11% en el mismo mes, aunque en la comparación interanual el resultado también fue negativo.
Por qué la economía entrará en recesión
De acuerdo con el documento, el IL sintetiza distintos indicadores con el objetivo de anticipar los movimientos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de forma más clara que cada variable por separado, al suavizar las oscilaciones propias de cada serie.
Entre los componentes que integran el índice se encuentran el Índice General de la Bolsa de Comercio ajustado por inflación, el Merval en términos reales, el agregado monetario M1 deflactado, el precio FOB oficial de la soja, las ventas de autos a concesionarios, la recaudación real del IVA, los despachos de cemento al mercado interno, el Índice de Confianza del Consumidor y los indicadores industriales de FIEL para minerales no metálicos y siderurgia.
“El retroceso del IL en enero responde principalmente a la caída de los índices bursátiles, la producción industrial y la recaudación de IVA en términos reales”, explicó Martín González Rozada, investigador del CIF.
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El deterioro se produce en un contexto en el que la economía dejó atrás el rebote observado en la segunda mitad de 2024 y transitó gran parte del año siguiente sin crecimiento.
Según el último dato del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la actividad cayó en noviembre de 2025 por segundo mes consecutivo en la medición desestacionalizada, con una baja de 0,3%. Además, por primera vez en el año, el nivel de actividad quedó por debajo del registrado en 2024, con un descenso interanual de 0,3%, de acuerdo con estimaciones de la consultora LCG.
El análisis sectorial muestra que un tercio de las ramas presentó variaciones negativas en términos interanuales. La industria fue el sector de mayor incidencia, al acumular cinco meses seguidos en retroceso y marcar una contracción de 8,2%, lo que restó 1,4 puntos porcentuales al resultado general.
También registraron caídas significativas la pesca (-25%), el comercio (-6,4%), la construcción (-2,3%) y la administración pública (-0,6%), que en conjunto recortaron 1,2 puntos adicionales.
En contraposición, otras actividades mostraron mejoras frente a noviembre de 2024. La intermediación financiera encabezó los avances con un crecimiento cercano al 14% interanual, aportando medio punto porcentual al total. Además sobresalieron el sector agropecuario, con un alza de 10,5% impulsada por una buena campaña de trigo, y la minería, que creció 7%. Entre ambos explicaron 0,7 puntos porcentuales del resultado agregado.
