La caída del consumo no encuentra freno y la recesión tiene un epicentro claro: el Nordeste (NEA) y, en particular, la provincia de Corrientes, donde el nivel de ventas en supermercados se desplomó un 27,57% interanual en mayo. La cifra duplica y hasta triplica el sesgo de retracción observado en los grandes centros urbanos del país.
Este desplome sin precedentes recientes evidencia un severo deterioro en el poder adquisitivo de los salarios locales, sumado a una alta sensibilidad de la región ante el encarecimiento de la canasta básica alimentaria. No obstante, el impacto recesivo no perdonó a casi ninguna jurisdicción: otras provincias que mostraron fuertes caídas de doble dígito fueron La Rioja (-17,74%), Catamarca (-14,63%) y Chaco (-11,46%), confirmando que el Norte Grande es la región más castigada.
Los grandes centros urbanos amortiguaron levemente la caída, aunque mantuvieron cifras negativas preocupantes: los 24 partidos del Gran Buenos Aires se contrajeron un 9,16%, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) cayó un 5,25%.
Como contracara y única excepción a la regla, Neuquén fue la única provincia que logró esquivar los números rojos, cerrando el quinto mes del año con una leve alza del 0,89%. Este fenómeno aislado se explica fundamentalmente por el dinamismo económico sostenido que inyecta la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta, manteniendo a flote el nivel salarial y el consumo local.
Estos datos surgen de los informes técnicos sobre ventas en supermercados elaborados a partir de los relevamientos del INDEC, procesados e interpretados por consultoras privadas regionales como Politikon Chaco y reflejados en reportes del sector supermercadista.
Sin asistencia y golpeados por la crisis, productores correntinos alertan por el futuro del sector
Pequeños y medianos productores correntinos advirtieron que la agricultura familiar corre serio riesgo de desaparecer. Matilde Parodi, de la Feria Agroecológica "Las Tres Colonias" de Bella Vista, evidenció el panorama desesperante que atraviesa el sector: "Todos estamos golpeados por elevados costos para sacar la producción. No hay plata en la calle y se nota que el salario a los consumidores no les sirve para nada", aseguró.
Caída generalizada del consumo, costos logísticos por las nubes y la desaparición de programas de asistencia técnica y financiera. El reflejo de esta realidad se hizo presente este último fin de semana en el parque Mitre de la capital provincial, donde concluyó el 26º Encuentro de Ferias Francas.
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Si bien el evento reunió a unos 400 feriantes según cifras oficiales, referentes del sector señalaron que la feria perdió progresivamente su perfil netamente productivo. Hoy, gran parte de los puestos pertenece a rubros comerciales alejados del campo, mientras que la presencia de agricultores del interior se redujo drásticamente. De hecho, apenas unos 20 feriantes provinieron de localidades alejadas, mientras que el resto correspondió a Capital y zonas aledañas.
Tomasa Vallejos, histórica integrante de la Asociación de Ferias Francas y oriunda de Itatí, trazó un panorama desalentador sobre la convocatoria rural. "Cada vez somos menos feriantes en este encuentro. Existe mucha gente del interior que quería venir, pero no pudo por los costos del transporte", lamentó en declaraciones para Diario Época.
Vallejos precisó que la participación real de la agricultura familiar se redujo a la mitad en el último año y que la falta de rentabilidad obliga a achicar la oferta: "Cuesta mucho movilizar los productos y, como las ventas son menores, solo optamos por traer lo que más se vende". A esta problemática se suma la falta de acompañamiento en el territorio. "Con asistencia técnica prácticamente no contamos más, no hay instituciones en terreno", advirtió la feriante, remarcando que los más perjudicados son los productores nóveles.
